El Reinado de Isabel II: Trienio Moderado, Guerras Carlistas y la Regencia de Espartero
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El Trienio Moderado (1837-1840)
El gobierno más duradero de esta etapa fue el de Evaristo Pérez de Castro. Durante tres años, los gobiernos se vieron condicionados por el poder militar, la marcha de la guerra carlista y la deuda económica. El poder militar estaba protagonizado por dos figuras enfrentadas: Narváez, en el liberalismo moderado, y Espartero, en el progresista, cuya rivalidad duró todo el reinado de Isabel II. Tras el final de la guerra carlista, los moderados iniciaron una ofensiva legislativa para recuperar el control del proceso político. La firma de una ley por parte de María Cristina provocó la dimisión de Espartero, pero esta no aceptó su dimisión. Más tarde, se dieron diversos motines en Barcelona.
La Primera Guerra Carlista (1833-1840)
El carlismo fue un movimiento político cuyos orígenes se sitúan en la Regencia de Urgell y la Guerra de los Agraviados. Su programa ideológico se resumía en la defensa de:
- La religión
- El foralismo
- Los privilegios del Antiguo Régimen
Las bases sociales del carlismo fueron el clero, el campesinado pobre y sectores de la nobleza y de las clases medias.
La Primera Guerra Carlista se inició nada más morir Fernando VII. En 1833 hubo brotes armados en Talavera y Valencia. Una segunda etapa discurrió con su difusión a todo el territorio nacional, donde destacaron las expediciones del general Cabrera al mando de una parte del ejército carlista. La acción más espectacular de esta segunda fase fue la Expedición Real, cuyo objetivo era imponer un pacto a María Cristina en un momento en el que era vulnerable tras la sublevación de La Granja.
La Regencia de Espartero (1840-1843)
El autoritarismo de Espartero
Tras la renuncia de María Cristina, Baldomero Espartero fue nombrado regente. Espartero nunca tuvo mayoría en las Cortes y, cuando consiguió apoyo, no dudó en apoyarse en los moderados para aprobar leyes. La primera cuestión que debía resolverse era si la regencia sería única o de tres personas, como defendían la mayoría. Espartero exigió ser regente único y así lo consiguió, con el apoyo de sus fieles militares (los "ayacuchos") y de los moderados.
La labor de su gobierno se basó en la venta de bienes del clero secular. Otro de los aspectos clave de su gobierno fue su apuesta por el librecambismo.
La crisis y caída de la regencia
En 1842 comenzó a fraguarse la crisis de la regencia de Espartero. Tenía un reducido apoyo parlamentario y basaba su gobierno en su influencia en el ejército y en su popularidad entre las clases medias. Su pérdida de popularidad se debió principalmente a los sucesos de Barcelona. El propio Espartero se ocupó de la sublevación y ordenó el bombardeo de Barcelona, en el que hubo centenares de muertos. Este grave incidente redujo drásticamente los apoyos que recibía. Ante este resultado, Espartero renunció a la regencia, lo que obligó a adelantar la mayoría de edad de la reina Isabel II con tan solo 13 años.