La Columnata de San Pedro: Expresión Arquitectónica y Simbolismo Papal

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La Columnata de San Pedro. Plaza de San Pedro del Vaticano

La construcción estrella de toda la edilicia pontificia es la Plaza de San Pedro (1656-1667), obra de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680). Se propone resaltar el lugar de mayor importancia de la Roma papal como foco de la religiosidad católica. La estructura está sometida a la existencia previa de la basílica de Miguel Ángel y del obelisco de Fontana, pero Bernini supo adaptar dichos elementos al deseo de Alejandro VII de potenciar el centro de la Cristiandad. El arquitecto dispone una elipse abierta, constituida por un conjunto de columnas gigantes de orden toscano, conectada con la ciudad y unida por un pasillo divergente a la fachada de la basílica, a la que resalta, a modo de un gran escenario teatral donde el papa realiza sus apariciones, enfatizada por la creación de un espacio central de forma oval en torno al obelisco, sugiriendo los brazos de la Iglesia abiertos hacia el peregrino.

Terminado el edificio, se planteó la urbanización del entorno. Con el diseño de la plaza delantera se buscaban varias funciones: enlazar la basílica con la ciudad a través de una comunicación digna; proporcionar un espacio suficiente a la concentración de peregrinos que acudían al Vaticano; y dotar a la zona del simbolismo necesario. Se encargó a Gian Lorenzo Bernini durante el papado de Alejandro VII, entre 1656 y 1667.

El Obelisco y la Forma de la Plaza

La colocación del obelisco en 1585 condicionará la forma final de la plaza de San Pedro. Bernini terminó por hacer rectos los dos tramos más próximos al templo. La plaza adquirió forma con la construcción de una columnata, adintelada y formada por cuatro columnas en fondo, en la que se empleaba el orden gigante y que se coronaba con esculturas. El efecto final juega con espacio abierto y espacio cerrado. La combinación de perspectivas aumenta las posibilidades visuales de la plaza. Bernini pensó en un tercer brazo para incrementar el efecto sorpresa cuando el visitante se encontrara de pronto con la monumentalidad de la fachada y de la cúpula al fondo.

Concepción y Diseño de Bernini

En el año 1542, el papa Nicolás V decide realizar un nuevo edificio. La lógica culminación de las obras era la «urbanización» de la plaza, que se encomienda a Bernini en 1629. Él la concibe como un inmenso espacio con forma de óvalo que se une a la fachada mediante sendos brazos rectos con los que se consiguen dos efectos: por un lado, dirige la mirada a la fachada, que adquiere un protagonismo especial, y por otro, consigue el efecto óptico de aumentar las dimensiones de la misma.

Características de la Columnata

La columnata está integrada por cuatro hileras de columnas y de pilares dóricos que se disponen armónicamente y que crean sensación de claroscuro, otro efecto muy perseguido por los arquitectos barrocos. Está culminada por 140 estatuas de santos. Cada una de estas estatuas se alza sobre una columna y todas ellas forman parte de un cuidado programa iconográfico.

El Obelisco Central y su Significado

En el centro de la plaza se colocó un obelisco en una de cuyas caras, la que mira a la basílica, se colocó una inscripción en la que se puede leer: «Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat, Christus ab omni malo plebem suam defendat». La referencia a Cristo en esta inscripción expresa la idea de aquel en que todo termina convergiendo, como los rayos que convergen en la cúspide del obelisco.

Simbolismo de la Plaza

Esta obra encarna al pueblo de Dios, representado por la superficie ovalada que es «abrazada» por la Iglesia, en un gesto que simboliza el amor maternal y protector que esta siente por sus fieles. La Iglesia acoge a los fieles que se acercan a venerar la tumba de San Pedro. El fiel se integra y participa directamente de lo que se está celebrando. Bernini fue el encargado de culminar un proyecto que se inició en los orígenes mismos del Cristianismo, cuando se construyó la primitiva Basílica de San Pedro, y que se continuó durante el Renacimiento, siendo objetivo y preocupación de los grandes arquitectos, especialmente romanos, del momento.