Movimiento Obrero en España: Orígenes, Desarrollo y Lucha Social (Siglos XIX-XX)
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Orígenes y Desarrollo del Movimiento Obrero en España
La sociedad liberal había creado una contradicción fundamental entre la teórica igualdad legal de sus miembros y la profunda desigualdad económica existente entre una minoría de propietarios de los medios de producción y una mayoría de desposeídos. Estos obreros industriales, además, se encontraban sin derechos laborales ni políticos, y en una situación de miseria económica con salarios de hambre. Esta situación dio lugar al movimiento obrero, entendido como las diferentes formas de lucha y organización que desarrollaron los trabajadores a partir del siglo XIX para mejorar sus condiciones de vida y trabajo.
Fases del Desarrollo del Movimiento Obrero Español
Aunque cuantitativamente los obreros industriales eran pocos en sus inicios, el desarrollo de las organizaciones, de la protesta y de los objetivos del movimiento obrero en España siguió un camino similar al recorrido en Europa durante este periodo.
Primeras Formas de Protesta y Organización (Regencia de Espartero e Isabel II)
El Ludismo: La Destrucción de Máquinas
Como en Europa, la primera forma de protesta obrera de la que tenemos constancia fue el ludismo. Este movimiento consideraba a las máquinas como responsables de los problemas de los obreros y a su destrucción como un objetivo. Un ejemplo notorio fue la quema de la Fábrica Bonaplata en Barcelona en 1835.
Sociedades de Apoyo Mutuo y Primeras Huelgas
Durante la Regencia de Espartero, los obreros crearon sus propias organizaciones, como la «Sociedad de Apoyo Mutuo de Hiladores y Tejedores de Barcelona», que fue capaz de mantener las primeras huelgas en esta ciudad. Además, apoyaron a los sectores más radicales del liberalismo (demócratas y republicanos), debido a que estos defendían el sufragio universal y el derecho de asociación obrera.
El Movimiento Cartista y la Huelga General de 1855
Durante el reinado de Isabel II, apareció un movimiento cartista durante el Bienio Progresista, que solicitaba, mediante una carta dirigida a las Cortes, el reconocimiento del derecho de asociación. Además, en 1855 se produjo una importante Huelga General en Barcelona.
Con todo, los objetivos políticos no eran todavía los más importantes dentro de la actividad de las organizaciones obreras. Estas respondían más al nombre que muchas solían tener entonces: «Sociedades de Apoyo Mutuo», organizaciones que ayudaban a sus afiliados en casos de enfermedad o paro, o que formaban cooperativas de consumo para comprar artículos de primera necesidad a precios más bajos, organizar una enseñanza profesional o un trabajo de alfabetización.
La I Internacional (AIT), Anarquismo y Marxismo en España (Sexenio Democrático)
Durante el Sexenio Democrático, muchos grupos de obreros aprendieron que demócratas y republicanos tampoco satisfacían muchas de sus reivindicaciones.
En esa época, aparecieron nuevas organizaciones e ideas: la Primera Internacional (AIT), el anarquismo y el marxismo. Estas corrientes, llegadas del extranjero, hicieron que los obreros se manifestaran por primera vez en la historia de España con posturas propias, independientes de los republicanos y revolucionarias, en la medida en que planteaban una postura alternativa frente al sistema socioeconómico existente entonces: el capitalismo.
La Sección Española de la AIT
La Sección Española de la AIT se fundó en 1869 y tuvo un rápido desarrollo en Cataluña, la región levantina y el campesinado andaluz. La mayoría de sus dirigentes se declararon anarquistas, influenciados por la labor de Giuseppe Fanelli, un representante de Bakunin, que había llegado a España para establecer contacto con obreros con los que fundar tanto la AIT como la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, una organización anarquista secreta que funcionaba dentro de la AIT.
Además de este grupo anarquista, en la AIT se creó un pequeño grupo que acabó rompiendo con la organización y tomando el nombre de «Nueva Federación Madrileña» (de la que surgiría el PSOE).
Disolución de la AIT y sus Consecuencias
Los sucesos de la Comuna de París provocaron un crecimiento del miedo y la hostilidad de las clases propietarias frente a la Internacional. La AIT fue disuelta a comienzos de 1874, tras el golpe de Estado que llevó a la Dictadura de Serrano.
Las principales consecuencias de la AIT en España fueron:
- La importancia del anarquismo en España, un movimiento revolucionario que hasta la Guerra Civil tuvo un carácter de masas en nuestro país, lo que no ocurrió prácticamente en ningún otro lugar donde siempre eran pequeños grupos de activistas.
- La división del movimiento obrero español entre anarquistas y socialistas.
Crecimiento y Radicalización en el Primer Tercio del Siglo XX
En el primer tercio del siglo XX, el crecimiento económico produjo un fuerte aumento del número de obreros, que pasó de un 16,7% de la población activa en 1900 a un 26,7% en 1930. La inestabilidad y falta de representatividad política, características del reinado de Alfonso XIII, favorecieron el crecimiento y la radicalización de las organizaciones obreras.