Kant, desobediencia civil y legitimidad moral: libertad, deber y progreso moral
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Desobediencia civil y libertad de expresión
En primer lugar, abordamos la idea de la desobediencia civil, con la que Kant se mostraba disconforme. Por un lado, nos propone que no debemos acatar una ley a la que no hayamos dado previamente nuestro consentimiento (aunque no se trata de un consentimiento directo), pero también nos dice que la única manera de luchar o rebelarnos contra una ley injusta es la libertad de expresión. Pero ¿es suficiente la libertad de opinión para enfrentarnos a las leyes injustas e ilegítimas?
Aunque la propia decisión de desobediencia civil incluye la no violencia como presupuesto, es obvio que la paz puede romperse si la desobediencia civil cobra grandes dimensiones y se propaga, convirtiéndose en revolución.
Ejemplos y justificativos desde una óptica teológica
Nosotros consideramos, desde una óptica teológica, que manifestarse ostensiblemente contra el gobierno de un tirano o encadenarse a un barco que va a efectuar un vertido de residuos tóxicos incontrolados están justificados. Es más, acometer esas acciones se tornaría un deber del estilo kantiano. Creemos que trasgredir cualquiera de esas leyes tiene una prioridad y legitimidad morales superiores al respeto a la ley por puro deber. Por ello, nos pronunciamos en contra de una deontología moral rígida, que jamás alude a criterios empíricos, relativos o circunstanciales.
En los ejemplos anteriores, la prioridad y la legitimidad morales consisten en salvaguardar la libertad y preservar el medio ambiente; es decir, defender derechos humanos.
Movilización social y eficacia de la libertad de prensa
Gran parte de los cambios en la mejora de derechos y en la búsqueda del reconocimiento de la dignidad de las personas están precedidos por manifestaciones ostensibles de disconformidad y por desobediencia, cuando no por conflictos, luchas y revueltas (huelgas, manifestaciones, etc.). Es entendible, no obstante, el énfasis kantiano en buscar una paz duradera y, por ello, su desafección hacia la desobediencia civil. Pero lo que cuestionamos es que la libertad de prensa, por sí sola, pueda convertirse en un instrumento eficaz con el que se puedan revertir situaciones de injusticia institucionalizada.
No obstante, tiene una actualidad fuera de toda duda la apuesta kantiana por la libertad de prensa como vehículo y método de transformación de las leyes que nos parezcan de dudosa moralidad o como demanda de derechos civiles. La infinidad de medios de comunicación y de plataformas donde manifestar nuestras opiniones, aun siendo contrarias a la ideología que constituye el orden dominante, puede ser un ejemplo de resistencia crítica y del ejercicio de la libertad de pensamiento.
Insociable sociabilidad y la naturaleza humana
En segundo lugar, observamos cierta debilidad en el intento kantiano de compatibilizar la idea de que la naturaleza se desarrolla bajo un plan oculto que favorece el progreso moral (y la implantación de una sociedad civil) con su visión obsesiva de la naturaleza de las personas. La solución que encuentra en la idea de insociable sociabilidad nos parece insatisfactoria, pues, por un lado, se habla de una naturaleza humana "guerrera" que ha dado motivos evidentes para desconfiar de ella y, por otro, se postula una racionalidad teológica impregnada en la propia humanidad.
Aunque el progreso moral del que habla Kant sea contemplado en la especie en su conjunto y no en los individuos concretos, es de estos de los que se compone la especie y esa "naturaleza" se presenta como invariable. Nos resulta difícil comprender cómo esa naturaleza, tomada individualmente, se torna en la unión universal de la especie en una racionalidad oculta, como el logos de Heráclito.
Esperanza racional y límites del ideal kantiano
La esperanza solo cabe —y en eso nos aferramos a la idea kantiana— en el imperio de la racionalidad, en el deber moral para salir del "estado de naturaleza". En este sentido, vemos esa pretendida paz perpetua más como un foco imaginario que ilumina nuestros esfuerzos que como una posibilidad real y concreta, por lo que nos distanciamos en este punto de Kant.
Conclusión
- La libertad de expresión y de prensa son instrumentos indispensables pero no siempre suficientes para combatir leyes injustas.
- La desobediencia civil no violenta tiene justificación ética cuando salva bienes superiores, como la libertad o el medio ambiente; sin embargo, su expansión puede alterar la paz social cuando se convierta en revolución.
- La tesis del progreso moral universal en Kant plantea tensiones: la idea de una naturaleza humana invariable choca con la noción de una racionalidad colectiva oculta.
- La propuesta kantiana de aferrarse a la racionalidad y al deber sigue siendo inspiradora, aunque quizá más normativa que empíricamente verificable.
Texto corregido y organizado para mayor claridad, respetando íntegramente el contenido y las ideas originales.