Unión Liberal (1856-1863) y crisis de la monarquía isabelina (1863-1868)

Clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 10,27 KB
Actualizado el

Resumen

El texto explica la legislación económica del Bienio Progresista (desamortización de Madoz y ferrocarril), la crisis social de 1854 y el periodo 1856-1868 dominado por los gobiernos unionistas y moderados. Se analizan la política exterior de la Unión Liberal, la represión moderada, el Pacto de Ostende y la Gloriosa de 1868, que acabó con el reinado de Isabel II.

Puntos clave

  • La Ley Desamortizadora de 1855, impulsada por Madoz, afectó sobre todo a los bienes de los ayuntamientos y buscaba recursos para la Hacienda.
  • La Ley General de Ferrocarriles de 1855 impulsó la construcción de la red ferroviaria y atrajo capital extranjero.
  • La Unión Liberal, formada por sectores moderados y progresistas, gobernó entre 1856 y 1863 buscando el orden y la estabilidad.
  • La política exterior unionista incluyó la expedición a Indochina, la intervención en México y la guerra de Marruecos, con las batallas de Tetuán y Castillejos.
  • Entre 1863 y 1868 los gobiernos moderados impusieron un gobierno autoritario, con la insurrección de San Gil (1866) y el Pacto de Ostende (agosto de 1866).
  • La revolución de septiembre de 1868 (La Gloriosa), iniciada en Cádiz por el almirante Topete, puso fin al reinado de Isabel II.

Resumen generado con IA a partir del documento. Ponte a prueba

3.3.2. La legislación económica /


Las líneas de acción más importantes del go­bierno progresista fueron la reanudación de la obra desamortizadora y la extensión de la red fe­rroviaria.
La nueva Ley Desamortizadora de 1855, a cargo del ministro Madoz, afectó sobre todo a los bienes de los ayuntamientos.
Igual que en 1837, con la elimi­nacíón de la propiedad vinculada se pretendía conseguir recursos para la Hacienda e impul­sar la modernización económica de España. Una buena parte de los ingresos fueron invertidos en la red de ferrocarriles, considerada la pieza clave para fomentar los intercambios y el crecí­miento industrial del país. La construcción de las líneas del ferrocarrilse inició en 1855 con la Ley General de Ferrocarriles, que regulaba su ejecución y ofrecía am­plios incentivos a las empresas que intervinieran en ella, de lo que se beneficiaron especialmente los capitales extranjeros, que acudieron en abundancia al mercado español. El Bienio Progresista coincidíó con un buen momento de la economía es­pañola, caracterizado por las exportaciones de productos agrícolas e indus­triales de todo tipo. Todo ello propició un marco legal que com­portó una etapa de expansión económica hasta 1866.
// 3.3.3. La crisis del bienio progresista /
Las medidas reformistas del bienio no remediaron la crisis de subsistencias, que movilizó al pueblo en las revueltas de 1854, generando un clima de grave conflictividad social. Los trabajadores pedían la reducción de los impuestos de consumos, la abolición de las quintas (reclutamiento forzoso en el ejército), la mejora de los salarios y la reducción de la jornada laboral. La creciente conflictividad social, que significó la irrup­ción del movimiento obrero en la escena política del país, retrajo y atemorizó a las clases conservadoras.
Además, las discrepancias dentro de la coalición gubernamental entre el progresismo más moderado, que acabaría en la Uníón Liberal, y el más radical, que lo haría en el Partido Demócrata, se agudizaron.

Espartero dimitíó y la reina confió el gobierno a

O'Donnell, que reprimíó dura­mente las protestas.

4. La descomposición del sistema isabelino (1856-1866)

l período que transcurre entre 1856 y 1868 estuvo dominado por la alternancia en el poder de unionistas y moderados.
Este periodo de estabilidad va a posibilitar un periodo de prosperidad económica.
Sin embargo,  el favoritismo de la Corona hacia estos últimos y la marginación de progresistas y demócratas condujeron a la descomposición no sólo del proyecto mo­derado, sino también del sistema político isabelino.

4.1. Los gobiernos unionistas (1856-1863)/

La Uníón Liberal era una formación política que se posicionaba entre moderados y progresistas y se había formado con los sectores menos extremistas de unos y otros. No tenía ninguna ideología específica que le diferenciara del resto de los partidos liberales. Su estrategia de gobierno se orientó hacia el mantenimiento del orden y en dinamizar la vida parlamentaria.
La Uníón Liberal contó con el apoyo de la burguésía y de los terrate­nientes, de cuanto se deduce que nos encontramos ante una formación específicamente burguesa garante de la ley y del orden.De este modo se consiguió una relativa estabilidad política inte­rior, que estuvo acompañada por una etapa de prosperidad económi­ca.
Este Gobierno se benefició de un período de buenas cosechas y de expansión comercial, gracias a las bases coloniales de Cuba y de Filipinas. Además, en esos años se produjo la guerra de Secesión de Es­tados Unidos (1861-1865), que favorecíó la exportación de productos es­pañoles.Se intentó revitalizar el parlamentarismo, aunque siempre bajo la tutela del Estado, y ejercer una política más tolerante con la oposición.
Aunque las elecciones eran amañadas desde el Ministerio de la Gobernación para asegurar la mayoría parlamentaria, también fijaban una minoría opositora en el Congreso para evitar una mar­ginación que les abocase hacia prácticas insurreccionales. Una de las actuaciones más relevantes del gobierno fue su políti­ca exterior activa, que buscaba recuperar el prestigio internacio­nal, unir a los diferentes partidos en un fervor patriótico y contén­tar a importantes sectores del ejército. De este modo, se llevaron a cabo tres campañas de carácter internacional: - La expedición a Indochina en colaboración con Francia, motivada por el deseo de castigar una matanza de misio­neros realizada en 1858. La expedición benefició sobre todo a los franceses, que iniciaron la penetración colonial en aquella zona. La intervención en México, que se realizó junto a france­ses y británicos para exigir al gobierno mexicano el cobro de la deuda atrasada con ese país, pero los españoles acabaron retirándose por desavenencias con la política francesa.- Las campañas militares de Marruecos  estuvieron motivadas por disputas fronterizas y se saldaron con el triunfo en las batallas de Tetuán y Castillejos, donde adquiríó gran prestigio un militar progresista, el general Prim. La paz de Wad-Ras per­mitió a España la incorporación del territorio de Ifni a la Corona y la ampliación de la plaza de Ceuta.
Pero en el año 1863 se evidenció la descomposición interna de la coalición gubernamental y la estabilidad que hubo en los años ante­riores se tornó en una rápida sucesión de gobiernos inestables.
El unionismo fue incapaz de afrontar la oposición de los moderados y de la propia Corona, que se negó a disolver las Cortes tal y como propónía el ejecutivo.
O'Donnell presentó su dimisión y la reina en­tregó el poder a los moderados. 4.2. Los gobiernos moderados (1863-1868)/
Los años que transcurrieron entre 1863 y 1868 supusieron el retor­no de
Narváez al poder y la reposición de los antiguos principios del moderantismo. El moderantismo impuso de nuevo la forma autoritaria de go­bierno, al margen de las Cortes y ejercíó una fuerte represión sobre sus opositores.
Los progresistas acusaron a la Corona de entorpecer el funcionamiento de las institu­ciones y promover formas de gobierno dictatoriales. De este modo, ante la insistente marginación política, los progresistas pasaron de nuevo a la insurrección con el apoyo de los demócratas, cuya in­fluencia entre las clases populares aumentaba.
En 1866 tuvo lugar la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil, que contó con la adhesión de progresistas y demócratas y que comportó un levantamiento popular en Madrid. La insurrección acabó con 66 fusilamientos.
Una buena parte de los unionistas se pusieron en contra del gobierno y se acer­carón a las posiciones de los progresistas, mientras el propio O'Don­nell se exiliaba a Gran Bretaña. La situación del gobierno empeoró a raíz de la crisis de subsis­tencias iniciada en 1866, que provocó el aumento de los precios y el descontento popular.
A partir de ese momento, amplios sectores de la sociedad coincidieron en la necesidad de promover un pronuncia­miento que diese un giro radical a la situación. La reina quedaba en el centro de la polémica política, cada vez más desprestigiada, sobre todo por su conducta privada y amorosa, motivo de bromas y chascarrillos en la corte y en toda España. El deterioro de la situación llevó a los demócratas y a los progresistas al Pacto de Ostende, en agos­to de 1866, donde se acordó el destronamiento de Isabel II, a la que personalmente consideraban res­ponsable de los males del país. Sólo faltaba que la monarquía isabelina diera un paso más en el cami­no de su desprestigio y que la crisis económica se precipitara, para tener todos los ingredientes de la situación que llevaría a la Gloriosa, el alzamiento militar que acabó con el período de la Uníón Liberal y con el reinado de Isabel II. En los primeros días de Septiembre de 1868 se preparó el pronunciamiento, que debía tener lugar en Cádiz. Allí arribaron los líderes del movimiento:  Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim y los desterrados en Canarias. El día 18, el almirante Topete se sublevaba en Cádiz con la escuadra a su mando y el manifiesto dado a conocer finalizaba con el grito «¡Viva España con honra!», que sería un símbolo unido a esta revolución de Septiembre de 1868, conocida también como La Gloriosa.
Como consecuencia de estos acontecimientos la reina se vio obligada a exiliarse, con lo que acabó el reinado de Isabel II.

Preguntas frecuentes

¿Qué fue la Ley Desamortizadora de 1855?

Fue una ley impulsada por el ministro Madoz que afectó sobre todo a los bienes de los ayuntamientos. Su objetivo era obtener recursos para la Hacienda e impulsar la modernización económica.

¿Qué fue la Unión Liberal?

Fue una formación política que se situaba entre moderados y progresistas, formada por sectores menos extremistas de ambos. Buscaba el mantenimiento del orden y dinamizar la vida parlamentaria.

¿Qué fue La Gloriosa?

Fue la revolución de septiembre de 1868, iniciada en Cádiz con la sublevación del almirante Topete. Acabó con el reinado de Isabel II, que tuvo que exiliarse.

Ponte a prueba

Tarjetas de repaso

Pulsa una tarjeta para ver la respuesta.

Test

1. ¿Quién impulsó la Ley Desamortizadora de 1855?
2. ¿Qué ley de 1855 regulaba la construcción de las líneas ferroviarias?
3. ¿Quiénes apoyaban principalmente a la Unión Liberal?
4. ¿Qué batallas en Marruecos dieron gran prestigio al general Prim?
5. ¿Qué acuerdo firmaron progresistas y demócratas en agosto de 1866?
6. ¿Con qué grito se identificó la revolución de septiembre de 1868?

Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.