René Descartes y el Racionalismo: Fundamentos y Aplicación de la Duda Metódica
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Contexto Histórico y Biográfico de René Descartes
La Búsqueda de la Verdad y Trayectoria Vital
René Descartes es un filósofo racionalista francés clave de la primera mitad del siglo XVII. Apasionado por la búsqueda de la verdad, decidió encontrarla inicialmente en los libros, para lo cual estudió en uno de los mejores colegios de Francia. Posteriormente, abandonó los estudios y se dedicó a viajar, sometiéndose a todo tipo de experiencias de las que pudiera aprender, para finalmente encerrarse en un lugar apartado y entregarse a sus pensamientos.
Famoso como filósofo y matemático, fue llamado por la Reina Cristina de Suecia a su corte, donde murió al poco tiempo. Entre sus obras más destacadas se encuentran el Discurso del método y las Meditaciones metafísicas.
Marco Histórico y Filosófico del Siglo XVII
En cuanto al contexto histórico, los estados europeos, especialmente Francia e Inglaterra, luchaban por la hegemonía y la expansión colonial. Socialmente, la burguesía seguía ascendiendo como clase social, y la economía se desarrollaba gracias a los múltiples inventos y descubrimientos científicos.
Desde el punto de vista filosófico, el avance imparable de la ciencia tuvo un gran impacto, lo que llevó a los pensadores a reflexionar sobre la causa de tal auge, concluyendo que radicaba en el método empleado. Las corrientes filosóficas más importantes de la época fueron:
- Racionalismo: Desarrollado en el continente europeo, adoptó el método matemático (Descartes cultivó las matemáticas con éxito).
- Empirismo: Desarrollado en las Islas Británicas, adoptó el método experimental de las ciencias empíricas.
El Fundamento del Saber: La Duda Metódica
Centrándonos en el pensamiento cartesiano, este fragmento del Discurso del método alude claramente a la duda metódica. Descartes narra en otros pasajes de la obra la desconfianza y el desconcierto en que le había sumido el estudio de la filosofía, afirmando que no había tema en el que los filósofos se hubieran puesto de acuerdo. De igual manera, refiere la admiración que le producían las matemáticas por sus largas cadenas de razonamientos tan lógicos y bien hilvanados.
Así le surgió la idea de aplicar, no solo a la filosofía, sino al resto de las ciencias que tomaban sus principios de ella, el mismo método matemático. Pero como este método consiste en que, partiendo de algunas verdades indubitables, se deducen nuevos conocimientos, se aprestó a buscar esas verdades que le sirvieran como fundamento del saber. Pensó en no admitir nada que le ofreciera la más mínima duda.
Los Tres Niveles de la Duda Cartesiana
Descartes aplicó la duda de manera radical, cuestionando:
- El conocimiento de los sentidos: Con frecuencia nos engañan (ejemplo: un palo en el agua se ve torcido).
- Los razonamientos matemáticos: A veces nos equivocamos, e incluso en los más simples, pues bien pudiera existir un genio maligno que nos indujera al error.
- El mundo exterior: Apenas distinguimos el estado de sueño del de vigilia.
El Cogito, Ergo Sum: La Primera Verdad Indubitable
Estando dudando de todo ello, lo cierto es que no podía dudar de que pensaba, y si pensaba era preciso que existiese. Así, de esta manera, encontró su primera verdad indubitable: «Pienso, luego existo» (Cogito, ergo sum).
Es crucial entender que Descartes no es un escéptico; muy al contrario, su duda es metódica, es un paso previo para encontrar la primera verdad sobre la que asentar todo el edificio del saber. Finalmente, cabe reseñar que Descartes, como buen racionalista, toma como punto de partida de su filosofía la razón, desdeñando el conocimiento sensorial.