Filosofía política de Kant: libertad, autonomía y paz perpetua

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La libertad y la paz en el pensamiento político de Kant

Para Kant, la esencia humana solo puede realizarse en sociedad y, por lo tanto, esta debe ser el medio donde el hombre encuentre mayor libertad. Todo poder político y todo Derecho sirven para alcanzar ese objetivo. Así, su sentido más pleno del uso crítico de la razón, hasta "orientarse en el pensamiento", tuvo como objetivo primordial la realización de la libertad, entendida como superación de todas las constricciones -civiles, religiosas y de conciencia- que coartan el uso de la razón y la someten a instancias ajenas al ordenamiento impuesto por ella misma. Por ello, el uso de la razón se propone el ejercicio y realización de la libertad que ha de proyectarse para la acción y la praxis en la estructuración de un orden social nuevo.

Esta libertad es el motor de la crítica, que se halla relacionada con la Ilustración, en dos sentidos: (1) como meta utópica de la Ilustración ("época ilustrada") y (2) como respuesta a una "época de ilustración". Por ello, Kant muestra la relación dialéctica entre la ilustración como motor y meta de la historia, y la historia entendida como mejora y progreso en la ilustración.

Obras de carácter político

Dos son las obras que tienen un carácter eminentemente político: La idea de una historia universal en sentido cosmopolítico y La paz perpetua (1795), aunque no se pueden olvidar las consecuencias sociopolíticas que se derivan del resto de sus obras críticas.

En la primera de ellas sostuvo que la historia humana es consecuencia de una tendencia final-ista (teleológica) natural que conduce al ser humano al pleno desarrollo de sus facultades, y lleva a la paz y la libertad. Por ello, creó una sociedad en la que exista la máxima libertad individual y la más rigurosa determinación y seguridad de los límites de tal libertad, para que pueda coexistir con la libertad de los otros.

Los dos rasgos ilustrados de la filosofía de la historia kantiana

Los dos rasgos ilustrados de la filosofía de la historia kantiana son: (1) la autonomía, por la que el ser humano sale de la minoría de edad y es capaz de pensar por sí mismo y de darse sus propias normas morales; y (2) la emancipación, por la que el individuo toma sus propias decisiones al margen de las autoridades religiosas, políticas, militares o intelectuales.

Hacer historia supone pensar en cómo las ideas se van desplegando en el acontecer de la vida humana; y, por ello, la finalidad de la historia es narrar todos los logros sobre la libertad de la voluntad y la conciencia moral que se manifiestan en las acciones morales. La historia humana, que parece hecha desde la libertad individual, tiene un "hilo conductor", según el propósito de la naturaleza. En esta concepción nueva de la historia sobresale el entenderla como un desarrollo constante y progresivo de las mejores disposiciones del género humano. El hombre que está dirigido por la racionalidad exige la libertad de acción y, así, el motor de la historia son las disposiciones humanas con sus antagonismos: individuo-sociedad, fenómeno-noúmeno, empírico-ético.

La sociedad internacional y la paz

La tarea sería inalcanzable sin la colaboración de todos los Estados que dé lugar a la sociedad internacional. Por ello, considera que esta sociedad sería insostenible si se limita a Estados pequeños; para él, evitar el recurso a las guerras solo se consigue en el ámbito de acuerdos internacionales que garanticen los derechos de todos los Estados.

En La paz perpetua estableció en tres artículos las condiciones para alcanzar la paz mundial: (1) todos los Estados deben tener una Constitución republicana, ya que para decidir si hay guerra o no se requiere la aprobación de todos los ciudadanos; (2) el Derecho de gentes debe estar basado sobre una federación de Estados libres; (3) la educación es un derecho político universal.

Derecho, libertad y derecho natural

La paz y la libertad como finalidad de la historia solo son posibles con un Derecho que regule las acciones externas prescindiendo de las intenciones y recurra a la sanción para evitar ciertas acciones; cuando esas normas se justifiquen con la sola razón estamos en el campo del derecho natural, sustentado en el albedrío como principio de carácter formal.