Ética de las Virtudes en Platón: Fundamentos y Significado

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Teoría Ética de las Virtudes en Platón

Platón supera el relativismo moral de los sofistas al afirmar que las Ideas son los modelos de las cosas. Por ello, se convierten en los criterios exactos para discernir lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Recordemos que las Ideas eran, además de muchas otras cosas, valores morales.

La ética de Platón trata de averiguar en qué consiste el Supremo Bien para el hombre. Según Platón, la vida feliz es una mezcla equilibrada de placer y sabiduría. El Bien absoluto para Platón no es, en definitiva, otra cosa que la contemplación de las Ideas. En este sentido, vemos cómo Platón sigue siendo fiel al intelectualismo moral socrático: la contemplación teórica, el conocimiento, se convierte en el mayor bien posible en sentido moral.

Mediante la práctica de la virtud se accede al Supremo Bien y, por tanto, a la suprema felicidad. El concepto de virtud tiene, para Platón, varias acepciones; acepciones que tienen poco que ver con el concepto cristiano. De nuevo vamos a observar lo sistemático de su pensamiento, pues el desarrollo de las virtudes se va a ajustar a su teoría acerca de las partes del alma:

  1. Salud del alma: Entendiendo por tal el hecho de que cada una de las partes de ésta cumple con la función que le es propia: a la parte racional le corresponde la sabiduría o prudencia, a la parte irascible, la fortaleza y a la parte concupiscible la templanza.
  2. Armonía u ordenación entre las partes: Esto significa que la parte racional debe guiar a la parte irascible y ambas dominar a la concupiscible. El hombre que lo consiga será armonioso y justo.
  3. Conocimiento: Desde este punto de vista, todas las virtudes se unifican en la virtud de la prudencia o sabiduría, en tanto que conocimiento de lo que es bueno para el hombre.
  4. Purificación: El hombre virtuoso es el que purifica su alma de las pasiones y la desprende del cuerpo para poder acceder al Mundo de las Ideas.

Así pues, Platón define perfectamente las distintas virtudes y sus funciones, correspondientes a las distintas partes del alma:

  1. Justicia: Comprende a todas las demás. Tiene por objeto poner orden y armonía en el conjunto, asignando a cada parte la función que le corresponde dentro de la totalidad.
  2. Prudencia: Es la virtud propia del alma racional. Su misión es regular el conjunto de las acciones humanas, cumpliendo un papel directivo sobre la vida moral. Le corresponde también poner orden en los pensamientos, disponer al alma para huir del mundo de las apariencias y prepararla para la contemplación de las Ideas.
  3. Fortaleza: Le corresponde regular las acciones del alma encargada de las pasiones nobles, haciendo que el hombre se sobreponga al sufrimiento y al dolor y que sacrifique los placeres cuando sea necesario para cumplir el deber.
  4. Templanza: Le corresponde regular los actos del alma concupiscible, poniendo orden, armonía y moderación en las actividades propias de la parte inferior del hombre.