El pensamiento de Locke y su comparación con Platón
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Pensamiento Locke 1
PENSAMIENTO LOCKE 1
El presente fragmento forma parte del "Segundo tratado sobre el gobierno civil" de John Locke (1632-1704), que fue un gran nombre de la filosofía inglesa. Destaca la figura de Thomas Hobbes, defensor del régimen absolutista en Inglaterra, y Robert Filmer, que publicó "El patriarca" (1680). Todo el pensamiento de Locke se basa en un enfrentamiento contra Hobbes. Locke nos presenta su filosofía política en "Dos tratados sobre el gobierno" (1690).
Locke hace una crítica al absolutismo y se opone completamente al pensamiento de Hobbes. Nos propone una teoría contractualista que parte de un hipotético estado de naturaleza donde los seres humanos son libres e iguales. Locke, contrariamente a Hobbes, que decía que el hombre es malo por naturaleza, ambicioso y egoísta, dice que todos los humanos tienden a ser buenos por naturaleza. En Hobbes, el estado de naturaleza es un estado de "bellum omnium contra omnes". También definía al hombre como "homo homini lupus" (el hombre es un lobo para el hombre). Locke dice que tenemos una dosis de egoísmo para sobrevivir, pero tendemos a la bondad. Según Locke, somos racionales y la razón nos hace ver de manera natural que existe una Ley moral natural dentro de nosotros, es decir, tenemos sentimientos éticos por naturaleza. Esto implica que existen derechos naturales. Por tanto, Locke es iusnaturalista (existen derechos por naturaleza). Los que están en contra de los derechos naturales son los iuspositivistas (solo la ley puede darnos derechos y deberes). Los cuatro derechos independientes que tenemos por naturaleza, según Locke, son: el derecho a la conservación de la vida (reclamo que no me maten, y yo respeto la vida de los demás), el derecho a la libertad (nadie puede atentar contra mi libertad y yo no puedo atentar contra la libertad de los demás), el derecho a la propiedad privada (lo que yo he trabajado es de mi propiedad, nadie me lo puede robar) y el derecho a la herencia (lo trabajado por mis progenitores también es mío, lo puedo heredar).
Por Locke, el estado de naturaleza no es perfecto, ya que presenta una serie de problemas evidentes. Dice que no todos siguen la ley moral natural, que es prescriptiva (prescriben el comportamiento humano) en el estado natural, ya que somos libres y nos la podemos saltar y hacer justicia porque las personas tienen ánima de venganza. También hay un problema de necesidades y recursos. Es decir, los recursos que nos da la tierra son finitos pero las necesidades y deseos de los individuos son infinitos.
Compara Locke y Platón
COMPARA LOCKE Y PLATÓN
John Locke y Platón tienen visiones muy diferentes sobre la naturaleza del Estado y su papel en la sociedad. En general, Locke es más favorable a la idea de un estado limitado, que se debe al individuo, mientras que Platón defiende un estado totalitario, donde el individuo se debe al estado. Los pensamientos ético-políticos de Platón y Locke se encuentran en la "República" y el "Segundo tratado sobre el gobierno civil", respectivamente. Platón y Locke dan mucha importancia a la idea de justicia, la cual adquiere significados diferentes.
Por un lado, Platón busca satisfacer las necesidades vitales, donde todos vivan en ajuste como individuo y como parte de la sociedad. El valor fundamental es la dikaiosyne, la armonía, el ajuste que solo se logra cuando hay un compromiso del individuo con la función que debe desarrollar en el Estado. El individuo es una pieza que debe renunciar a su libertad individual para garantizar el ajuste y el beneficio de la comunidad, que finalmente lleva a la felicidad (eudaimonia). Para vivir en una sociedad sana donde reine la justicia (dykaiosine), las personas deberán cumplir una determinada función según el alma que poseen (mito de los metales). Las personas que tengan el alma racional, de oro acentuada (lóyos acentuado) se deberán dedicar a gobernar ya que tienen la sabiduría del conocimiento, las que tengan el alma de plata, irascible acentuada (thymós acentuado) deberán ser guerreras que defiendan la ciudad y, por último, las que tengan el alma de bronce, concupiscible, epithymía acentuada deberán ser comerciantes y artesanos para abastecer la ciudad. Los gobernantes, al tener la razón acentuada y ser poseedores de la Idea del bien, podrán encontrar el bien común y satisfacer las necesidades de toda la población. Si una persona que no tiene un alma racional gobierna, aparecerá la injusticia (hybris) y, subsecuentemente, los regímenes políticos enfermos (timocracia, oligarquía, democracia, tiranía).
Por otro lado, en Locke, la justicia es uno de los motores de la fundación del estado en la medida en que este, a través de la creación de leyes positivas, garantiza la preservación de los derechos naturales de los individuos. El estado debe intervenir lo mínimo posible en su vida, es solo una herramienta para organizarse mejor. El valor fundamental, contrariamente a Platón, es la libertad, que es un derecho natural. En Locke, a diferencia de Platón, la fundación del estado es resultado de un contrato social, una cesión voluntaria y libre entre todos los individuos que lo forman para que el estado, que se gobierna a través de una democracia representativa guiada por las decisiones que por consenso tome la mayoría, pueda garantizar estos derechos naturales. Esto va en contra de Platón, que dice que la población sin formación es fácil de manipular y que, por tanto, tomarán decisiones erróneas.
En definitiva, en Platón es el conocimiento de un individuo lo que determina quién deberá gobernar la comunidad. En cambio, en Locke, el gobernante del estado ideal será aquel que en pleno consenso de la mayoría se determine, el cual impartirá justicia imparcialmente.
Pregunta de opinión - ¿Leyes naturales?
PREG. OPINIÓN - LEYES NATURALES?
Sí, creo que existen derechos inherentes a nuestra condición natural, como el derecho a la vida y el derecho a la libertad, que existen previamente a nuestro nacimiento y no pueden ser violados por ningún individuo o cuerpo político. Es decir, todas las personas tienen una condición humana común que les otorga derechos básicos universales e inalienables que son reconocidos independientemente de la nacionalidad, raza o religión de un individuo. Son necesarios para el bienestar y la dignidad de las personas.
Estos derechos naturales, además, son protegidos por las leyes positivas instauradas desde un cuerpo político, que reconocen y protegen los derechos naturales, como el derecho a la vida, la libertad, la propiedad y la igualdad ante la ley. Estos derechos están protegidos por leyes positivas como la Constitución, las leyes de derechos humanos, las leyes civiles y las leyes penales. Además, muchos países han ratificado acuerdos internacionales que establecen la protección de los derechos humanos y su aplicación en las leyes nacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Estos acuerdos internacionales también establecen mecanismos para asegurar la protección de los derechos humanos, como la supervisión por parte de comités especializados y los tribunales internacionales.
En definitiva, es evidente que existen derechos naturales en todo ser humano, los cuales son protegidos por leyes positivas que se ven reflejadas en la sociedad, los acuerdos internacionales y la comunidad jurídica internacional.
Pensamiento Locke 2
PENSAMIENTO LOCKE 2
Por todo esto, tendemos siempre al contrato social, hacia la perfección de la convivencia. Según Locke, yo pongo todo mi consentimiento en volverme más débil como individuo para preservar los derechos naturales. Me someteré y aceptaré las leyes del cuerpo político, por tanto, perderé la capacidad de solucionar las cosas por mí mismo, pero ganaré claridad y fortaleza. En Locke, si el Estado no gestiona bien mi poder y mi fuerza, yo puedo recuperarlos porque siempre somos depositarios de mi poder y de mi fuerza. Hobbes, en contra, decía que el contrato social es una donación definitiva del poder y fuerza del individuo a un monarca, que tiene el monopolio de los derechos y la fuerza. Por Locke, la democracia se basa en esta cesión de derechos, pero la soberanía recae en las personas. Locke está defendiendo la revolución, ya que si el Estado no gestiona bien los cuatro derechos naturales, la revolución está justificada. En Locke, el contrato social es transitorio. Es decir, todos los individuos en pleno consentimiento dejan transitoriamente su poder y su fuerza para que las instituciones políticas los preserven bien. En Hobbes, sin embargo, el contrato social que da paso a un estado político es un pacto de sumisión y se fundamenta en el miedo al castigo.
Por Locke, la soberanía nacional recae sobre el individuo. Por eso, el estado político ideal para Locke es una democracia representativa, donde hay unos representantes, a quienes el individuo traspasa su poder a través del voto consentido, que toman las decisiones en su nombre. La democracia se basa en la separación de poderes. Montesquiu (s. XVIII) desarrolla la separación de poderes en tres: el legislativo, el ejecutivo y el judicial (jueces objetivos e imparciales para evitar caer en una pseudodemocracia). Locke, antes en el s. XVII, decía que el poder judicial no era independiente, era el gobierno quien tenía la capacidad de juzgar. Habla también del poder federativo, integrado por representantes elegidos por el pueblo con poder sobre las relaciones internacionales y la diplomacia. Este sistema que carece de separación de poderes no puede considerarse una democracia plena. En ciertas ocasiones el Estado puede ser disuelto bien por una causa externa, es decir, en caso de que el estado sea invadido por extranjeros que ocupen y controlen las instituciones, o bien por una causa interna, en caso de que el poder se altere y las instituciones no mantengan su pacto con el pueblo. Un estado corrupto es un estado sin salud democrática, un estado enfermo.
Para acabar, cabe remarcar que Locke es considerado el padre del liberalismo, la ideología política que defiende la libertad como valor fundamental y la mínima intervención del Estado. Lo contrario es el paternalismo, la ideología política que defiende la igualdad como valor fundamental, ve al Estado como un padre.