Alfonso III el Magno: Expansión y Legado del Reino de Asturias
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Contexto Histórico: Los Predecesores de Alfonso III
A la muerte de Alfonso II se abrió una crisis política, pues el trono, quizás por acuerdo del rey difunto, pasó a un hijo de Bermudo I, Ramiro I (842-850). Este monarca, cuya ascensión al trono se enmarca en un contexto de monarquía electiva, tuvo que actuar con dureza para sofocar las rebeliones que salpicaron su reinado y para rechazar un ataque de los vikingos (844) sobre Gijón y, más tarde, en Betanzos.
Le sucedió su hijo Ordoño I (850-866), cuyo reinado se vio amenazado por una rebelión de los vascones apoyada por Banu Qasi, una poderosa familia muladí del Valle del Ebro dirigida por Muza Ben Muza. Esta facción representaba una gran amenaza para la frontera oriental de Asturias, motivo por el cual el rey astur se dirigió a la zona y los derrotó en la batalla de Albelda (859), identificada por Sánchez Albornoz como la legendaria batalla de Clavijo. Este triunfo supuso la conquista de dicha plaza y la consolidación del territorio castellano.
Ordoño I también aprovechó las tensiones políticas en al-Ándalus y la ausencia de ataques musulmanes para repoblar León, Astorga, Amaya y Tuy. Asimismo, ayudó a los mozárabes y muladíes sublevados en Toledo, aunque las tropas astures fueron derrotadas por las de Muhammad I junto al río Guadacelete (854). No obstante, Ordoño no cesó en su política expansiva e intervencionista, lo que llevó al emir de Córdoba a enviar un potente ejército para frenar al rey astur. Este ejército fue vencido en el desfiladero de La Morcuera (865), lo que produjo un repliegue cristiano y el cese de la repoblación.
El Reinado de Alfonso III "El Magno": Expansión y Consolidación del Reino de Asturias
Ascenso al Trono y Primeros Desafíos
Apenas un año después, murió Ordoño y le sucedió su hijo Alfonso III “el Magno” (866-910). Su reinado marcó la definitiva expansión territorial del reino astur y la consolidación del neogoticismo. Sin embargo, nada más subir al trono fue depuesto por el conde gallego Fruela, viéndose obligado a huir a Castilla. Poco después, el usurpador fue depuesto y asesinado, permitiendo al monarca regresar al trono.
Política Expansiva: Dos Frentes de Avance
El nuevo rey dirigió una política expansiva de gran alcance, favorecida por el caos interno de al-Ándalus, en dos direcciones principales:
Expansión Occidental: Galicia y Portugal
El avance fue más rápido y profundo, pues se ocupó por entero el curso del Duero. En el 868, Oporto y Chaves fueron ocupadas, desde donde se organizó la repoblación de las tierras comprendidas entre el Miño y el Duero. Las ciudades episcopales de Viseo y Lamego recuperaron su actividad, al tiempo que toda esta región fue escenario de un intenso esfuerzo repoblador que permitió ocupar Coímbra en 878. Hacia el 880, toda Galicia y el tercio norte de Portugal, con ciudades tan importantes como Oporto o Braga, sirvieron de bases desde las cuales el monarca pudo realizar una gran campaña, llegando hasta Sierra Morena en el 881 y regresando sin represalias musulmanas y con un gran botín.
Expansión Oriental: León y Castilla
La expansión por esta zona fue mucho más lenta que la anterior, pues la resistencia islámica fue mayor, lo que hizo que las comarcas ribereñas del Ebro (Castilla) fueran escenario de una enconada y casi ininterrumpida actividad bélica. Sin embargo, la estrategia defensiva del monarca astur le permitió salir victorioso en todas ellas. Hubo, no obstante, una campaña particularmente importante, en la que el rey logró derrotar a los dos ejércitos enviados por Muhammad I en Polvoraria y Valdemora (877) y ocupar las fortalezas de Deza y Atienza. Finalmente, se firmó una tregua de 12 años, lo que permitió a Alfonso III prestar atención a los graves problemas internos, ocasionados por un levantamiento nobiliario en Astorga y otras insurrecciones en varias partes del reino, todas ellas reprimidas con rapidez y dureza.
Últimos Años y Abdicación
Los dos últimos años del reinado estuvieron llenos de incidentes que terminaron con su mandato. Aunque tuvo éxito al rechazar un ataque musulmán contra Zamora (901) y obtener un gran botín en un ataque contra Toledo (906), no pudo superar una revuelta de sus hijos, quienes le obligaron a abdicar, ya enfermo, poco antes de morir en Zamora.
Legado de Alfonso III: Repoblación y Alianzas
La principal actividad a la cual se dedicó este rey fue la repoblación de territorios, efectuada en tres fases:
- Ocupación del territorio.
- Adopción de medidas para su defensa.
- Puesta en cultivo de los campos.
Al casarse con una princesa navarra, consiguió acercar a estos a su política, una alianza que pudo observarse en las campañas astur-navarras en La Rioja.