Ética kantiana: razón pura, razón práctica y el imperativo categórico

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Ética: la unidad de la razón y sus dos usos

La razón tiene dos usos: el teórico (razón pura) y el práctico (razón práctica). La razón pura se ocupa del ser, es decir, del ámbito del conocimiento, y en ella se formulan juicios sobre los fenómenos. La razón práctica se ocupa del deber ser, es decir, de la ética, y en ella se formula en forma de imperativo.

La separación entre estos dos usos es consecuencia de su filosofía y es el primero en establecerse (ya Sócrates lo intuía cuando afirmaba que obra mal quien no sabe). En las filosofías anteriores a la de Kant, las esferas del ser y del deber ser coincidían.

¿Por qué separa Kant estos usos?

Porque, tras realizar la crítica de la razón pura, se da cuenta de que la metafísica no es objeto de conocimiento. Sin embargo, la razón habla de cosas como Dios o el alma, por lo que tiene que darles cabida en algún lugar. Ese lugar es la razón práctica.

¿Cómo es la ética de Kant?

Al igual que en el conocimiento, Kant busca una ética universal (vigente para todos los hombres), necesaria y a priori (no procedente de la experiencia, es decir, de lo que debe ser). Según Kant, la experiencia nunca ofrece universalidad, por lo que, si se quiere construir una ética de esa magnitud, debe basarse en la razón.

Por ello, Kant distingue entre ética formal y ética material. Como ejemplo de ética material se encuentra Aristóteles, para quien el fin del obrar es conocido por la experiencia: ser feliz. Se trata de una ética empírica, hipotética y heterónoma.

Kant critica estas éticas materiales y determina las características de su propia ética:

  1. No empírica, sino a priori: se fundamenta en la razón y no en la experiencia.
  2. No hipotética, sino categórica: los imperativos deben ser incondicionados, órdenes directas que obligan a todos por igual.
  3. No heterónoma, sino autónoma: es el propio sujeto el que determina cómo obrar. Esto se relaciona con el propósito kantiano de alcanzar la libertad, y para ello hay que salir del estado de minoría de edad.

La ética formal

La ética kantiana es formal porque no establece un fin: ofrece una forma vacía que hay que rellenar. El sujeto decide lo que debe hacer. Kant solo dice cómo debemos proceder para saber qué debemos hacer. La ética formal se pregunta ¿qué debo hacer?, y el sujeto se lo pregunta y se lo responde.

Es la ética del deber: se basa en actuar por deber. Kant distingue tres posibles actitudes ante un mismo acto, por ejemplo, el de un comerciante que cobra precios altos:

  1. Contrario al deber: el comerciante cobra precios abusivos por interés.
  2. Conforme al deber: el comerciante cobra precios justos, pero por interés (para mantener su negocio); la finalidad anula el valor moral de la acción, ya que el fin no es el deber.
  3. Por deber: el comerciante no cobra precios abusivos porque no debe hacerlo. Esta es la correcta: deber por deber.

Esta es la única forma de acción moral constante. Una acción que siempre es la misma sea cual sea la circunstancia es moral; si cambio y actúo de forma diferente según las circunstancias, estoy juzgando las circunstancias y me dejo llevar por ellas. Mi conducta moral cambiaría y no sería una ética universal. Por tanto, el valor moral no está ni en el fin ni en los medios, sino en el deber por deber.

El imperativo categórico

La ética de Kant es formal porque indica lo que tenemos que hacer para que nosotros mismos nos contestemos a través del imperativo categórico: una pauta, una ley moral consistente en obrar de tal manera que la máxima de la voluntad pueda universalizarse.

¿Cómo obrar? Actuando de forma que lo que hagamos lo haga cualquier persona en esa situación. Me pregunto yo mismo y soy yo quien da cuenta a ese imperativo. Por ejemplo: ¿debo mentir para evitar un disgusto a un amigo? Si la mentira fuera deseable como norma universal, la respuesta sería sí; pero no debo mentir. No hay que tener en cuenta la situación ni las consecuencias.

Los postulados de la razón práctica

Esta razón práctica se basa en lo que sí es objeto de estudio para la razón pura. ¿Qué son los noúmenos? Son la metafísica. Kant acepta que no son objeto de estudio, pero quizás existan. Si existen, ¿dónde están? En la razón práctica. ¿Por qué? Porque no son objeto de conocimiento científico, pero hay que admitirlos como postulados.

¿Qué es un postulado? Algo que no es demostrable ni evidente, pero sin lo cual no existirían otras cosas.

  • Libertad: no es evidente ni demostrable, pero es necesaria para que exista la ética, ya que la libertad es la posibilidad de elegir. Sin libertad no hay ética ni moral.
  • Inmortalidad del alma: la voluntad, en su acción moral, persigue un término que no consigue en esta vida; luego hay que afirmar su inmortalidad. Se admite que el alma es inmortal para que exista el bien supremo: si no, ¿dónde estaría la recompensa para quien hace el bien, en el caso de que fuese mortal?
  • Existencia de Dios: en el mundo, el ser y el deber ser no se identifican. Es necesario admitir a Dios como el ser donde se identifican esas dos realidades. En él se da la unión perfecta de virtud y felicidad. Si no hubiera Dios, todo estaría permitido y la moral perdería consistencia.

Juicio crítico sobre la obra de Kant

Vamos a hacer un breve juicio crítico acerca de la obra y el pensamiento de Kant, así como de su trascendencia e influencia en la historia de la cultura y el pensamiento occidental. Kant es, junto con Platón, Aristóteles y quizá Descartes, un filósofo muy importante en el pensamiento occidental, de tal modo que ninguna gran cuestión filosófica planteada después de él pudo ser pensada sin tener en cuenta su pensamiento.

Hoy en día sigue muy presente su planteamiento sobre la necesidad de fundar una ética de carácter formal. Suerte dispar han corrido sus doctrinas epistemológicas, las cuales buscaban fundamentar la mecánica newtoniana. También se intenta defender las intuiciones a priori de la sensibilidad y condición de toda experiencia tras el descubrimiento de las geometrías no euclidianas y el triunfo de la teoría de la relatividad. Este fue su cuestionamiento de la posibilidad de construir una "teoría de la realidad" por parte de la filosofía al margen de la lógica científica, que sigue estando plenamente vigente.