Transición española a la democracia: de la muerte de Franco a las elecciones de 1977

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1. La muerte de Franco y el inicio de la transición

Tras la muerte de Franco en 1975, el rey Juan Carlos I inició una transición pacífica y sin riesgos, de forma pactada. Este proceso implicó el consenso político que se plasmó en la Constitución de 1978. Los días después de la muerte de Franco, el Gobierno de Carlos Arias Navarro fue provisional y tenía como objetivo no alarmar a los franquistas. Su programa de reformas fue limitado e insuficiente, lo que provocó la frustración de los ciudadanos que exigían libertad y autonomía.

Durante 1976 hubo numerosas huelgas por la impaciencia de la ciudadanía ante las reformas, y se produjeron las primeras manifestaciones feministas. En Cataluña y el País Vasco hubo manifestaciones por la autonomía. Los atentados de ETA se incrementaron con el fin de desestabilizar el proceso democrático.

2. Fuerzas políticas tras la muerte de Franco

Gobierno de Arias Navarro

Tras la muerte de Franco, el rey nombró jefe del Estado a Arias Navarro. Fue un gobierno provisional para no alarmar a los franquistas. Se nombró también a Torcuato Fernández Miranda presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, quien impulsó reformas limitadas e insuficientes que frenaron el proceso democrático, debido a la presión del pueblo. El rey quería deshacerse de Arias y, en julio de 1976, presentó su dimisión, demostrando la imposibilidad de un franquismo sin Franco.

Gobierno de Adolfo Suárez

En julio de 1976, el rey nombró presidente a Adolfo Suárez, asesorado por Fernández Miranda. Suárez era falangista, con experiencia en el Estado y en los partidos. Con Suárez se produjo una mayor tolerancia con la oposición. El calendario de democratización era: amnistía para los presos políticos, reforma constitucional y elecciones libres en un año. Mantuvo contacto con Felipe González, Santiago Carrillo y con CCOO para preparar la reforma social.

3. Ley para la Reforma Política y el referéndum

En septiembre de 1976, Suárez presentó la Ley para la Reforma Política, que reconocía la soberanía popular, afirmaba la inviolabilidad de los derechos fundamentales y creaba Cortes democráticas elegidas por sufragio universal directo y secreto. La mayoría de las Cortes franquistas aprobó la ley y autorizó legalmente la transición a la democracia. En diciembre de 1976 se aprobó la ley por el pueblo en referéndum. La opción elegida fue la ruptura democrática.

4. Enemigos del cambio

Tras la celebración del referéndum se vivieron momentos de difícil transición, debido a los atentados terroristas. El objetivo de este terrorismo era aumentar la tensión social para frenar el avance democrático. En enero de 1977, ultraderechistas mataron a cinco miembros del PCP y CCOO en la calle Atocha. Esto provocó una huelga de un millón de personas. Estos hechos provocaron la legalización del PCE.

Los comunistas adoptaron una actitud colaboradora y conciliadora, ya que aceptaron la monarquía y renunciaron a la bandera republicana. Don Juan renunció a la corona en favor de su hijo y le transmitió derechos dinásticos.

5. Elecciones democráticas de junio de 1977

Se celebraron las primeras elecciones democráticas tras cuarenta años, en un clima de ilusión y esperanza. La UCD de Suárez obtuvo el triunfo, seguida del PSOE de Felipe González, el PCE de Santiago Carrillo y la alianza popular de Fraga.