Impacto de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión: Causas y Consecuencias

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Los efectos inmediatos de la guerra

La Gran Guerra debilitó a los contendientes europeos. En noviembre de 1918, 8 millones de hombres habían perdido la vida en el campo de batalla. Los países aliados estaban muy endeudados con EE. UU. Los tratados de paz generaron desacuerdos económicos. Alemania fue considerada responsable del conflicto y se le exigió el pago. EE. UU. se oponía y exigía la satisfacción de las deudas interaliadas. Los problemas económicos fueron graves en Alemania, lo que comportó una inflación. Entre 1923 y 1925, Francia y Bélgica ocuparon la cuenca del Ruhr, esto estimuló el apoyo a un nacionalismo radical.

La propuesta keynesiana

Keynes defendió que la crisis no era pasajera y que la recuperación no surgiría espontáneamente si los gobiernos no actuaban en su favor. Ante el derrumbe de la inversión privada, proponía incrementarse el gasto público. El gasto del estado generaría el déficit público, ese gasto inicial creaba una nueva demanda sobre otros sectores. El estado podría incrementar los ingresos por impuestos. Ante la necesidad de potenciar el consumo, defendió la mejora de las condiciones salariales para aumentar la capacidad adquisitiva de la clase obrera. Afirmó que el papel de los capitalistas era invertir y el de los trabajadores consumir.

El New Deal de Roosevelt

El intento de recuperación a las teorías de Keynes es el denominado New Deal. Las medidas más importantes del New Deal no implicaron mucho gasto público. A partir de la Ley de Ajuste Agrario, se creó la Agricultural Adjustment Administration con el fin de reducir la producción agraria. La Ley Nacional de Recuperación Industrial creó la National Recovery Administration y la Public Works Administration. Surgió la Tennessee Valley Authority que construyó grandes presas hidroeléctricas. Roosevelt estableció un rígido control estatal sobre los bancos. Se impuso una política monetarista que devaluó el dólar en más de un 40% en el año 1934.

La fiebre bursátil

La revolución de los consumidores vino acompañada por un aumento de las inversiones bursátiles. Fue resultado de la buena situación de las empresas. El alza dio lugar a una burbuja especulativa, esto forma parte de un mecanismo de psicología colectiva. El interés por la bolsa llegó a los pequeños inversores, la euforia continuó y los préstamos pudieron devolverse sin problemas. El problema se inició en 1929 cuando el valor de las acciones empezó a descender.

Las causas de la Gran Depresión

Una serie de factores transformaron la crisis bursátil en una recesión de gravedad. La economía hubiera entrado en recesión sin el desplome bursátil. La crisis de liquidez favoreció la expansión de la crisis. El deseo de vender aceleró el descenso de los precios. La caída del consumo provocada por el paro y el convencimiento de que la situación económica iba a empeorar. Varias causas influyeron en este descenso: la disminución de la capacidad adquisitiva, el temor a ser despedido.

La crisis bancaria e industrial

La sobreproducción, la falta de dinero y la caída del consumo hicieron que la bolsa se convirtiese en una crisis. El sistema bancario fue de los primeros afectados. Esto desató la crisis bancaria, los bancos redujeron los créditos. El subconsumo y la caída de las inversiones indujeron la crisis industrial. Una parte de la clase media perdió sus ahorros. El desempleo agravó la contracción de la demanda. Al disminuir la demanda, descendió de nuevo la producción industrial y agraria.

El auge de la economía estadounidense

La guerra aceleró la consolidación de la supremacía de EE. UU. La moneda británica continuó. El Reino Unido se empeñó en conservar la libra, pero el dólar se fue imponiendo como moneda de cambio. La banca estadounidense se afirmaba como la más dinámica y EE. UU. se convertía en la única plaza financiera. En el auge influyó el desequilibrio comercial entre EE. UU. y Europa y provocó una balanza comercial favorable.