Sartre y el Existencialismo: Libertad, Angustia y la Construcción de la Existencia
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La filosofía de Jean-Paul Sartre, figura central de la ética de la Edad Contemporánea, postula una visión radical de la condición humana. Sartre defiende que el hombre concreto (no la naturaleza humana) está formado por los caracteres que lo individualizan, más la libertad de elección: la suma de estos dos elementos es lo que conforma su esencia. En este sentido, solo el hombre existe (las demás cosas son, pero no existen); se hace a sí mismo en sus elecciones. La vida humana es un ejercicio de libertad; "existirse" es autoelegirse. Por tanto, podríamos afirmar que la existencia precede a la esencia porque el hombre es libertad.
La Tesis Central: La Existencia Precede a la Esencia
Esta es una de las tesis centrales del existencialismo sartriano: «la existencia precede a la esencia». Es decir, no hay una esencia previa que determine o condicione la existencia, sino que, por el contrario, cualquier esencia surge de la condición de una existencia que siempre es anterior.
Consecuencias de la Inexistencia de Dios
Esta tesis se asienta en otra anterior: «la inexistencia de Dios». Si Nietzsche anunció la muerte de Dios, Sartre la asume y extrae sus consecuencias:
- No hay esencias ni valores inmutables y eternos.
- No existe una naturaleza humana predefinida.
- El hombre está solo, tiene que hacerse a sí mismo, inventar sus valores, autolegislarse.
- El hombre es absoluta e inevitablemente libre («está condenado a ser libre») y responsable, tanto para sí mismo como para los demás, de todos sus actos.
- Esta libertad y responsabilidad generan angustia (ante la elección), desamparo (al no tener a qué aferrarse) y desesperación (dado que sus elecciones y acciones están condicionadas por lo posible).
Existencialismo, Sentido y Autenticidad
El existencialismo nos enfrenta a una vida que, en sí misma, no tiene sentido ni valor; es el hombre quien se lo otorga a través de su acción. Por esto, nuestros actos nos comprometen particularmente, pero también a la humanidad entera. No aceptar esta situación, negarla con determinismo o enmascararla con excusas, es una conducta de mala fe (autoengaño, autoalienación); es la renuncia a la libertad (irresponsabilidad, estereotipo), lo que conduce a la existencia inauténtica. Lo contrario es la existencia auténtica, cuando el hombre es consciente de su libertad y sus limitaciones.
Tesis Fundamentales Relacionadas
En estrecha relación con estas tesis, aparecen otras tres fundamentales:
El Hombre en el Mundo
«El hombre en el mundo»: existir es estar en el mundo, es una actitud trascendente (activa) porque el hombre crea su espacio.
Las Posibilidades
«Las posibilidades»: Posibilidad equivale a libertad; el hombre es libre porque tiene posibilidades. La existencia humana es un proyecto que se realiza, aunque con el precio de perder otras posibilidades. Cuando la existencia es auténtica, el hombre es actor y autor de su propia historia.
El Hombre Angustiado
«El hombre angustiado»: La angustia en Sartre procede del riesgo inherente a la elección. El hombre sabe que todas sus actividades están abocadas a un límite ineludible: la muerte. Lleva en sí la capacidad de acabar, es un ser para la muerte.
Subjetividad Concreta y Compromiso Existencial
El hombre es, pues, un sujeto comprometido; es el hombre «haciéndose», «autoeligiéndose», en su situación (no solo en relación con lo pensado, sino también con lo actuado). Esta es la subjetividad concreta. La inadecuación entre pensamiento y acción tiene como consecuencia una conciencia desgarrada. El humanismo y la praxis existencialista consisten en el compromiso (coherencia y consecuencia) entre pensamiento y acción.