La Duda Metódica de Descartes: El Camino hacia el Cogito y las Tres Sustancias

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El Rigor de la Evidencia y la Duda Metódica

Descartes insiste en la necesidad de alejarse de la visión ingenua o simplista del mundo que nos proporcionan nuestros sentidos e incide en ser rigurosos con el criterio de evidencia para que no creamos en ningún concepto que no sea del todo fiable.

El Proceso de la Duda Cartesiana

En el proceso de la duda, avanzamos a través de varias etapas:

  • Duda de las creencias y costumbres comunes.
  • Duda de lo aprendido en los libros.
  • Duda de los sentidos (porque pueden engañarnos).
  • Duda de los pensamientos y razonamientos.
  • Duda de las matemáticas, que es el punto máximo de la duda.

Por lo tanto, debe existir algún ser extremadamente poderoso que pueda entrar dentro de mi mente para engañarme. ¿Podría ser Dios?

La Hipótesis del Genio Maligno

Descartes destacaba por su prudencia y vivía con gran miedo a tener conflictos con la Iglesia. Por ello, descarta toda posibilidad de que Dios quiera engañarnos, ya que Dios ha de ser un ser bueno. Así que busca otra posibilidad: la del “genio maligno”, un ser que encontraría gracioso hacer que nos confundamos en los razonamientos matemáticos.

El primer paso del método, la evidencia, como criterio para aceptar algo como cierto, lleva a Descartes a preguntarse si hay algo evidente en el mundo.

La Primera Verdad: El Cogito Ergo Sum

La búsqueda de la evidencia culmina en la famosa frase: “Cogito ergo sum” (Pienso, luego existo). Descartes argumenta que si dudo, si me engaño, es que existo. Por lo tanto, yo soy algo.

Podemos estar seguros de que existimos, pero debemos averiguar qué somos, cuál es nuestra esencia y cómo se nos podría definir. Somos, por encima de todo, sustancias pensantes. El cuerpo queda al margen, ya que somos fundamentalmente nuestra mente, nuestra capacidad de razonamiento.

La duda es una formidable empresa crítica de todo conocimiento. Descartes no encuentra ninguna razón para confiar en lo que descubrimos, ni siquiera mediante el entendimiento, por lo que se puede dudar de todo, hasta de las matemáticas.

Sin embargo, incide en que hay algo de lo que podemos estar seguros, una evidencia: quizá ninguno de nuestros pensamientos sea fiable, pero sí el hecho de pensar. He aquí la base del conocimiento, la única verdad sobre la que es posible estar seguros:

Cogito ergo sum: si dudo, soy algo que duda y piensa, por tanto, soy al menos una cosa: pensamiento.

La Doctrina de las Tres Sustancias

Definición de Sustancia

Una sustancia, según la definición cartesiana, es algo que existe de forma autónoma, algo que no necesita nada más que de sí misma para existir. Según esta definición estricta, la única sustancia existente sería Dios, porque es lo único que no necesita nada más que de sí mismo para existir.

No obstante, Descartes divide la realidad en tres ámbitos (divino, humano y corporal) y llama sustancias a estas realidades. Por el método, se obtienen tres tipos de sustancias:

1. Sustancia Infinita (Dios)

  • Nombre: Dios (Sustancia pensante infinita).
  • Término latino: Res cogitans infinita.
  • Atributo: La infinitud y la perfección.
  • Descripción: Sustancia en sentido estricto, no creada.

2. Sustancia Pensante Finita (El Alma)

  • Nombre: El Alma (Yo, alma inmortal).
  • Término latino: Res cogitans.
  • Atributo: El pensamiento (esencial para el ser humano).
  • Descripción: Sustancia creada que piensa, pero no es independiente, perfecta ni infinita.

3. Sustancia Extensa (La Materia)

  • Nombre: La Extensión (Materia, mundo material).
  • Término latino: Res extensa.
  • Atributo: La extensión.
  • Descripción: Sustancia creada que no piensa ni es independiente, perfecta ni infinita.