Socialismo Utópico: Precursores y sus Propuestas de Organización Social
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Precursores del Socialismo Utópico
Saint-Simon (1760-1825)
Uno de los primeros socialistas utópicos fue Saint-Simon (1760-1825), un noble ilustrado partidario de la supresión del Antiguo Régimen. En una de sus obras, Catecismo político de los industriales (1819), elaboró un socialismo industrial. Para Saint-Simon, la sociedad ideal sería aquella en la que se eliminase la injusticia y la división de la sociedad en "trabajadores" (burguesía, campesinos, artesanos y obreros) y "ociosos" (nobleza y clero) por una sociedad industrial en la que la tecnología estuviese al servicio de todos y gobernada por los más capaces: los magnates de la industria y los científicos. Estamos ante un socialismo de tipo productivista.
Charles Fourier (1772-1837) y los Falansterios
Otros socialistas utópicos han sido calificados como asociacionistas. Entre ellos está Charles Fourier (1772-1837), proveniente de una familia de la burguesía comercial. Elaboró teorías que rechazaban la organización social existente, de la que resaltaba los aspectos más inhumanos de la producción a gran escala y de la competencia. Como alternativa a la organización capitalista, propuso establecer una organización social más adecuada a la naturaleza del hombre y hacer desaparecer los males de la sociedad industrial. Esa nueva forma de organización social eran los falansterios: pequeñas comunidades (entre 1500-2000 personas) que se crearían por la acción voluntaria, en las que cada trabajador aportaría un mínimo de capital y realizaría aquel trabajo más adecuado a su carácter, y en las que se trabajaría en armonía mutua, eliminándose el beneficio y la competencia. Estas comunidades se basarían sobre todo en el trabajo agrícola, que Fourier consideraba como la principal y la más natural ocupación de los hombres, lo cual implicaba un rechazo completo a la sociedad industrial. Aunque la influencia de Fourier fue escasa, algunos de sus discípulos, como Cabet, fundaron este tipo de cooperativas.
Anarquismo: negación del principio de autoridad.
Foto: en la ilustración aparece una vista de un falansterio, modelo de comunidad ideada por el francés Fourier en la que se pretendía el autoabastecimiento de unas 1500 a 1600 personas.
Robert Owen (1771-1858) y el Cooperativismo
Robert Owen es uno de los pocos socialistas utópicos británicos. Influido por los problemas de la sociedad industrial —él mismo fue propietario de una fábrica, la New Lanark—, al contrario que Fourier, no pensaba en la vuelta a una sociedad preindustrial reformada. En Owen se distinguen dos etapas:
- Filantrópica (1813): intentó convertir su propia empresa, la New Lanark, en una fábrica-modelo (reducción de la jornada laboral), confiando en que otros empresarios adoptarían medidas similares.
- Cooperativista (1831-1844): rechazó totalmente el sistema capitalista y propuso la creación de "comunidades o colonias agrícolas e industriales" que reemplazarían sin violencia las estructuras existentes. En estas colonias, el trabajo estaría igualitariamente repartido, no habría salarios en forma de moneda sino en bonos-trabajo, y tanto la producción como el consumo estarían socializados.
Owen intentó organizar en Gran Bretaña esas cooperativas, esperando hallar apoyo en los empresarios y en el Estado. Decepcionado, marchó a Estados Unidos, donde en 1824 fundó una de esas cooperativas, la New Harmony, que terminó en fracaso. Owen destaca tanto por ser el inspirador del cooperativismo como por su notable papel de dirigente sindical en la etapa de 1830 a 1836.
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) y el Anarquismo
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue el primer socialista en llamarse a sí mismo anarquista y en expresar claramente su rechazo a cualquier forma estatista de gobierno. Concibe que en la sociedad futura el Estado debe desaparecer y ser sustituido por dos nuevas formas de organización: el mutualismo y el federalismo. La nueva sociedad deberá estar organizada en pequeñas unidades agrícolas y artesanales, basadas en la ayuda mutua y en la autogestión por los propios trabajadores (las "mutuas") que se asociarán o federarán libremente, haciendo desaparecer de esta manera el centralismo y el autoritarismo del Estado. Aunque en una de sus primeras obras, ¿Qué es la propiedad? (1840), respondía que "la propiedad es un robo", Proudhon no se oponía totalmente a la propiedad privada en sí, sino a la propiedad absoluta del capitalista que implicaba la negación de la existencia del interés social. Proudhon contribuyó decisivamente al desarrollo de las ideas anarquistas. Su influjo fue enorme entre los obreros de París en las décadas de 1850 y 1860, y sus ideas tuvieron una gran influencia en la sección francesa de la Asociación Internacional de Trabajadores.