Teatro romano: Plauto, Terencio y la comedia latina

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Introducción a la épica y el teatro latino

Precedentes: la primera poesía épica de la que tenemos noticia fue escrita en el siglo III a.C. Este género literario, con héroes que sirven de base para los historiadores en la redacción de sus obras, se dividía en varias modalidades: a) elogia, inscripciones fúnebres en elogio del difunto; b) carmina convivalia, cantos de banquete con acompañamiento de flauta o sin él; c) carmina triumphalia, cantos de triunfo que se entonaban en desfiles militares; d) neniae, cantos fúnebres entonados por plañideras. Debió existir todo un ciclo épico de cantos heroicos, cuya pérdida, debida en buena parte a la aparición de la historia escrita, es lamentable.

Épicos arcaicos: Livio Andrónico, Nevio y Ennio

Livio Andrónico, nacido en la Magna Grecia, es el primero en traducir una obra literaria al latín: la Odusia, traducción de la Odisea. La elección de la Odisea y no la Ilíada se explica por la semejanza entre los viajes de Ulises y Eneas, y porque así se acomodaba a la finalidad educativa que Livio Andrónico buscaba para la formación de sus alumnos. Se han conservado unos 50 versos, fieles al original, aunque presentan la originalidad del verso saturnio, romper con el hexámetro griego y la introducción de términos latinos autóctonos. Es importante saber que estaba compuesta por versos de cinco pies: dos primeros de dos sílabas y tres siguientes de tres. No se conocen con exactitud los lugares para la golpe de voz. El hexámetro, por su parte, combina a lo largo de los seis pies del verso sílabas largas y breves, alternando la siguiente disposición: spondeo (dos sílabas largas) y dáctilo (una larga seguida de dos breves). No sabemos con exactitud cuándo nació Livio Andrónico, pero murió en 220 a.C.

Nevio escribió el Bellum Punicum (nació en el 270 a.C. y murió en el 201 a.C.), considerada la primera epopeya original, no traducida, en lengua latina. Narra la primera guerra entre Roma y Cartago. A diferencia de Homero, cuyos cantos se leen y se dejan leer en el tiempo, Nevio nos cuenta hechos recientes y contemporáneos en los que ha participado. A veces recurre a la leyenda para explicar el origen del odio entre Cartago y Roma, que según él, debió a la maldición de la enemistad eterna que Dido lanzó tras ser abandonada por Eneas. Al igual que Livio Andrónico, Nevio usa también el verso saturnio.

Los Annales de Ennio (nació en el 239 a.C. y murió en el 169 a.C.) fueron considerados la epopeya nacional romana hasta la aparición de la Eneida de Virgilio. Narran los hechos de forma cronológica. Abandonó el verso saturnio por el hexámetro griego, que, a partir de él, se convierte en el verso por excelencia de la métrica latina. Tomó de Homero su técnica compositiva y el aparato divino que aparece en sus obras.

Virgilio y su Eneida

Virgilio vive en la época de Augusto, lo que marcará su vida y su obra. Nació en la aldea de Andes, cerca de Mantua, en el norte de Italia, en el año 70 a.C., en el seno de una familia de clase media. Cambió sus estudios de retórica, ya que no sentía demasiada afición, y se dedicó al estudio de la filosofía. Muy joven, guiado por su instinto poético, escribió sus Bucólicas, poesía lírica. Después escribió las Geórgicas, de carácter didáctico, y la Eneida. Murió en Brindisi a los 51 años, a la vuelta de un viaje de estudio por Grecia y Tróade para visitar los lugares cantados en su poesía.

Eneida: consta de casi 10 000 hexámetros divididos en 12 libros, a lo largo de los cuales narra el origen legendario de Roma. En los primeros 6 libros, escritos al modo de la Odisea, describe los viajes de Eneas, y en los 6 últimos, al modo de la Ilíada, las guerras que mantiene ya en territorio itálico. Virgilio ha sido considerado el poeta del Imperio, pues su Eneida hace remontar los orígenes de Roma a un plano semidivino, justificando el culto al emperador.

Augusto es el eslabón entre la República y el Imperio. La pax romana, año tras año de luchas, se hace realidad en la pax augusta. La restauración de las leyes protectoras de la familia y las costumbres, la protección de las artes, la reparación de los caminos y la inauguración de templos iban dirigidas a recuperar la tranquilidad para que Roma volviera a su antiguo esplendor.

En la Eneida no se cuentan los hechos fríamente, sino que se presta a los hombres que sufren y no a héroes sin sentimientos. Eneas, aunque es un guerrero, está lleno de humanidad. Respecto al estilo, la lengua de Virgilio se caracteriza por la armonía y por tener mucho vocabulario. Describe la naturaleza con colores luminosos y sonidos agradables, por ejemplo, si alude al mar, a un río o a la calma, mientras que en la narración de batallas, tormentas o naufragios, la lengua es vigorosa, y recoge la crueldad y el dramatismo del momento.

La fama de Virgilio no ha decaído. En vida, se convirtió en todo un clásico, como ahora. Muchos escritores de la posteridad han seguido sus pasos.

Lucano: La Farsalia

Era sobrino de Séneca el filósofo. Nació en Córdoba en el 39 d.C. y murió en el 65. Lo llevaron a Roma poco después de nacer. Al principio era amigo de Nerón, pero al poco tiempo, tras la muerte de su tío, fue acusado de conspirar contra él, por lo que condenaron a muerte. Murió antes de cumplir 26 años. A pesar de su temprana muerte, su obra es extensa; solo se conserva una de carácter épico, la Farsalia, donde narra cronológicamente la guerra civil. Lucano huye siempre de cualquier intervención divina. Según él, el hombre es responsable de sus acciones. Tampoco aparece en su Farsalia el personaje del héroe. Es por eso que se piensa de él que, más que un poeta, escribió una obra de carácter histórico, aunque su retoricismo impregna la Farsalia. Con el uso de la retórica remarca la catástrofe que trae consigo la destrucción de Roma.

El teatro romano: Plauto y Terencio

El teatro romano presenta una gran influencia de los modelos griegos, aunque no alcanzó la perfección y el dramatismo de ellos en cuanto a la tragedia. En la comedia destacaron Plauto y Terencio. Varios aspectos del teatro romano son los siguientes:

A) Tiempo y lugar de las representaciones. Todos los espectáculos romanos (teatro, anfiteatro y circo) tenían lugar en los días de los ludi (juegos públicos), los más importantes eran los siguientes: ludi megalenses (en honor de Cibeles, del 4 al 10 de abril), ludi apollinares (en honor de Apolo, del 6 al 13 de julio), ludi romani (en honor de Júpiter, del 4 al 19 de septiembre), ludi plebeii (en honor del pueblo, del 4 al 17 de noviembre). Había otros muchos días de fiesta que los gobernantes podían decretar por elección, victoria en guerra u otros motivos.

En cuanto al lugar de representación, hay que decir que durante casi toda la República, Roma no disponía de locales fijos para representar obras. Al principio, los teatros eran solo tronos de tierra acotados, al aire libre. Más tarde, se construyeron de madera, desmontables. Roma no contó con un teatro fijo, de piedra, hasta el 55 a.C., construido por Pompeyo. Un patricio de Cádiz llamado Cornelio Balbo construyó otro en Roma en el año 13 a.C. De la misma época es el teatro Marcelo, el único conservado hasta hoy en Roma, que fue inaugurado por Augusto. En España quedan teatros como el de Mérida, Sagunto, Cádiz, Baelo Claudia (Tarifa), Málaga, Acinipo (Ronda), Segóbriga (Cuenca), Clunia (Burgos), Cartagena (Murcia).

Al igual que los teatros griegos, los romanos eran de planta semicircular, con gradas para los espectadores (cavea) y con un escenario (scaena). Al fondo había un muro decorado con estatuas, columnas y relieves. Entre las ruinas encontradas en Pompeya hay dos teatros. El mayor tenía capacidad para 5000 personas y el pequeño para 1200. Se usaban para conciertos y recitales, no para representaciones. A veces, como en el caso del Gran Teatro de Pompeya, se aprovechaba para construirlos una hondonada del terreno.

La distribución de los espectadores era, por lo general, igual en todos los teatros. En las gradas más cercanas al escenario se acomodaban los músicos y las autoridades. Los demás asientos eran para el resto de los espectadores, y estaban comunicados entre sí de forma parecida a nuestros campos de fútbol y plazas de toros, con pasillos y escaleras. Las gradas estaban encerradas por un muro con arcadas que sujetaba postes de madera. Estos sostenían un gran toldo de lona que se extendía sobre el público y se enganchaba al techo de la escena. Así se protegía del sol. A veces, durante los descansos de las representaciones, y anunciado previamente con carteles, se rociaba al público con agua perfumada, costumbre que se extendió a los baños romanos.

B) Organización. Respecto a la organización, los ediles eran encargados de contratar a un director de escena para que buscara y montara la obra. El director compraba la obra y contrataba a los actores (siempre hombres, incluso para papeles femeninos). Ellos usaban máscaras, peluca, vestido y calzado adecuado. El actor trágico calzaba la crepida, zapato de alto tacón parecido al coturno griego; el actor cómico calzaba el soccus, especie de sandalia abierta. Otro dato importante es que las representaciones tenían lugar normalmente durante las primeras horas de la tarde. En las paredes de Pompeya hay pinturas que nos hacen ver que en aquella época los actores eran tan admirados como hoy en día. Uno de los actores más famosos fue Páris, que tenía un club de fans llamado los Camarae Parisianae, conocido en toda Pompeya.

C) Clasificación de las obras teatrales. Referidas tanto a tragedia como a comedia, había obras de influencia griega como la fabula graeca y la fabula palliata; y eran romanas totalmente la fabula praetexta y la fabula togata.

D) Plauto: vida y obra (251?-184 a.C.), Titus Maccius Plautus

Vida: conocemos muy poco sobre la vida de este comediógrafo latino, y tampoco se sabe si son ciertos los datos que tenemos. Al parecer, llegó a Roma procedente de Sársina, y allí ganó dinero dedicado a actividades teatrales. Al meterse en negocios, se arruinó, viéndose obligado a trabajar de tahonero. En su tiempo libre escribió obras teatrales y ganó tanto dinero que pudo dedicarse a esa profesión. Lo único que sabemos con certeza de Plauto es la fecha de su muerte y que en vida fue muy exitoso entre el público. Fue el autor de comedias favorito de los romanos.

Obra: todas sus comedias pertenecen al subgénero fabula palliata. No son creaciones originales romanas, sino que siguió a los modelos griegos. En general, son adaptaciones de obras griegas. Sus obras, como el resto de las obras teatrales romanas, iban precedidas de un prólogo en el que se explicaba al público el desarrollo y fin de la obra. El espectador romano no era amante de las sorpresas. De todas formas, no se puede decir que las comedias de Plauto sean totalmente copias de las comedias griegas, sino que adaptaba las mismas al ambiente y costumbres de Roma y las hacía más graciosas. Su lengua era muy ingeniosa e insuperable. Cada personaje había según su nivel cultural, la plástica de las escenas, la variedad de los metros y la gracia de las situaciones que planteaba convierten a Plauto en el mejor comediógrafo. Recurría a chistes groseros y a alusiones obscenas para provocar la carcajada.

Es un teatro popular; sus espectadores eran esclavos, soldados y personas que no eran muy cultas. Entre sus comedias más famosas se encuentran:

  • Amphitruo: Júpiter y Mercurio toman la apariencia y personalidad de Anfitrión y su esclavo Sosia mientras estos están en la guerra. El regreso inesperado de estos provoca situaciones divertidas, ya que Alcmena, la esposa, se encuentra con dos maridos y dos esclavos iguales. Finalmente, da a luz a dos gemelos, uno de Anfitrión y otro de Júpiter.
  • Aulularia o La comedia de la olla: en ella se inspiró Molière para escribir su Avaro.
  • Miles gloriosus o El soldado fanfarrón.

Plauto ponía nombres largos o muy difíciles de pronunciar a sus personajes, nombres que hacían referencia a las características del personaje. Plauto fue muy famoso también en vida; incluso se publicaron obras bajo su nombre para asegurar la fama, aunque no fuese él quien las escribió.

E) Terencio: vida y obra (190?-159 a.C.)

Vida: nació en Cartago y fue a Roma como esclavo del senador Terencio Lucano, del cual tomó el nombre tras recuperar la libertad. Su nombre completo es Publius Terentius Afer (Publio Terencio el africano). Terencio es considerado uno de los más famosos círculos literarios de Roma. Murió a la vuelta de un viaje de estudio por Grecia.

Obra: solo escribió 6 comedias, todas se conservan: Andria, Hecyra (La suegra), Heautontimorumenos (El torturador de sí mismo), Eunuchus, Phormio y Adelphoe (Los hermanos).

La fama de Terencio nunca fue como la de Plauto; aunque sigue sus pasos (hace uso de la fabula palliata y también de nombres largos y completos). Aun así, no tiene un léxico tan rico como el de Plauto ni tiene la misma gracia. El contenido moralizador de sus obras les resta gracia y espontaneidad. Es curioso que en el Renacimiento y la Edad Media, su fama superó incluso la de Plauto.