Maestría Escultórica Romana: Retratos y Relieves Emblemáticos
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El Retrato Romano
El retrato romano es la manifestación más importante de la escultura romana, pues se relaciona perfectamente con la exaltación del individuo y el afán de perpetuación. Las raíces del retrato son la suma de la herencia realista helenística, el retrato funerario etrusco y las imagines maiorum romanas (mascarillas funerarias).
Se trata de un retrato realista, fisionómico y descriptivo, que reproduce con minuciosidad los rasgos individuales del modelo. Se busca poner de manifiesto la categoría social.
El tipo más frecuente es el retrato de busto. También existen de cuerpo entero y se crea el retrato ecuestre (reservado para emperadores). A pesar del predominio del realismo, según la época se combina con la tendencia idealizante.
Evolución del Retrato Romano
Época Republicana
Se impone el realismo naturalista (realismo literal). Predominan los retratos de busto muy corto, sin eludir los defectos o la fealdad. Presentan expresiones severas y rasgos muy marcados. Ejemplos: imagines maiorum, Brutus Barberini, retratos de Cicerón, Pompeyo y César.
Primera Época del Imperio (Augusto y Dinastía Julio-Claudia)
En el poder se predica el interés por la idealización clásica. Se desarrolla el retrato de cuerpo entero en actitudes heroicas, mostrando atributos del poder. Se evitan las imperfecciones y se idealiza la belleza. La expresión es pensativa y serena para transmitir armonía, exaltando el poder imperial. Destacan los retratos de Augusto como: cónsul (manto y coraza de Prima Porta), pretor (toga y rollo de ley), Pontifex Maximus (sacerdote) y heroizado (semidesnudo y corona de laurel). Esta tendencia continúa con sus sucesores. Esta tendencia también se manifiesta en época de Adriano, con retratos como los de Antínoo, conviviendo con el realismo.
Vuelta al Realismo desde los Flavios
Se vuelve a la sinceridad del realismo republicano. Los rostros son naturalistas, incluso de aspecto descuidado y vulgar (ejemplos: retratos de Vespasiano, Tito y Trajano). Destaca el modelo femenino de Julia con sus peinados originales. Con el tiempo, el realismo se vuelve más expresionista: en los bustos se observa un incremento de los valores expresivos y la teatralidad, con efectos de claroscuro. Ejemplos: retratos de Caracalla y Cómodo, y el retrato ecuestre de Marco Aurelio. También aparecen obras idealizadas, como los retratos de Antínoo.
Tendencia a la Simplificación en la Etapa Final (Siglos IV y V)
El realismo y el retrato entran en crisis en los últimos tiempos del Imperio. La escultura desarrolla un estilo que se aparta de la fidelidad a lo real. Tiende a simplificar, esquematizar y estilizar. Estas características influyen en el arte cristiano y bizantino posteriores. Ejemplos: retratos de Constantino y los Tetrarcas.
El Relieve Histórico Romano
El Ara Pacis es un pequeño altar erigido por Augusto para honrar la paz y al emperador. Dispone en su exterior de una cargada decoración que combina un friso inferior con motivos vegetales y otro superior con temas de figuras que representan escenas procesionales inspiradas en las Panateneas del Partenón. En él, Augusto y su familia acuden a honrar la paz.
El lenguaje formal se acomoda al realismo idealizante, mostrando personajes reales con una calma majestuosa y equilibrio. Destaca la perfección técnica. Se sugiere cierta profundidad superponiendo personajes.