Hume y la educacion

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A lo largo de esta pregunta explicaremos detalladamente la teoría del conocimiento de Hume.
Para ello, nos centraremos en los siguientes apartados: Principios esenciales del empirismo, Cuestiones de Hecho y relaciones de ideas, Crítica a la causalidad, Crítica a la sustancia, La creencia.

La experiencia como fundamento


Para Hume la experiencia es el origen, el límite y el criterio de validez de nuestro conocimiento, lo quees tanto como decir que nuestro conocimiento comienza con la experiencia y no puede ir más allá de la misma, siendo además ésta la referencia que nos servirá para separar el conocimiento válido de aquel que no es correcto.

El mundo como contenido de mi experiencia


Si en la filosofía de Descartes la realidad se convertía en un contenido del pensamiento, Hume hará algo parecido, con la salvedad de que para el escocés no es lo primordial el pensamiento, sino la experiencia sensible. La realidad queda dentro del sujeto, termina subjetivizada. Las cosas son lo que cada uno de nosotros percibe de ellas, con lo que empirismo del autor escocés desemboca en un subjetivismo insuperable. El mundo es un contenido de nuestra experiencia. Hume llama a los contenidos de nuestra experiencia percepciones, y distinguirá las impresiones (percepciones inmediatas, fuertes y vivas) y las ideas (percepciones débiles, copias de las impresiones). Dentro de las impresiones distinguirá las de sensación (experiencia externa) y las de reflexión (experiencia interna). 

Las ideas como copias de las impresiones


Como acabamos de comentar, las ideas son una copia debilitada de las impresiones. Esta tesis implica consecuencias muy importantes: la experiencia se convierte en el criterio último del conocimiento válido, y por tanto se termina negando la existencia de ideas innatas. Si las ideas son copias de las impresiones, aquellas que no deriven de impresión alguna deben ser eliminadas. Cualquier idea no originada en una impresión es falsa, es una mera invención de la imaginación, y por lo tanto habrá que rechazarlas, pues contribuirán probablemente a dificultar y entorpecer el conocimiento humano.

La asociación de ideas


Todo lo dicho hasta ahora no significa que nuestro conocimiento sea una sucesión caótica de impresiones e ideas. Frente a esto, Hume defiende la existencia de ciertas regularidades en las ideas, que introducen por tanto cierto orden en nuestro conocimiento. La naturaleza de las ideas obliga a que éstas se presenten relacionadas entre sí, y no de un modo desordenado. Las leyes recogidas por Hume son las siguientes:

Semejanza

Tendemos a asociar aquellas ideas que guardan una cierta semejanza o parecido entre sí. Un cuadro o una fotografía dirige nuestra mente al original que trata de representar o incluso a la vivencia que la fotografía haya podido captar.

Contigüidad

Tendemos a agrupar aquellas ideas cuyas impresiones ocurrieron cercanas en el espacio y en el tiempo. Asociamos, por ejemplo, las ciudades con sus monumentos, y a menudo recordamos hechos del pasado enlazándolos con otras actividades realizadas en la misma época.

Causa-efecto

Nos es inevitable pensar de un modo conjunto aquellas ideas entre las que establecemos nexos causales. Así por ejemplo, el humo nos obliga a pensar inmediatamente en el fuego.

Negación de las ideas abstractas


Consecuencia lógica, en cierta forma, del principio de copia, Hume negará la existencia de todas las ideas abstractas. Están son a menudo complejas construcciones de la razón, completamente desligadas de los datos de la experiencia. Por ello, al igual que hiciera Ockham, Hume rechaza la validez y legitimidad de estas ideas, que son simples invenciones de la mente humana. Sentadas las claves centrales de la filosofía empirista de Hume, podemos pasar a presentar los dos modos centrales de conocimiento que aparecen en su filosofía: las cuestiones de hecho y las relaciones de ideas: Las cuestiones de hecho son las que nos vienen dadas por la experiencia. Este conocimiento tiene siempre un contenido empírico, y por tanto las proposiciones que lo expresan no son necesarias, sino contingentes: el mundo es de una manera, pero podría ser de otra muy distinta, e incluso se puede pensar en una realidad que funcione de un modo opuesto a lo que nosotros percibimos. Las cuestiones de hecho se fundamentan en la experiencia en la que se originan, y por lo tanto su verdad es siempre probable. Frente a las anteriores, las relaciones de ideas no tienen un contenido empírico, sino que expresan las conexiones que el pensamiento establece entre distintas ideas. Se trata, por tanto, de un conocimiento formal, como el que se establece en lógica o en matemáticas. La razón es el criterio último de este tipo de conocimiento, que se funda en propiedades como la corrección o incorrección de las relaciones fijadas. Su razonamiento es demostrativo, y sus verdades son necesarias, siendo su contrario imposible.