Contexto Histórico y Filosófico del Barroco: Crisis, Racionalismo y Renacimiento

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Otras lenguas extranjeras

Escrito el en español con un tamaño de 6,95 KB

Marco Histórico y Conceptual del Barroco

El siglo XVII fue un período de crisis generalizada, que se manifestó tras el Renacimiento. Se caracterizó por una gran inestabilidad económica, guerras entre estados con conflictos civiles internos, y un declive de la fe y el control religioso tras la exaltación religiosa inicial. Esta crisis supuso la ruptura de la unidad de Europa y la aparición de divisiones y conflictos.

En respuesta a estos problemas, se buscaron nuevas soluciones. En el ámbito económico, se implementó el mercantilismo, mientras que el absolutismo se propuso como solución a la inestabilidad política y las guerras. Sin embargo, ambas medidas fracasaron: el mercantilismo condujo al desarrollo del capitalismo comercial, que socavaría el absolutismo y abriría paso al poder de la burguesía. El absolutismo, por su parte, generó más guerras entre estados y enfrentamientos entre la nobleza y el pueblo.

Ante esta crisis generalizada, surgió el Barroco como forma de expresión. Se produjo una ruptura del equilibrio emocional, con angustia y pesimismo, reflejados en la frecuente alusión a la “locura del mundo” o a un “mundo al revés”. Todo se percibía como movimiento, cambio y fugacidad. El tiempo se convirtió en una obsesión, y todo se veía como inconsistente y azaroso. Además, la cultura se nacionalizó, adquiriendo importancia el lugar de procedencia de filósofos y científicos.

En cuanto a la filosofía, se produjo, desde Ockham, la crisis de la escolástica. Razón y fe tomaron caminos separados, y la teología dejó de ser capaz de unificar los conocimientos. Ockham destruyó las esencias, lo que impidió que la razón proporcionara un conocimiento universal y necesario, limitándola a lo empírico, singular e individual, y capacitándola solo para hacer ciencia.

El hundimiento definitivo se produjo en el Renacimiento, ya que la Revolución científica transformó la imagen del universo, la concepción de la ciencia y la metodología científica. Ante esto, el racionalismo del siglo XVII intentó encontrar verdades seguras y ciertas que sirvieran como fundamento sólido para unificar los conocimientos a través de un método de razonamiento. Este intento generó nuevos problemas, como se vería en Descartes.

El racionalismo se desarrolló en el siglo XVII, con figuras destacadas como Descartes, Spinoza y Leibniz. Esta corriente buscó remediar la crisis de la filosofía encontrando en el sujeto cognoscente la razón matemática como fundamento sólido, seguro y cierto para unificar los conocimientos. Se consideraba que la razón matemática era capaz de proporcionar un conocimiento universal y necesario. Los rasgos principales de esta corriente son:

  • Caracterización de la razón: La razón matemática es independiente de los sentidos, ya que se desconfía de ellos para lograr un conocimiento cierto y seguro. La razón se basa en verdades innatas y, a partir de ellas, deduce todo lo demás. La razón de los racionalistas es sistemática, capaz de construir un sistema ordenado de todos los conocimientos sobre el alma, el mundo y Dios. Es autónoma y todopoderosa, capaz de conocerlo todo por sí misma, y dogmática, ya que no se cuestiona sus propios límites.
  • Carácter del método: El método de descubrimiento es matemático-deductivo, similar al de Euclides, ya que las verdades buscadas deben ser absolutamente ciertas, universales y necesarias.
  • Mecanicismo: Los racionalistas tienen una concepción mecanicista del universo, derivada de la aplicación de la razón matemática, similar a la Nueva Ciencia.
  • Concepción de la verdad: Los racionalistas buscan la verdad en la razón matemática, entendiendo la verdad como certeza, como imposibilidad de duda. Para ellos, el sujeto solo puede conocer directamente sus representaciones, y solo aquellas que tienen su origen en la mente son ciertas. Por lo tanto, tienen una concepción subjetivista e idealista de la verdad.
  • Metafísica y sustancia: Los racionalistas identifican la razón con la realidad. Lo que la razón matemática encuentra como verdadero se considera inmediatamente como sustancia, como algo real o “en sí”. Así, las ideas innatas de Dios, alma y mundo se toman como realidades que constituyen el sistema metafísico racionalista. La correspondencia entre razón y realidad se demuestra con el argumento ontológico de la existencia de Dios.

Renacimiento y Reforma

Este contexto se vio influido por las transformaciones del siglo XVI: la Reforma (Lutero, Calvino, Enrique VIII) rompió la unidad religiosa de Europa, y floreció el Renacimiento.

Esta nueva corriente buscó la renovación cultural mediante el retorno a la cultura grecorromana, pudiendo entenderse como una ruptura con la Edad Media o como su continuidad.

Comenzó en Italia, con Florencia como centro cultural. Afectó también a la educación: las universidades cedieron importancia a las academias, colegios universitarios, colegios comunales y cortes. Surgió un nuevo tipo de hombre: el cortesano y humanista.

El Humanismo comprendió el estudio de las lenguas clásicas y la literatura antigua, con el objetivo de educar al hombre en su verdadera “humanidad” y acercarlo al modelo arquetípico del hombre clásico.

En el Renacimiento desaparecieron los pilares de la Edad Media (Papado, Imperio y Universidades) y se produjo un cambio profundo debido al Humanismo, la Reforma y la Nueva Ciencia.

La Reforma fue un movimiento religioso que surgió en el siglo XVI en el ámbito de la Iglesia cristiana y que supuso el fin de la hegemonía de la Iglesia católica. Los excesivos impuestos papales y los intentos de control de los nacientes estados llevaron a distintos pensadores a atacar duramente al Papado.

Lutero rechazó la función mediadora entre Dios y el hombre que la Iglesia católica reclamaba para sí. La única autoridad reconocida fue la palabra de Dios expresada en la Escritura, surgiendo la idea de comunidad y del sacerdocio de todos los creyentes. Así, se separó el mundo interior espiritual de la sociedad política exterior.

Esto tuvo amplias repercusiones políticas y sociales, provocando continuos conflictos. La Contrarreforma y la fundación de la Compañía de Jesús lograron conservar para el catolicismo los países del sur de Europa.

La Reforma también tuvo consecuencias en los lugares donde triunfó. El poder y las riquezas de la Iglesia pasaron a la clase media y a los monarcas. Los países ganaron independencia política, religiosa y cultural. Se favoreció la libertad de comercio y el nacimiento de la banca. Esta nueva mentalidad propició el desarrollo del individualismo y del nacionalismo.

La sociedad resultante reclamó la libertad de pensamiento y reivindicó una noción del ser humano como ser natural, centro del Universo, por encima del cual solo está Dios.