Filosofía de Ortega y Gasset: Perspectivismo, Raciovitalismo y el Sentido de la Vida
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1.3 Perspectivismo
Ortega y Gasset realiza una crítica tanto al racionalismo como al relativismo. Para este último, no existe ninguna verdad absoluta, ya que solo hay opiniones ligadas a un momento y un lugar específicos.
Su postura se denomina "perspectivismo". Según esta visión, la verdad depende de la circunstancia, la cual está condicionada por la cultura, el momento y el lugar en el que nos encontramos (por ejemplo, la percepción de las montañas desde distintos puntos de vista).
1.4 Raciovitalismo
Para intentar superar el racionalismo y el relativismo, Ortega propone el raciovitalismo. En esta propuesta, busca integrar la razón y la vida como dos dimensiones igualmente importantes de la realidad humana.
La racionalidad no debe entenderse como una "racionalidad pura" al estilo kantiano, sino enmarcándola en un proceso vital, lo que él denomina la realidad radical.
1.5 Ideas y Creencias
Ortega establece una distinción fundamental entre ideas y creencias:
- Las ideas: Son las opiniones o puntos de vista individuales. Discrepamos por nuestras ideas.
- Las creencias: Son puntos de vista compartidos por la mayor parte de la gente en un lugar y momento determinado. Vivimos y pensamos dentro de ellas.
Ortega lo expresa con su famosa frase: “Las ideas se tienen, en las creencias se está”.
2. El Individuo y la Masa
2.1 Vida y Vocación
En su antropología, Ortega considera que la realidad humana no puede describirse con la clásica división entre materia y espíritu, como se venía haciendo desde los tiempos de Platón. Lo que define a la persona no es su cuerpo ni su alma, sino su vida, entendida como un quehacer, un proyecto.
Cuerpo y alma son cosas, pero la vida no es una cosa; es un drama, una realidad dinámica y en constante evolución.
Mi vida, aunque influida por mi circunstancia, depende de mis propias elecciones. La vida es el desarrollo de un proyecto personal. Dentro de cada ser humano existe una vocación íntima y personal que se identifica con lo que cada uno está llamado a ser. La vocación:
- Orienta mi vida.
- Me señala en qué quiero llegar a convertirme.
- Indica la trayectoria de mi particular proyecto personal para que se convierta en realidad.
Sin embargo, no todos llegan a reconocerla ni se esfuerzan activamente por desarrollarla. Esto lleva a Ortega a distinguir dos actitudes vitales:
- Vida auténtica: Es la de aquellas personas que identifican su vocación y se comprometen con ella, orientando su vida para intentar convertirse en eso que están llamadas a ser.
- Vida inauténtica: Es la de quienes se niegan a asumir su vocación, haciendo oídos sordos a esa llamada que viene de su ser más profundo. Estas personas pueden tener mucho éxito, pero nunca llegan a sentirse plenamente satisfechas. Esto ocurre cuando dejamos que otras personas determinen nuestro proyecto personal de vida.
Una vida es verdaderamente ética cuando es auténtica, se centra en desarrollar un proyecto personal y aspira a cumplir su vocación.