Nietzsche: De la Crisis Nihilista a la Creación de Nuevos Valores
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Los conceptos de «Estado», «progreso», etc., en los que el hombre se esfuerza en vano por creer, son algunos de los síntomas de la debilidad, la desesperación y el hastío vital del hombre contemporáneo. Sin embargo, el nihilismo tiene también una vertiente positiva: si «Dios ha muerto», el hombre puede ejercer ahora un papel creador. La superación del nihilismo requiere, pues, un cambio de modelo filosófico, desde la ciencia al arte: en el futuro, el ser humano deberá ser capaz de crear nuevos valores, como los artistas crean nuevas obras. Partiendo de este supuesto, Nietzsche elabora un pensamiento filosófico alternativo.
Conceptos Fundamentales en la Filosofía de Nietzsche
La Voluntad de Poder
La voluntad de poder, concepto inspirado en la «voluntad de vivir» de Schopenhauer, supone que el universo entero, incluido el ser humano, es un conjunto de fuerzas y energías en constante devenir, que chocan entre sí, sobreponiéndose unas a otras. Esas fuerzas buscan producir fenómenos más elevados y perfectos. Mediante la voluntad de poder, como impulso creador de formas que caracteriza la vida, Nietzsche trata de reconciliar el impulso formal (apolíneo) y el impulso instintivo (dionisíaco) que la metafísica occidental había separado artificialmente.
El Eterno Retorno
El eterno retorno es el intento de Nietzsche de recuperar la visión trágica de la realidad del pensamiento presocrático: si no hay más mundo que este, constituido por un conjunto finito de fuerzas que se despliegan a lo largo de un tiempo infinito, cada configuración del universo deberá repetirse eternamente. Esta unión de devenir y eternidad le permite superar la escisión que establecía el cristianismo entre tierra («lo finito») y cielo («lo infinito»), ya que ahora cada instante adquiere el rango de eternidad. La idea del eterno retorno es trágica, terrible, pues anula toda esperanza: solo queda la vida, repitiéndose eternamente, con su carga de dolor y de alegría. Ante esta perspectiva, el hombre nihilista cae en la desesperación.
El Superhombre y las Tres Transformaciones del Espíritu
Pero ese hombre no es sino un puente que ha de conducir al superhombre. Este, habiendo roto con cualquier tipo de «trasmundo», es aquel espíritu libre que ha logrado superar las tres transformaciones del espíritu:
- El camello: carga con el peso de la ley moral.
- El león: arroja dicha carga y busca el conocimiento.
- El niño: sus acciones fluyen espontáneamente, sin someterse a ninguna restricción ajena a él mismo.
El superhombre, alternativa al filósofo platónico, esclavo de un mundo ideal vacío, dice sí a la vida y no cree en la igualdad. Concibe la existencia como un continuo experimento, donde la vida ensaya formas cada vez más potentes y bellas. Es un «filósofo-artista» que llevará a cabo la transvaloración de todos los valores vigentes, contrarios a la vida, estableciendo nuevas tablas de valores que la potencien. Frente a la «voluntad de verdad», característica de la filosofía y la ciencia anteriores, sostendrá la «voluntad del error», y se esforzará por presentar aquellos simulacros o apariencias que mejor expresen el poder creador de la vida.