El Sistema Político de la Restauración Borbónica y el Declive de la Hegemonía Española (1875-1923)

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La Restauración Borbónica: Retorno de los Borbones (1875-1931)

El periodo de la Restauración Borbónica abarca desde el final del Sexenio Democrático (1875) hasta la proclamación de la Segunda República (1931). Se inicia con el reinado de Alfonso XII (1876-1885) y continúa con la regencia de María Cristina y el reinado de Alfonso XIII (1885-1923).

Características de la Primera Etapa (Alfonso XII y Regencia)

Esta etapa se caracteriza por:

  • El alejamiento del ejército de la política.
  • La estabilidad proporcionada por la Constitución de 1876.
  • La alternancia pacífica de los partidos dinásticos.
  • El dominio de la élite y el poder basado en la manipulación y el caciquismo.

La crisis del Sexenio Democrático y el fin de la República favorecieron la Restauración impulsada por Cánovas del Castillo. Aunque Cánovas pretendía una vuelta pacífica y legal, el general Martínez Campos se adelantó con el Pronunciamiento de Sagunto, proclamando rey a Alfonso XII. Tras el exilio de Serrano, Cánovas asumió el gobierno.

El Sistema de la Restauración (Sistema Canovista)

Cánovas, como líder del proyecto, buscó eliminar el partidismo extremo, la intervención militar y los enfrentamientos civiles que habían caracterizado el reinado de Isabel II.

Pilares del Sistema

El sistema se sustentaba en dos pilares fundamentales:

  1. Rey y Cortes: Considerados la base del Estado, debían ejercer la soberanía de manera conjunta.
  2. Bipartidismo: La alternancia en el poder entre dos grandes partidos dinásticos. Cánovas fundó el Partido Conservador y Sagasta, el Partido Liberal.

Ambos partidos coincidían ideológicamente en la defensa de la propiedad privada, el Estado liberal, unitario y centralista. Sin embargo, se diferenciaban en la cuestión del sufragio (universal para los liberales, censitario para los conservadores).

La Constitución de 1876

Las elecciones convocadas para crear la Constitución de 1876 dieron lugar a un texto breve y longevo (vigente hasta 1923). Sus características principales fueron:

  • Monarquía parlamentaria.
  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Suspensión de los fueros.
  • Limitación de derechos.
  • La religión católica como oficial del Estado.

El Turno de Partidos y el Caciquismo

El sistema canovista, aunque formalmente democrático, era en realidad una farsa basada en el turno de partidos y el caciquismo (elecciones amañadas para asegurar resultados favorables al partido entrante).

El turno pacífico implicaba que, tras un plazo razonable, el partido saliente aceptaba y mantenía los cambios introducidos por el nuevo gobierno. El proceso de fraude electoral (pucherazo) se desarrollaba así:

  1. El partido saliente pactaba con el partido de la oposición y el Rey.
  2. El Rey mandaba formar gobierno al nuevo partido.
  3. El nuevo gobierno disolvía las Cortes y convocaba elecciones.
  4. El Ministro de Gobernación realizaba la lista de candidatos (el encasillado).
  5. El Gobernador Civil trasladaba la lista a los caciques locales, quienes organizaban el voto y el fraude (pucherazo).

Este sistema de manipulación, donde los caciques usaban su influencia y poder económico para amañar los resultados, fue especialmente prevalente en regiones como Andalucía, Galicia y Castilla.

Gobiernos y Estabilidad hasta 1898

El primer gobierno de Cánovas (1875-1881) puso fin a la Tercera Guerra Carlista (gracias a la desunión carlista y la aceptación de Alfonso XII por parte de Cabrera). También se firmó la Paz de Zanjón (1878), que puso fin a la Guerra de Cuba a cambio de la abolición de la esclavitud, amnistía a los rebeldes y promesas de reformas políticas y administrativas. En 1878 se aprobó una Ley Electoral basada en el sufragio censitario.

El Gobierno de Sagasta (1881-1884) impulsó leyes de reforma en conflictos sociales. Cánovas volvió al poder en 1884, pero el temor a la desestabilización política tras la muerte de Alfonso XII (1885) impulsó el Pacto del Pardo (un acuerdo entre conservadores y liberales) que garantizó la continuidad del turnismo sin alteraciones durante la minoría de Alfonso XIII.

Durante el largo gobierno de Sagasta (1885-1890) se implantó la Ley de Asociaciones, se abolió la esclavitud, se promulgó un nuevo Código Civil y se reformó el sufragio universal masculino.

En la última década del siglo XIX, se mantuvo el turno pacífico entre conservadores y liberales. Sin embargo, los partidos dependían demasiado de sus líderes, lo que provocó discrepancias internas y el comienzo de la descomposición tras la muerte de estos (Sagasta en 1903).

El Declive de la Hegemonía Española: La Guerra de los Treinta Años (1618-1648)

Durante el reinado de Felipe III, España experimentó un periodo de paz y treguas. Se firmó la paz con Inglaterra (1604) y la Tregua de los Doce Años con Holanda (1609-1621).

El reinado de Felipe IV, en cambio, fue un periodo bélico y de derrota frente a las potencias europeas. La Monarquía española intervino en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) buscando mantener el prestigio de la Corona en el escenario europeo.

Los Países Bajos se incorporaron a la guerra buscando su total independencia política. Al mismo tiempo, España luchaba contra Francia, que buscaba convertirse en la potencia hegemónica de Europa.

La Guerra de los Treinta Años finalizó con la derrota de los Habsburgo y la firma de la Paz de Westfalia (1648). España quedó relegada a una potencia de segunda fila en el nuevo orden europeo. En este tratado se ratificó la independencia de Holanda con respecto a España.

España continuó luchando contra Francia hasta la Paz de los Pirineos (1659), donde España cedió el Rosellón y parte de la Cerdaña (al norte de Cataluña).