Vitalismo, Irracionalismo y Psicoanálisis: El Pensamiento de Nietzsche y Freud
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1. Vitalismo e irracionalismo
El pensamiento de Nietzsche constituye una defensa de la vida frente a la idea de razón que ha dominado la historia de la filosofía y de la cultura occidental.
1.1. Vida y razón
Nietzsche denunciaba la actitud racionalista, propia del filósofo tradicional, y defendía la dimensión irracional (“intuitiva”) de la vida. Nietzsche declara su amor a quienes viven para el conocimiento y tratan de saber; no obstante, el irracionalismo nietzscheano no consiste en una renuncia absoluta de la razón, sino en el reconocimiento de que la vida no puede ser reducida a los conceptos y esquemas lógicos con que “el intelecto” opera sobre la realidad.
Nietzsche se opone radicalmente al concepto socrático y platónico de la razón, al ser una concepción opuesta al devenir. Esta concepción metafísica de la razón tiene su origen en la “invención platónica”. Nietzsche reivindica el legado de Heráclito, para quien la realidad consistía en devenir, de acuerdo con el conocido aforismo sobre el río en el que es imposible bañarse dos veces: la realidad es ese “río”, que es nombrado pero en ningún caso puede ser atrapado o contenido racionalmente por el hombre.
La historia de la filosofía es el triunfo de la racionalidad metafísica, que tiene su principal exponente en el dualismo ontológico de Platón: el mundo sensible es el mundo de las apariencias; el mundo de las Ideas es el mundo verdadero e inmutable. Nietzsche rechaza esa concepción de la realidad y encuentra en Schopenhauer (1788-1880) al defensor de que el mundo no es una realidad “en sí”, sino la representación que nos hacemos de la existencia en función de nuestras necesidades y deseos.
1.2. Apolo y Dioniso: arte, filosofía y religión
Lo apolíneo corresponde a lo acabado: el orden, el límite y la medida, la belleza de las formas, la claridad y la precisión lógicas. Lo dionisíaco se refiere a lo intuitivo, a lo instintivo y pasional. Se trataba de una justificación estética, a través del arte. La obra de arte es el producto de este agregado misterioso entre la medida (lo apolíneo) y lo incontenible (lo dionisíaco).
En las obras de Eurípides (480-406 a.C.), el platonismo destruyó filosóficamente esta alianza entre lo apolíneo y lo dionisíaco. La separación entre lo suprasensible y lo sensible representa la victoria de la “razón” frente a “la vida”. Nietzsche afirma la correspondencia entre el dualismo socrático-platónico y la moralidad cristiana. Nietzsche llega a definir el cristianismo como el platonismo del pueblo. La vida sensible y terrenal se reduce a un mero trámite. La crítica nietzscheana de la cultura occidental parte de la victoria del espíritu apolíneo (razón) frente a la sabiduría dionisíaca (vida).
2. Psicoanálisis y estructuralismo
Aunque no se considere a Sigmund Freud (1856-1939) un filósofo en sentido estricto, la importancia de su obra y su repercusión filosófica a lo largo del siglo XX es indiscutible. En el psicoanálisis, método y doctrina fundados por Freud, la “sospecha” se traduce en la afirmación de que la vida psíquica no le pertenece al sujeto consciente.
Distinguió tres estratos en la personalidad:
- El ello: Constituye la base del psiquismo. Está regido por el principio de placer, que exige la satisfacción inmediata de los deseos, instintos y pulsiones sexuales. Distinguió entre Eros (tendente a la unión) y Thanatos (tendente a la destrucción).
- El yo: Surge como resultado del principio de realidad. En el yo se concentran los rasgos y operaciones de los cuales el sujeto concibe su propia personalidad. Ocupa un estado reducido en la vida psíquica.
- El superyó: Representa el conjunto de prohibiciones e ideales que el individuo ha interiorizado siendo niño. Se trata de una instancia o estrato inconsciente de la personalidad.
Cuando las normas son demasiado severas, el individuo se defiende empleando los mecanismos de defensa del yo, como la sublimación. La sospecha se convierte en tesis fundamental: nadie es absolutamente dueño de sí mismo. La cultura es el dispositivo que permite la supervivencia humana, no solo en el sentido de que previene a los hombres frente a las contingencias externas y naturales, sino sobre todo contra sí mismos.