Ética kantiana: el uso práctico de la razón y el imperativo categórico
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,58 KB
El pensamiento de Kant surge motivado por: la situación en la que se encontraba la filosofía y la sociedad de su tiempo, y por una exigencia de clarificación del hombre en el contexto histórico de la Ilustración.
El problema ético kantiano queda resuelto en el uso práctico de la razón presente en las obras kantianas Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) y Crítica de la razón práctica (1788) (=KpV). Es allí donde somete a análisis la conducta humana; esto le llevó a observar que la conciencia moral se expresa en principios a los que los hombres ajustan su modo de actuar y, desde los cuales, emiten juicios sobre la conducta propia y ajena. Y lo llamó hecho moral.
Kant, tras encontrar la limitación negativa, supuso la KRV en relación a la Ideas de la Razón, y trató de averiguar si podía haber otra forma de funcionamiento de la razón que diera respuesta a la ineludible tendencia humana hacia LO INCONDICIONADO, es decir, la posibilidad de un uso positivo de la razón. La distinción hecha en la KRV entre fenómeno y noúmeno le permitió entender que los objetos de la metafísica -alma, mundo, Dios- podían ser IDEALES, es decir, objetos conforme a los cuales se organizara la conducta humana.
Entonces, según Kant, EL USO PRÁCTICO DE LA RAZÓN se ocupa de entender las leyes que rigen nuestra conducta y que responden a la cuestión ¿QUÉ DEBO DE HACER? De hecho, la auténtica revolución crítica de la filosofía kantiana se produce en la moral bajo el ideal ilustrado de Kant: deconstruir un orden social donde el ser humano sea auténticamente libre, sometido solo a la autonomía de su voluntad racional. Kant tras criticar las éticas materiales o heterónomas por ser a posteriori e hipotéticas, y propuso una ética formal y autónoma; en ésta la obligatoriedad que imponen los juicios morales solo dependen de la voluntad autónoma que actúa independientemente de toda determinación exterior. Por ello solo podremos hablar de moral cuando desde la voluntad autónoma se descubre la ley en su interior capaz de determinar la voluntad a obrar a partir de sí misma y en virtud de sus propios principios.
La raíz del verdadero principio moral tiene que ser a priori, y base de una moral universal que afecte a todos los hombres por igual en virtud de la común facultad práctica; ésta es la buena voluntad que actúa por respeto y reverencia a la ley y es determinada por la sola forma de la ley. Entonces la voluntad obedece, no a máximas o imperativos hipotéticos sino, a los imperativos categóricos que son los que mandan una acción en sí misma, sin referencia a ningún fin. En estos se da la universalidad que requiere la moralidad en tanto que es válido para toda voluntad, y, ello es factible, porque se debe a que el imperativo emana de la razón que es igual para todos. Al ser una moral sin contenido, expresa solo la forma de la ley y es único porque la ley se enuncia solo como mandato; en la formulación más general como proposición sintética a priori dice: «Actúa de tal modo que la máxima de tu acción siempre pudiera valer al mismo tiempo como el principio de una legislación universal».
Es allí donde los Ideales de la Razón Pura se convierten en los postulados de la razón práctica, dando lugar a unos principios prácticos que funcionan como condiciones para que sea posible la vida moral; son hipótesis teóricas que constituyen un acto de fe racional, de tal manera que el hombre pueda creer en la posibilidad de alcanzar el bien supremo. Así los postulados de la moral rehabilitan la metafísica tradicional desde la razón práctica. Aunque no podamos saber si la inmortalidad, la libertad y Dios existen real y objetivamente, ya que estos sobrepasan los límites de la experiencia posible, en forma de postulados de la moral se presentan como unas exigencias que la razón en su uso práctico se da así misma tanto para orientar su acción y como condición para alcanzar una vida virtuosa y feliz. Y poder así responder a la segunda gran cuestión filosófica de todo ser humano ¿qué debo hacer, para alcanzar determinado fin si la voluntad es libre, si el alma es inmortal y si existe Dios?