Kant y la Crítica de la Razón Pura: Qué puedo conocer y el giro copernicano del conocimiento
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El pensamiento de Kant: contexto y motivación
El pensamiento de Kant surge motivado por: la situación en la que se encontraban tanto la filosofía como la sociedad de su tiempo, y también por una exigencia de clarificación del hombre en el contexto histórico de la Ilustración del siglo XVIII. El profesor Kant llegó a cuestionarse en uno de sus opúsculos: ¿Qué significa orientarse en el pensamiento?; allí manifestaba la exigencia de filosofar como la tarea de someter a juicio (crítica) la razón y así resolver las discrepancias entre sus diversas interpretaciones dadas por los racionalistas dogmáticos (autonomía de la razón), los empiristas positivistas y los irracionalistas.
A Kant le motivaba el modo no ilustrado en el que vivían la mayoría de los hombres, lo que suponía la "minoría de edad" de la humanidad, propiciada por: la pereza, por el encierro en la individualidad abstracta y por la falta de verdadera libertad.
El remedio sólo podría ser el uso crítico de la razón que se atreviera a buscar en sí misma la piedra angular de la verdad. Entonces es cuando Kant asumió la máxima ilustrada de pensar por sí mismo, «Sapere aude», tanto como la crítica de la razón como la exigencia de clarificación que el ser humano se impone sobre lo que es y sobre sus fines e intereses.
¿Qué puedo conocer? Los límites del conocimiento
Para ello deseó establecer los principios y los límites que hicieran posible un conocimiento científico de la naturaleza, respondiendo a la cuestión primaria de la filosofía del hombre: ¿Qué puedo conocer? La respuesta la tiene la metafísica; ello dará lugar a toda una doctrina gnoseológica basada en la distinción entre las dos fuentes o facultades del conocimiento: la sensibilidad, que es pasiva al recibir impresiones del exterior, y el entendimiento, que es activo ya que es capaz de producir conceptos sin derivación de la experiencia.
Fue cuando, bajo la influencia de Hume, que le despertó de su «sueño dogmático», llegó a la conclusión de que el conocimiento no podía ir más allá de la experiencia, y que el entendimiento utiliza conceptos que no proceden de los sentidos para unificar y ordenar la experiencia, pero sólo son aplicables con validez dentro de la experiencia.
La Crítica de la Razón Pura (KRV)
Tal y como aparece en la Crítica de la Razón Pura (KRV), da consideración a las tres facultades del alma humana: conocimiento, deseo y sentimiento, que se desarrollaban en el plano del conocimiento por medio de capacidades activas: (1) Sensibilidad, (2) Imaginación y (3) Entendimiento y Razón.
Por ello dividió la KRV en tres partes: (1) Estética, (2) Analítica y (3) Dialéctica, añadiendo a cada una el término trascendental para indicar el método y sistema filosófico que procede deduciendo de algo sus condiciones de posibilidad, es decir, que es a priori y necesario para la experiencia. A la vez se propuso establecer las condiciones de posibilidad para las distintas ciencias, matemáticas, física y metafísica, en función de si contenían juicios necesarios y universales sintéticos a priori.
Además, así concluye señalando que el objeto de la filosofía versa, no tanto sobre objetos trascendentes (Dios) o empíricos (la naturaleza), sino sobre cómo se dan los procesos de las facultades de imaginar, entender y razonar de forma interrelacionada.
La revolución copernicana del conocimiento
Con la Estética trascendental se dio la REVOLUCIÓN COPERNICANA DEL CONOCIMIENTO, que consiste en que el objeto es el que se adecúa a la forma de conocer del sujeto, permaneciendo desconocido lo que es la cosa en sí misma (noúmeno). El ser humano sólo conoce el fenómeno, constituido por los datos sensibles del objeto y ordenados a priori por el espacio y el tiempo de la sensibilidad. Este es el primer escalón del conocimiento, y constituye la posibilidad y, a la vez, el límite del conocimiento sensible.
El segundo nivel, llamado «intelectual», tiene la función de pensar los objetos como una actividad del entendimiento capaz de unificar en conceptos la pluralidad de fenómenos constituidos con el conocimiento sensible. El entendimiento tiene el "poder" de ordenar los datos dados por la imaginación para formar conceptos a través de categorías de cantidad, cualidad, relación y modalidad.
Pero el conocimiento intelectual continúa en el tercer nivel de la RAZÓN, donde se unifican todos los conocimientos del entendimiento por medio de un dinamismo propio que se manifiesta en el USO LÓGICO Y PURO. A los conceptos puros de la Razón (sin contenido) y a priori (anteriores a la experiencia) los llamó IDEAS TRASCENDENTALES y son los tres principios supremos de unificación: ALMA, MUNDO-COSMOS Y DIOS. Son ideales no referidos a objetos de experiencia y, por tanto, no podemos tener ningún conocimiento científico de ellos; sino que los referimos como objetos debido a una tendencia innata que nos impulsa hacia lo incondicionado como superación de los límites impuestos por la sensibilidad y el entendimiento.