El Neolítico y la Romanización: Transformaciones Clave en la Península Ibérica

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El Neolítico: Transformación y Sedentarismo

El término Neolítico significa "piedra nueva" y representa la segunda etapa de la Prehistoria. En este periodo surgieron las primeras comunidades neolíticas, las cuales se difundieron por las costas del Mediterráneo gracias a la expansión de las culturas de Oriente Próximo y a la evolución de las culturas autóctonas que estaban en contacto con ellas.

Cambios en el modo de vida

Se produjo una transición fundamental: se cambió la caza, la pesca y la recolección por un modo de vida productor. Este cambio incluyó:

  • Cultivo de la tierra.
  • Fabricación de herramientas con piedra pulimentada.
  • Domesticación de animales.
  • Desarrollo de tejidos.
  • Uso de la cerámica para el almacenaje y transporte de materias.

Todo esto supuso una profunda transformación cultural y medioambiental. La población comenzó a interactuar con el medio, creando nuevas tecnologías que derivaron en cambios sociales, económicos y religiosos, dando paso al sedentarismo y a la aparición de las primeras aldeas agrícolas.

Desarrollo y expansión

El Neolítico se produjo a partir del VI milenio a. C. con la llegada de colonos que introdujeron innovaciones. Se abandonaron progresivamente las cuevas para crear poblaciones estables. Además, surgieron nuevas expresiones artísticas, pinturas y sistemas de enterramiento, como el megalitismo, lo que demuestra un intercambio de ideas entre diferentes poblaciones. Finalmente, al término de este periodo, surgió la metalurgia del cobre en los últimos siglos del IV milenio a. C.


La Romanización de la Península Ibérica

Roma tuvo presencia en la Península desde finales del siglo III a. C. hasta después del siglo V d. C., a través de una serie de fases de conquista. La romanización es el proceso mediante el cual los habitantes de los pueblos peninsulares se convirtieron en ciudadanos del Imperio romano, asumiendo sus costumbres y leyes.

Organización y legado

Hispania se dividió inicialmente en Citerior y Ulterior, pero Augusto, tras la conquista, realizó una nueva división administrativa. Con la llegada de Roma, se produjo una transformación económica marcada por:

  • El uso de la moneda.
  • Una intensa actividad minera, agroalimentaria y artesanal.

Se adoptó la organización social romana, difundiendo su religión, cultura y costumbres. Un claro ejemplo es Caesar Augusta (Zaragoza), que se convirtió en una zona de gran relevancia. Asimismo, la cultura romana influyó profundamente en la lengua, especialmente a través del latín, y en el derecho, consolidando a Hispania como cuna de grandes intelectuales.