Ética, Política y la Búsqueda de la Vida Plena en la Sociedad Contemporánea

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La Política y la Vida Buena: Un Debate Fundamental

Vivir bien es lo que todas las personas desean normalmente. Sin embargo, en la sociedad individualista y narcisista actual, hay pocas personas que dediquen su tiempo y su dinero a mejorar la vida de los demás. La desconfianza de la población hacia los políticos es algo muy extendido. El problema que se plantea es si se puede mejorar la vida en común, la sociedad, sin intervenir en la política; si se puede vivir mejor practicando el desinterés por la política, la llamada antipolítica. En términos más claros: ¿puede uno ser feliz a solas consigo mismo sin hacer política, sin participar en los asuntos públicos?

La vida buena es una cuestión tanto individual como colectiva; es un asunto personal y social. En cualquier caso, la ética laica, basada en el respeto a las personas y en la tolerancia activa, es el punto de partida de una vida moral y de una propuesta política fundada en la búsqueda de una vida mejor para cada uno y de un mundo mejor para todos.

Felicidad, Placer y Dolor: Perspectivas Históricas

La forma de entender la felicidad, según escribía Aristóteles, no es la misma en todos los seres humanos. Al contrario, muchos buscan su felicidad en aquello que a otros les parece doloroso y triste.

Desde hace varios milenios, las religiones han prometido a los seres humanos la felicidad si estos cumplían una serie de mandatos y reglas de conducta que los sacerdotes y las autoridades religiosas proclamaban solemnemente. Son muchos los creyentes que siguen viendo en los códigos morales de sus respectivas religiones una esperanza de felicidad y de gozo, aunque sea en otra vida y en otros lugares desconocidos, cada uno desde su creencia.

La Naturaleza Humana y la Felicidad

Si la felicidad es una meta que todo ser humano trata de conseguir, es porque la constitución humana así lo requiere y lo exige. Nadie parece querer sufrir por amor al dolor, y nadie parece preferir el sufrimiento al placer.

  • Aristóteles y Epicuro coincidían en que las necesidades vitales deben ser satisfechas para ser feliz, porque el ser humano es un animal, es cuerpo y no solamente alma.
  • Para Aristóteles, la felicidad era el bienestar integral de la totalidad del ser humano. Era el fin supremo de toda la vida humana. Nadie puede ser feliz, decía Aristóteles, si no tiene comida, vestido, casa o dónde cobijarse.
  • Ser feliz no puede consistir en satisfacer únicamente las necesidades biológicas, sino sobre todo en realizarse en la vida intelectual y la vida teórica.

Democracia y Partidos Políticos: Ejes de la Participación

La democracia representativa de las sociedades occidentales tiene en los partidos políticos uno de sus ejes fundamentales; son el instrumento normal de organización de la participación ciudadana en los asuntos públicos.

Las diferentes ideologías políticas que se dan en la sociedad actual tienen en los partidos políticos su expresión pública adecuada, porque no es cierto que las ideologías hayan desaparecido de la sociedad en que vivimos. Estos problemas económicos, sociales y culturales del mundo moderno necesitan ser resueltos, y para ello es necesaria la política, la intervención de los poderes públicos.

No bastan los buenos deseos de cada uno y cada familia; es preciso que los gobiernos elegidos por los ciudadanos traten de buscar soluciones realistas, más objetivas y justas para todos. La filosofía, como ejercicio de racionalidad práctica, exige que la conducta de los políticos esté al servicio de los intereses de todos, al servicio del bien común.

La Política según Aristóteles

Para Aristóteles, la política es la ciencia más noble porque no se ocupa de los intereses individuales o familiares, sino que se preocupa de la polis, de la sociedad de todos los ciudadanos.

Políticos Eficaces y Honestos: El Ideal del Gobernante

La idea de que el poder debe estar en manos de filósofos se remonta a Platón, un filósofo que sostenía que la república no sería justa si los gobernantes no son sabios, si no saben lo que es el bien, la virtud o la justicia.

Al igual que Sócrates, su maestro, Platón estaba convencido de que los gobernantes filósofos eran los más aptos para conocer el bien y ponerlo en práctica mediante la política. Pero esta idea apenas es aplicada en las democracias modernas occidentales.

La facilidad del funcionamiento de los gobiernos y los estados en la actual sociedad hace que la política esté ligada al poder, y que la economía haya convertido a la política y a estos en sus obedientes subordinados. Pero desde la filosofía y la política se piensa que los valores morales son esenciales en una democracia. La polis es muy importante y no puede estar en manos de personas inmorales o incompetentes.