Napoleón Bonaparte y la Revolución Industrial: poder, reformas y cambio económico y social

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 8,08 KB

Napoleón Bonaparte (1799-1814)

Nacido en Córcega, ascendió rápidamente en el ejército por su astucia y valentía. Fue nombrado general con 25 años y sus ansias de poder y los deseos de repetir las hazañas de los antiguos emperadores romanos y dominar Europa le hicieron luchar para acumular en sus manos cada vez un mayor poder.

El Consulado

Primero tuvo lugar el Consulado, que Napoleón convirtió en un poder individual y vitalicio (1802). Se aprobó una nueva Constitución para Francia con un ejecutivo fuerte, sufragio censitario (favorece a la clase alta propietaria) y anuló la anterior Declaración de Derechos.

Con mano dura reprimió las protestas populares y puso orden por la fuerza (no dejó expresarse a los jacobinos que pedían reformas democráticas). Pactó con la Iglesia católica y el Papa (Concordato), pues lo consideró interesante para lograr el apoyo popular. En 1804 consiguió que el Papa lo proclamara Emperador en Notre Dame.

El Imperio

Durante el Imperio, Francia se desarrolló con reformas y leyes importantes como un Código Civil, leyes sobre economía y comercio y un Código Penal donde se defendían algunos de los logros de la Revolución (igualdad ante la ley, derecho de propiedad y otros derechos individuales).

Se reorganizó el territorio geográfico y se creó una centralización administrativa, potenciando una lengua común y la enseñanza pública.

En el exterior, Napoleón llevó a cabo diversas campañas militares para dominar Europa, desde el río Elba a Portugal y España (Guerra de la Independencia), consiguiendo durante unos años ser el primer poder en rivalidad con su enemigo, Inglaterra. En los países dominados colocaba como reyes a su familia (José Bonaparte en España) y establecía leyes con ideas liberales, como las de la anterior revolución, frente al absolutismo.

Su autoritarismo le creó enemigos dentro y fuera de Francia. Su poderoso ejército fue finalmente derrotado en Rusia y España. Se formó una coalición internacional de varios países que veían con preocupación su dominio territorial.

La caída

En 1814 fue derrotado y confinado en la isla de Elba, restableciéndose en Francia a los Borbones (Luis XVIII). Luego consiguió escapar con un grupo de fieles seguidores y volver brevemente al poder ("Imperio de los Cien Días"). En 1815 fue vencido definitivamente en la batalla de Waterloo y llevado a la isla de Santa Elena, donde murió en 1821.

Su actuación histórica fue contradictoria, ya que extendió ideas de libertad y progreso, pero actuando de manera autoritaria.

La Revolución Industrial

La Revolución Industrial fue una transformación económico-social que sustituyó a la anterior economía agraria por otra basada en máquinas y nuevas energías, consiguiendo una producción creciente. Las fábricas llenaron las ciudades y fue Inglaterra, entre 1780 y 1880, la que se adelantó al resto del mundo, consiguiendo ser una gran potencia industrial.

La revolución agraria previa

Previamente se produjo una revolución agraria debido a las nuevas técnicas de cultivo (rotación en vez de barbecho), nuevas máquinas y concentración de tierras. Esto aumentó la producción y permitió alimentar a una mayor población.

Éxodo rural y nueva clase obrera

Con las máquinas nuevas y la competencia de las fábricas, los pequeños campesinos y artesanos se arruinaron y emigraron a las ciudades (éxodo rural), formando parte de la nueva clase obrera: el proletariado.

Se experimentó un crecimiento de la población al mantenerse alta la natalidad y descender la mortalidad (mejor alimentación, avances médicos, higiene...). Esta revolución demográfica hizo posible la existencia de abundante mano de obra para las fábricas.

Innovaciones técnicas y energía

En Inglaterra empezaron a tener numerosas fábricas con telares mecánicos y otras innovaciones, como la máquina de vapor de James Watt, que creaba movimiento a partir del calor y el vapor, y se aplicó al ferrocarril, barcos y máquinas diversas. También se aplicaron nuevas energías como el carbón o la hidráulica, que van a conseguir una gran productividad. Los talleres artesanales tradicionales cada vez tenían menos éxito frente a las nuevas empresas mecanizadas.

Los sectores más desarrollados fueron el textil algodonero, la minería del carbón y la siderurgia (hierro y acero). Al extenderse los ferrocarriles (locomotora de Stephenson), por el país se necesitaban grandes cantidades de hierro (rieles) y carbón como combustible, por lo que unos sectores industriales ayudaban al desarrollo de otros.

Inglaterra tuvo a su disposición un mercado interior bien comunicado (transportes nuevos) y abundantes colonias para vender productos y comprar materias primas.

En el siglo XIX otros países consiguieron también desarrollar una industria moderna copiando las máquinas y técnicas inglesas. Alemania, Francia, Bélgica, EE. UU. y Japón se añadieron a la lista de economías avanzadas.

El liberalismo económico

El liberalismo económico es la ideología que va a inspirar esta nueva economía industrial, que terminará creando en Europa el sistema económico capitalista que apoyarán los burgueses.

La llamada "Escuela Clásica", surgida en el siglo XVIII y encabezada por economistas como Adam Smith, David Ricardo o Malthus, va a defender el individualismo y la propiedad privada como medios para conseguir riquezas y beneficios, que la "mano invisible" del mercado hace que repercutan en los demás miembros de la sociedad. La obra de Smith, La riqueza de las naciones, va a defender la no intervención del Estado en la economía (laissez faire) y proteger la libre competencia en un mercado donde la ley de la oferta y la demanda se encargará de subir o bajar los precios.

Las clases sociales

El sistema capitalista creará dos sectores sociales opuestos: los empresarios, que buscan el máximo beneficio para reinvertirlo, y los obreros, que trabajan por un pequeño sueldo. Hoy día este sistema es el que sigue dominando el mundo occidental, aunque con los años y las crisis periódicas (paro, inflación...) ha sufrido reformas y ajustes.

El comercio

En el comercio también se defendió la libertad de intercambios. En Inglaterra, aunque la invasión y competencia de productos ingleses hizo que otros países tuvieran que proteger sus productos con políticas proteccionistas. Se aplicaban impuestos (aranceles) a los productos extranjeros para encarecer su precio.

Consecuencias sociales

La Revolución Industrial fue teniendo consecuencias sociales importantes. Los antiguos estamentos van a ser sustituidos por las clases económicas, sin tener en cuenta el origen familiar. La alta burguesía financiera (empresarios, banqueros...) va a dominar en lo político y social, difundiendo la mentalidad y valores burgueses como la propiedad, el ahorro y el trabajo individual para tener éxito.

Con la existencia de trabajo abundante en las fábricas, la mano de obra emigró del campo a la ciudad, desarrollando grandes urbes como Londres o Mánchester. En estas ciudades había un gran contraste entre los barrios ricos y pobres (obreros), donde la falta de higiene y espacio creaba un ambiente miserable. Las familias numerosas y la explotación laboral crearon una vida muy dura para el proletariado.

El machismo imperante marginaba a las mujeres en lo político y social, dejándoles solo actividades domésticas y el cuidado de los hijos y el marido. En la clase alta, estas mujeres solo se dedicaban a tareas culturales como religión o música, y su situación era algo mejor que la de la clase baja, aunque a veces también eran obreras en el textil o en el servicio doméstico (criadas de los ricos).