Revolución Francesa (1789-1799): Asamblea Nacional, reformas y oleadas revolucionarias en Europa
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La Revolución Francesa (1789-1799)
3. La revolución francesa (1789-1799)
La Revolución Francesa comenzó con la rebelión de los representantes del pueblo llano.
3.1 La Asamblea Nacional (1789-1792)
La disputa por la forma en que debían reunirse y votar los estamentos en los Estados Generales fue el desencadenamiento de la revolución.
De la revuelta institucional a la revuelta popular
El Tercer Estado se autoproclamó Asamblea Nacional. Era el único con plena capacidad de decisión política y de votar impuestos. Los diputados del Tercer Estado se reunieron en la sala del juego de la pelota, donde juraron no disolverse hasta haber dado a Francia la primera constitución. La asamblea pasó a llamarse Asamblea Nacional Constituyente.
La respuesta popular fue la gran revolución urbana del 14 de julio de 1789, con el asalto a la prisión de la Bastilla. En 1789 tuvo lugar una violenta revuelta campesina conocida como el Gran Miedo, que se propagó entre los campesinos, quienes asaltaron propiedades y exigieron la abolición de los derechos señoriales.
La obra de la Asamblea Constituyente
La Asamblea respondió con el decreto de abolición del sistema feudal. La segunda medida fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La declaración francesa ampliaba los derechos naturales y reconocía la libertad de pensamiento, económica y de religión.
Se expropiaron los bienes de la Iglesia, se disolvieron las órdenes monásticas y se decretó la Constitución Civil del Clero. Los clérigos que aceptaron esta medida se llamaron juramentados, y los que lo rechazaron, refractarios. Se estableció una nueva organización territorial del país y la Asamblea elaboró una constitución. La Constitución de 1791 establecía la soberanía nacional y la separación de poderes.
La Asamblea Legislativa
El rey intentó fugarse; fue reconocido durante la huida y detenido en Varennes.
La oleada revolucionaria de 1820-1825
La oleada revolucionaria de 1820-1825 comenzó en España con el pronunciamiento de Riego, que dio inicio al Trienio Constitucional, y se extendió por los países mediterráneos. Este proceso tuvo características peculiares:
- Causas profundas comunes: el absolutismo y el nacionalismo.
- Nuevas formas de lucha mediante sociedades secretas.
- Intervención y protagonismo del ejército.
- El fracaso de muchas de estas revoluciones, aunque otras respondían al intento de cambiar la situación política. En el caso de la América española, reclamaron el autogobierno y la independencia.
Las revoluciones de 1830 y la independencia de Bélgica
La oleada revolucionaria de 1830 comenzó en Francia y se extendió a Bélgica y Polonia. Fue una revolución liberal, como las anteriores, pero con un componente nacionalista destacado. La revolución comenzó en París: las Tres Gloriosas jornadas (28, 29 y 30 de julio) con barricadas en las calles de la capital, unidas a la complicidad popular, dieron inicio al reinado de Luis Felipe de Orleans.
Bélgica formaba con Holanda el Reino de los Países Bajos desde 1815. Polonia se levantó contra el poder absoluto del zar. En otras zonas de Europa, los movimientos revolucionarios tuvieron un carácter nacional.
Las revoluciones democráticas y nacionales de 1848
Las revoluciones de 1848 se debieron a un conjunto de causas económicas, de política internacional y sociales. La revolución comenzó en Francia y el nuevo gobierno adoptó medidas de carácter revolucionario. Los propietarios, que buscaban orden, apoyaron la candidatura de Luis Napoleón como presidente de la república, cargo que alcanzó en 1849.
En la península italiana, la revolución se basó en la petición de constituciones liberales, del sufragio universal y del fin de la ocupación austriaca. En los Estados alemanes, las revueltas sociales se extendieron a varios territorios, lo que obligó a convocar un parlamento alemán, cuya reunión tuvo lugar en Frankfurt. En el Imperio austríaco, el emperador Francisco José I tuvo que hacer frente a los movimientos nacionalistas de húngaros y checos.
- Aunque fue una revolución fundamentalmente liberal y nacionalista, la ideología de lucha tuvo un componente obrero.
- Se cerró un ciclo revolucionario liberal.
- Supuso el fracaso definitivo de muchos movimientos revolucionarios liberales.
- Fue, sin embargo, un fracaso relativo, pues se alcanzaron algunos objetivos.