Rusia en el Siglo XIX: Zares, Servidumbre y la Edad de Oro Literaria
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La Rusia del Siglo XIX: Entre el Absolutismo Zarista y el Esplendor Literario
Un Contexto de Contrastes: Servidumbre y la Edad de Oro de la Narrativa
Entre la mitad del siglo XIX y aproximadamente el año 1880, se produce en Rusia la edad de oro de la narrativa. Ningún otro país ofrece en ese periodo tres o cuatro nombres del tonelaje de los de León Tolstói, Iván Goncharov o Fiódor Dostoievski.
La Rusia en la que vivió Dostoievski presentaba una peculiaridad fundamental con respecto a Occidente: en pleno siglo XIX, el país mantenía una estructura feudal, con un régimen de señores y siervos similar al que tuvo Europa en siglos anteriores.
La época de Dostoievski corresponde a los reinados de Nicolás I, que se caracterizó por su despotismo, y de Alejandro II, de espíritu más tolerante, quien eliminó la servidumbre y realizó importantes reformas políticas y administrativas.
El Poder Absoluto de los Zares
El absolutismo en Rusia fue incomparablemente mayor que en otros Estados europeos. La historia del país en el siglo XIX fue, en gran medida, la historia de sus zares.
El Reinado de Alejandro I: De la Reforma a la Reacción
Alejandro I, el vencedor de Napoleón, inició su reinado con reformas liberalizadoras de las leyes y de la administración, como la creación de un Consejo de Estado y de un Parlamento. Sin embargo, tras las guerras napoleónicas, se inclinó por una política ultraconservadora.
El Reinado de Nicolás I: Despotismo y Expansión
Con Nicolás I empezó la etapa de mayor expansión imperialista y de mayor represión interior. Su administración se inició con el aplastamiento de la revolución liberal que en 1825 estalló en San Petersburgo (la Rebelión Decembrista). Sus órdenes de abrir fuego contra la población civil pusieron de relieve la crueldad que estuvo presente a lo largo de su reinado.
Nicolás I ejercía una notable influencia en toda Europa, atemorizando a príncipes alemanes, introduciendo agentes secretos o interviniendo directamente con su ejército. Su política interior se basó en impedir por todos los medios la difusión de las ideas de la Revolución Francesa. Para ello:
- Restableció la policía secreta.
- Reprimió toda libertad de expresión.
- Creó campos militares en Siberia para prisioneros políticos.
El gobierno de Nicolás I fracasó en su política económica: el Estado se endeudó y tuvo que hacer frente a las rebeliones campesinas que estallaban todos los años. No obstante, el problema político más delicado fue el de los nacionalistas polacos.
La Rebelión Polaca de 1830
Nicolás I no convocó en todo su reinado a la Dieta polaca, aumentando el descontento que desembocó en la revolución de 1830 (conocida como el Levantamiento de Noviembre). Esta rebelión fue organizada por la aristocracia y la pequeña nobleza, y consiguió expulsar a los rusos de Varsovia y proclamar la independencia. Sin embargo, al año siguiente fue aplastada por el ejército zarista, anulando además la Constitución y el Parlamento polacos.
La Guerra de Crimea: El Ocaso de un Reinado
La última aventura de Nicolás I fue la Guerra de Crimea, aunque moriría antes de ver su derrota. El zar aprovechó un conflicto de los monjes ortodoxos en Palestina para desencadenar una ofensiva diplomática contra el Imperio Otomano, exigiéndoles el derecho ruso a la tutela de las comunidades ortodoxas en los Balcanes. Al no obtener una satisfacción plena, ordenó al ejército que ocupase los principados turcos, esperando la no intervención de Inglaterra. Esta guerra fue, en parte, una cruzada en defensa de la religión...