Transformaciones Sociales en la España del Siglo XIX: Demografía, Clases Sociales y Movimiento Obrero

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Transformaciones Sociales en la España del Siglo XIX

1. Demografía

1.1. Transición Demográfica

Durante el primer tercio del siglo XIX, España experimentó un lento crecimiento poblacional debido a la puesta en cultivo de nuevas tierras, el despegue industrial, cierta estabilidad política y la aplicación de medidas médicas e higiénicas. A partir de 1830, el crecimiento se aceleró gracias al aumento del número de matrimonios, el descenso de la emigración, nuevas posibilidades económicas, la reducción de la mortalidad y una natalidad elevada.

Sin embargo, la tasa de mortalidad seguía siendo alta (27‰), con una esperanza de vida reducida (30 años). Las malas condiciones sanitarias, la escasez de profesionales médicos, las crisis de subsistencia (12 en el siglo), la elevada mortalidad infantil (por partos, falta de vacunas y enfermedades contagiosas), las epidemias (fiebre amarilla y cólera) y las enfermedades endémicas (tuberculosis, difteria, viruela, escarlatina) contribuían a esta alta mortalidad. Por otro lado, la tasa de natalidad era muy alta (35‰), debido a la pobreza del campesinado y la ignorancia sobre métodos anticonceptivos. Estos factores combinados resultaban en un crecimiento vegetativo muy bajo (8‰), típico del Antiguo Régimen, salvo en Cataluña. El crecimiento se concentró en la periferia, mientras que disminuyó en el interior, generando una distribución demográfica desigual.

1.2. Migraciones

Emigración interna o éxodo rural: Se intensificó a partir de 1850 hacia Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao. A pesar del éxodo, España seguía siendo un país mayoritariamente rural (9% de población urbana).

Emigración externa: Prohibida hasta 1853, se generalizó a mediados de siglo, con más de un millón de personas emigrando a América, principalmente gallegos, asturianos, castellanos y canarios. Eran en su mayoría obreros manuales, comerciantes y algunos técnicos, además de exiliados políticos (1814, 1823, 1839, 1843, 1868, 1873 y 1876). Algunos retornaban con fortunas: los indianos.

1.3. Urbanización

Simultáneamente a la industrialización y la emigración interior, crecieron las ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao, etc. A mediados de siglo, se recuperaron las capitales de provincia debido a la administración provincial, el desarrollo de servicios, la llegada del ferrocarril, las industrias y el comercio.

2. Estructura Social

2.1. Formación de una Sociedad de Clases

A pesar de las características preindustriales y agrarias de la sociedad, con la legislación liberal y el crecimiento económico de la segunda mitad de siglo, se perfiló una sociedad de clases. Los individuos eran ciudadanos iguales ante la ley, y las clases sociales se definían por diferencias económicas. Se produjeron cambios como:

  • Descenso de la población rural y aumento de la población industrial y del sector servicios.
  • Incremento de las clases medias.
  • Transformación de la población agraria: aumento de propietarios, aunque con muchos jornaleros.
  • Desarrollo de una burguesía de negocios.
  • Aparición del proletariado industrial.
  • Descenso de la población eclesiástica debido a la desamortización.
  • Aumento de las profesiones vinculadas al Estado.
  • Cambio en el modo de vida y la actividad económica de las clases altas tradicionales.

2.2. Nuevas Clases Sociales

Las Clases Altas

La alta nobleza conservó sus títulos, pero perdió sus privilegios feudales y se integró en los grupos dirigentes. La gran burguesía, un grupo heterogéneo de grandes comerciantes, terratenientes y especuladores financieros, emulaba el estilo de vida de la nobleza.

Las Clases Medias

Un grupo difuso con creciente influencia, compuesto por labradores propietarios medianos en el ámbito rural, y medianos burgueses, empleados cualificados, profesionales liberales, profesores, periodistas y mandos intermedios en el ámbito urbano.

Las Clases Populares

Clases bajas rurales: La mayoría de la población (66%), compuesta por labradores, jornaleros, ganaderos, pastores y criados. Existían diferencias entre el norte y el sur de España. En el norte predominaban los pequeños y medianos propietarios, mientras que en el sur la oligarquía controlaba la propiedad y la sociedad. La figura principal era el jornalero, con duras condiciones de trabajo y largos periodos de paro estacional.

Clases bajas urbanas: Menos numerosas, formaban parte del sector servicios: criados, domésticas, mozos de comercio, tenderos, artesanos, obreros de la construcción, mineros, ferroviarios, marineros, etc. El desarrollo industrial creó un proletariado industrial con duras condiciones laborales.

3. El Movimiento Obrero

Su desarrollo fue lento y complejo debido a la falta de libertades y la represión. Hasta finales del siglo XIX, el proletariado no estaba unido. Las movilizaciones campesinas eran espontáneas y violentas, mientras que las clases populares urbanas estaban desmovilizadas. El proletariado industrial fue el más activo. Inicialmente, se orientó hacia el socialismo utópico, pero tras el Bienio Progresista y el Sexenio Democrático, se inició el movimiento obrero moderno, con la entrada de ideas internacionalistas (anarquismo, marxismo y socialismo).

Evolución del Movimiento Obrero

Reinado de Isabel II: Surgieron sociedades de auxilio mutuo y protestas luditas. En el Bienio Progresista (1854-1856), se inició el sindicalismo de clase y se consolidó la huelga.

Sexenio Democrático: Impulso y radicalización del movimiento obrero, con la entrada del anarquismo y el marxismo. En 1864, se creó la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT). La Primera República fue el momento álgido del internacionalismo, con el apoyo anarquista al cantonalismo.

La Restauración: Reprimió la AIT, que fue sustituida por el marxismo y el anarquismo.

Ideología marxista: Destrucción del capitalismo y sustitución por el comunismo mediante la eliminación de la propiedad privada, la lucha de clases y la dictadura del proletariado. Arraigó en Madrid, País Vasco y Asturias.

Ideología anarquista: Énfasis en la libertad, negación de la jerarquía, importancia de la educación y consecución de una sociedad libertaria. Triunfó en Cataluña y Andalucía.