El saber filosófico: sentido, historia y origen del filosofar
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El saber filosófico: sentido e historia
TMA1: El saber filosófico: sentido e historia. Con el comienzo de la época contemporánea se ha hablado de la muerte de la filosofía. Esto se debe a dos motivos fundamentales: a la diversidad de sistemas filosóficos y al auge de las ciencias empíricas y positivas. Kant decía: "No existe una filosofía que pueda aprenderse, lo único que puede aprenderse es a filosofar". En este sentido, la filosofía puede ser caracterizada como estudio sistemático de las cosas más, de la estructura oculta de la cosa y descubrimiento del modo de ser del existente (K. Kosik).
El saber filosófico: El saber filosófico es el tipo de conocimiento que caracteriza a la filosofía. La filosofía es un problema de todos. Se puede asegurar que todo hombre filosofa, pues no ha habido hombre que, en algún momento de su vida, no se haya planteado lo que llamamos cuestiones y problemas filosóficos. ¿Qué es propiamente la filosofía? Para explicar esto conviene, pues, comenzar por el principio, por la palabra filosofía.
En un primer sentido, la filosofía es tan antigua como el hombre. Y ya desde las albores de la humanidad todos los hombres han tenido:
- su propia visión del mundo;
- su manera de entender la vida;
- ideas y creencias particulares sobre el origen del mundo y del hombre;
- su propia concepción acerca del puesto que el hombre ocupaba en el mundo;
- su manera de entender las relaciones humanas dentro de la sociedad;
- sus teorías sobre el destino del hombre y la finalidad de la vida.
En un segundo sentido, la filosofía es una reflexión crítica sobre todos esos problemas y cuestiones.
Sentido y alcance del término filosofía:
Filosofía es de origen griego, deriva de philo (amor) y sophía (sabiduría). El filósofo es un amante de la sabiduría. Este significado etimológico duró poco tiempo y muy pronto la filosofía pasó a significar la sabiduría misma, el saber o la ciencia. La filosofía se funda, en cuanto que su punto de partida es siempre la experiencia, pero no se reduce a la simple experiencia, porque la filosofía no se dedica a construir teorías sobre la experiencia (ciencias experimentales). La experiencia la vamos a entender como todo aquello que el hombre ha ido recogiendo a lo largo del transcurso de su historia a través del mundo. Esta experiencia abarca la referencia a las cosas y la actitud peculiar con que el hombre, en cada momento histórico, las enfrenta. Toda experiencia se vive desde una situación concreta, la propia situación. Esto quiere decir que la propia situación en el tiempo y en el espacio delimita el campo visual y vital de la experiencia. La experiencia es siempre experiencia del mundo y de las cosas, del propio hombre.
La filosofía es una toma de posición razonada y crítica en relación con la totalidad de lo real. Toma de posición razonada y crítica. La filosofía se opone a otros tipos de toma de posición; por ejemplo, a una toma de posición puramente práctica; se opone también a las creencias simplemente admitidas sin crítica ni elaboración reflexiva.
De la totalidad de lo real. La totalidad comprende tres elementos:
- a) El primer elemento se refiere al conjunto de las actividades superiores del hombre, aquellas que brotan de sus facultades propias, como el pensamiento y la voluntad; abarca actividades tales como conocer.
- b) El segundo elemento implica la posibilidad de que, bajo las apariencias y los éxitos y acontecimientos particulares, sea de una realidad última.
- c) El tercer elemento supone una reflexión sobre el mundo en cuanto abarca todo lo que hay y tal y como al hombre se le ofrece a través de su conocimiento intelectual y sensible.
El hombre domina y conoce más aspectos de la realidad que otros. Mediante dicha reflexión, el hombre orienta su vida y trata de buscar formas de significación para su existencia, abriéndose a un conjunto de posibilidades innumerables e insospechadas.
El origen del filosofar:
Según Bertrand Russell, «la filosofía se origina del esfuerzo obstinado por alcanzar el conocimiento verdadero». Esta tendencia a alcanzar la verdad tuvo un momento intenso en la antigua Grecia. Fue el momento en el cual el hombre comenzó a desligarse de lo que llamamos saber mítico y comenzó a estructurar su mundo desde un saber racional y lógico. La causa de ello se encuentra, según Aristóteles, en la tendencia natural que tiene el hombre a saber cosas. Para los griegos clásicos las cosas cambiaban. Esto les preocupó y creó en ellos dos actitudes de ánimo ligadas entre sí: la admiración y la inquietud.
- a) La admiración. El primitivo griego comenzó a asombrarse de que hubiese cosas; se asombra del panorama que el mundo ofrece a su contemplación, y este asombro lo lleva a interesarse por lo que ocurre en el mundo.
- b) La inquietud. La multiplicidad y variabilidad de las cosas, su aparente inconsistencia, inquietan al hombre y le sirven de estímulo para averiguar lo que en realidad ocurre.
Definiciones filosóficas:
Definir la filosofía es casi imposible. A lo largo de la historia del pensamiento han existido un gran número de sistemas filosóficos. Cada sistema filosófico se caracteriza por la particular visión y concepción del filósofo, creador del sistema, que ha tenido del mundo que le rodea. En todas las definiciones filosóficas encontramos siempre elementos comunes. La filosofía se ha caracterizado por el intento del espíritu humano por conseguir una concepción del mundo y de la vida, y un sentido y significación de los mismos, que satisficieran sus ansias de saber y su necesidad de obrar.
La filosofía y la ciencia:
Los filósofos y los científicos han discutido mucho sobre si la filosofía era o no era una ciencia, y sobre sus relaciones con la ciencia. Los filósofos se han empeñado en demostrar el carácter científico de la filosofía.
- a) Toda ciencia se caracteriza por ser un conocimiento racional, sistemático y demostrado.
- b) En cuanto a si puede darse un conocimiento racional distinto al científico, hemos de afirmar que sí. Existen formas de saber racional que no pueden ser incluidas en lo que hoy se entiende por conocimiento científico; esta denominación ha quedado en parte reservada a las llamadas ciencias positivas o empíricas.
Para los griegos era lo mismo la filosofía y la ciencia. Para nosotros, la filosofía no se cientifica. Según algunos autores, las ciencias naturales y la filosofía tienen una tarea común, la de lograr un auténtico conocimiento de la realidad. En este caso, el conocimiento filosófico es un supuesto de toda ciencia.
Filosofía y religión:
La filosofía y la religión proceden ambas de la aspiración que tiene el hombre a conocer la verdad de las cosas y el sentido del mundo y de la vida. Mientras el filósofo intenta, tanteando y explorando caminos, encontrar la clave que resuelva sus aspiraciones de verdad y de sentido de la vida, la religión da respuestas muy concretas a dicho sentido y a dicha verdad. El filósofo trata de descubrir los secretos del mundo, penetrando hasta el fondo de lo cognoscible. La religión propugna que el sentido y el misterio del mundo se encuentran más allá del mundo, en Dios. La actitud del filósofo ha sido contemplativa, mientras que la del hombre religioso está íntimamente comprometida.
Filosofía y vida:
Una de las cosas que diferencia al hombre que filosofa del que no lo hace es su actitud frente a la vida. El filósofo contempla y analiza la vida y la existencia humana, tratando de orientarla hacia metas de superación y liberalización; la filosofía es una tarea vital, algo que impregna todo el sentido de la existencia y que se acentúa de un modo especialmente acusado en el hombre que filosofa.