Estados de la mente ante la verdad y los criterios de certeza

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Estados de la mente ante la verdad

Lo verdadero o lo falso es lo que se afirma o se niega de las cosas, nuestro juicio acerca de ellas. Ahora bien, en el juicio cabe distinguir dos aspectos: el contenido proposicional (lo que se dice o juzga) y el asentimiento (la fuerza con la que la mente se adhiere a aquello que se dice). Clasificaremos los estados de la mente respecto a la verdad atendiendo al grado de asentimiento a lo dicho en el juicio:

  • Certeza: es el estado de la mente en que se asiente con la máxima fuerza a una proposición verdadera. Su fundamento es la evidencia del objeto sobre el que se juzga.
  • Duda: es el estado en que la mente vacila entre afirmar una cosa u otra, sin llegar a inclinarse por ninguna de las dos.
  • Opinión: es el estado propio de quien juzga sin que su mente se adhiera totalmente a lo juzgado, sin descartar que lo contrario de lo que juzga pueda ser verdad. Lo que mueve a la inteligencia a asentir al juicio es la voluntad.
  • Fe: implica un asentimiento firme y seguro a lo juzgado, pero no es el objeto el que mueve a la inteligencia a asentir, sino la voluntad, movida, a su vez, por la autoridad de otra persona.
  • Ignorancia: es la falta de conocimiento acerca de algo. Constituye un mal cuando lo que falta es un conocimiento que se debería tener.
  • Error: consiste en afirmar lo falso como verdadero. El error implica la ignorancia, pero se puede ser ignorante sin llegar a errar (basta con no formar ningún juicio acerca de aquello que se ignora).

Los criterios de certeza

La certeza no es lo mismo que la verdad: se trata de un estado del sujeto en el que este siente con fuerza que se encuentra en la verdad. Ahora bien, en ocasiones, completamente convencidos, hemos podido hacer afirmaciones que luego se han mostrado falsas.

En esos casos no teníamos verdadera certeza, porque lo que nos movía a dar nuestro asentimiento era nuestra voluntad y no un fundamento objetivo. Esa seguridad que sentíamos era una mera certeza subjetiva. La certeza en sentido propio solo tiene un fundamento: la evidencia.

La evidencia es la absoluta claridad con la que una verdad se presenta ante nuestras facultades cognoscitivas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los primeros principios de la lógica, cuestiones necesarias. Además de estas evidencias directas, hablamos también de evidencias indirectas, es decir, aquellas que se apoyan en el testimonio de otras personas que tienen evidencia directa de aquello que nos transmiten (es el caso de la fe), o las logradas por demostración a partir de verdades anteriores (como en un teorema geométrico).

También el conocimiento sensible nos proporciona evidencia de verdades de hecho, como el propio existir o la existencia de las cosas que nos rodean. Lo contrario de estas verdades es posible y pensable. Pertenecen al ámbito de lo contingente: aquello que es pero podría no ser; lo que es de una manera, pero podría ser de otra.