Filosofía de Nietzsche: Conceptos Supremos, Dioniso y la Revalorización del Cuerpo

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1. Los conceptos supremos y el concepto de Dios

En el apartado cuarto del capítulo “La razón en la filosofía” de El crepúsculo de los ídolos, Nietzsche afirma la segunda característica de los “filósofos”: confundir lo último con lo primero. Los filósofos creen en un mundo verdadero y se ven obligados a negar los conceptos supremos. El concepto es una idea que concibe o forma el entendimiento; se forma cuando se abandonan de manera arbitraria las diferencias individuales. Por eso, es siempre un prejuicio, una máscara.

Es inevitable la formación de conceptos, pues de esa forma hacemos frente al devenir. Los conceptos nos sirven de balizas para vivir y comunicarnos.

Con el tiempo, se olvida el origen metafórico del concepto universal y este pasa a gobernar nuestras vidas. Por ello, cuanto más general es un concepto, más alejado está su contenido de lo que de verdad existe: el concepto "gato" es menos irreal que el de "mamífero", y este que el de "animal". Los conceptos más generales, los más abstractos, son los "conceptos supremos". En ellos se cumple la mayor separación posible de la realidad. Esta invención de "conceptos supremos" no obedece a motivos de orden lógico ni ontológico, sino estrictamente psicológico.

La muerte de Dios fue popularizada por Nietzsche como metáfora de la decadencia total de los valores de Occidente. La frase “Dios ha muerto” representa para Nietzsche la negación de todos los trasmundos inventados por la religión, una gran mentira que convierte la vida en una mera sombra.

2. El arte trágico y dionisíaco

El primer período de su filosofía, o periodo romántico, está caracterizado por una interpretación crítica de la cultura muy influida por Schopenhauer y Wagner. En este periodo, Nietzsche escribió su primera gran obra: El nacimiento de la tragedia.

En esta obra esboza una original concepción de la vida griega, centrada en torno a dos figuras antitéticas: Apolo y Dioniso:

  • Apolo: El más bello y luminoso de los dioses del panteón griego. Representa el ideal de belleza y las formas acabadas.
  • Dioniso: Símbolo central en todo el pensamiento de Nietzsche, es el dios tracio de la naturaleza y el vino (Baco para los romanos), símbolo de la fecundidad de la tierra. Representa la desmesura y el arte inacabado.

Lo genial y peculiar del pueblo griego fue el haber sabido conciliar ambos aspectos en una obra de arte única: la tragedia. Este escrito, polémico y genial, le proporcionó a nuestro filósofo la enemistad de casi todos los filólogos profesionales, que no supieron entender que Nietzsche no hablaba ya como filólogo, sino como filósofo.

3. Los sentidos y el cuerpo

El apego al cuerpo y a los sentidos cobra significado en Nietzsche en el contexto de su vitalismo. Por otra parte, el filósofo se caracteriza por su odio al cambio y por su fe en el “ser” inmutable. De este odio y esta fe surge la desconfianza hacia la sensibilidad y el cuerpo.

Para los filósofos tradicionales, el ser humano tiene un cuerpo, pero no es un cuerpo. En Platón o Descartes, el concepto 'alma' subsume toda la realidad humana. Es una consecuencia de su modo de valorar: los sentidos nos engañan.

El cristianismo siguió por el mismo camino, subrayando lo negativo del cuerpo, de la carne y del sexo. Esta es, para Nietzsche, una moral vulgar, de resentimiento hacia la vida, que se opone a los instintos vitales.

Nietzsche se opone radicalmente a esta manera decadente de valorar e interpreta que la estructura ontológica del hombre no es otra que la de ser un cuerpo viviente. El cuerpo es el ser del hombre, su sí mismo íntegro. Es el superhombre capaz de afirmarse por encima de los valores de la tradición.