Nietzsche y la Superación de la Hipocresía: Una Crítica a la Moral Tradicional

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Nietzsche y la Crítica a la Hipocresía Moral

Nietzsche, en realidad, se posiciona únicamente en contra de la hipocresía. Denuncia la hipocresía de los pobres que afirman que la riqueza es mala, cuando en realidad aspiran a ella. Critica a los sacerdotes, quienes censuran el comercio carnal y otros placeres, haciéndolo porque, en el fondo, son impotentes y se mueven por envidia.

La Justificación Metafísica de la Moral

Filosóficamente, se ha intentado justificar esta moral de forma metafísica a través de pensadores como Platón, Descartes y Kant. Se ha validado la distinción entre dos mundos:

  • Ideas frente a materia.
  • Cuerpo frente a alma.
  • Noúmenos frente a fenómenos.

Las personas siempre esconden una intención tras sus acciones; esa hipocresía es algo que Nietzsche no soporta. La moral tradicional es antinatural, pues limita el poder y el placer.

La Moral como Oposición a la Vida

La moral tradicional es antinatural porque se opone a la vida, establece códigos contra los instintos naturales y se justifica mediante un trasmundo. Los valores morales encuentran su fundamento en un mundo diferente al nuestro; Dios y el mundo de las ideas son su máximo pilar.

Debemos buscar los valores morales dentro del propio mundo. Si buscáramos valores de nuestro mundo, esto sería natural; pero si se inventa otro mundo, los valores dejan de pertenecer a la naturaleza, van en contra de esta y se convierten en valores trascendentes (no inmanentes).

La Represión de los Instintos

La moral no se basa en la naturaleza humana. Por el contrario, los valores morales se fundamentan en una naturaleza extraña al hombre y opuesta a su esencia, provocando una represión de nuestros deseos e instintos. El motivo detrás de estos valores trascendentes es el miedo a la vida, a vivir la existencia tal cual es.

Los teólogos del orden del mundo otorgan primacía a lo espiritual sobre lo material. El simple hecho de distinguir entre esencia y existencia, o cuerpo y alma, está impregnado de intencionalidad: ocultar el deseo de valorar el primer término como bueno y el segundo como malo.

La Muerte de Dios y la Verdadera Redención

Nietzsche afirma: "La simple vida queda infectada por la distinción categorial". Los enemigos del alma, según la tradición, son:

  1. El mundo (riquezas, poder).
  2. El demonio (odio, envidia, venganza).
  3. La carne (el placer sensual).

Obedecemos todo aquello que va en contra de lo natural. "La vida acaba donde empieza el reino de Dios". Dios ha sido, hasta ahora, la gran objeción contra la vida y contra la existencia. Nosotros negamos a Dios, negando así la responsabilidad ante Él. De esta manera, redimimos el mundo.

Un Nuevo Concepto de Redención

La muerte de Dios redimirá el mundo. Cuando dejemos de creer en Dios, quedaremos redimidos y salvados de este gran error. Nietzsche otorga un nuevo sentido al concepto de redención cristiano.

Según el cristianismo, Dios encarnado en Jesucristo murió en la cruz para redimir a los hombres del pecado, posibilitando su salvación. Para Nietzsche, si Dios muere en la conciencia del hombre, este quedará redimido (salvado); podrá vivir feliz, sin el peso de la ley moral, religiosa o de la superstición. Dios ha de morir en la conciencia de los hombres (que es donde vive) para que puedan vivir de una manera completamente humana y no estar sometidos a un ser superior.