Explorando la Edad Media: Alta, Plena y Baja Edad Media
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Edad Plena (Siglos XI al XIII)
La Plena Edad Media, también conocida como Edad Media Central o Plenitud de la Edad Media, abarca los siglos XI al XIII. Este período, dentro de la Edad Media, sigue a la Alta Edad Media y precede a la crisis del siglo XIV, marcando el fin de esta etapa. Es importante señalar que esta división no es universalmente aceptada, y en muchos casos se utiliza el término Baja Edad Media para referirse a los siglos XI al XV. Este concepto se aplica principalmente a la Historia de Europa, el Próximo Oriente y el área mediterránea, teniendo poca validez en otras regiones del mundo.
La denominación "plenitud" se justifica por el notable desarrollo demográfico, económico, social y cultural que experimentó Europa durante este período, coincidiendo con un clima favorable (el llamado "óptimo medieval") que incluso permitió el cultivo de vides en Inglaterra. El siglo XII, en particular, ha sido denominado como la revolución del siglo XII o el renacimiento del siglo XII.
El año 1000, a menudo asociado con terrores milenaristas exagerados, marca el fin de la Edad Oscura de las invasiones de la Alta Edad Media. Húngaros y normandos ya se habían asentado e integrado en la cristiandad latina. La Europa de la Plena Edad Media se expandió militarmente a través de las cruzadas en el Próximo Oriente (1095-1291), la dominación angevina de Sicilia (1061-1282) y el avance de los reinos cristianos en España, que tras la desaparición del Califato de Córdoba en 1031, amenazaron con reducir el espacio islámico a la ribera sur del Mediterráneo y el interior de Asia.
El modo de producción feudal se desarrolló sin encontrar límites inmediatos a su expansión, a diferencia de lo que ocurriría con la crisis del siglo XIV. La renta feudal se distribuyó por los señores fuera del campo, impulsando el crecimiento de las ciudades y la burguesía, así como el aumento de la demanda de productos artesanales y el comercio a larga distancia. Surgieron ferias, rutas comerciales terrestres y marítimas, e instituciones como la Hansa. Europa Central y Septentrional se integraron plenamente en la civilización Occidental. El Imperio bizantino se mantuvo entre el islam y los cruzados, extendiendo su influencia cultural por los Balcanes y las estepas rusas, donde resistió el avance mongol.
El arte románico y el primer gótico fueron protegidos por las órdenes religiosas y el clero secular. Cluny y el Císter llenaron Europa de monasterios, y el camino de Santiago articuló España con el resto del continente. Se fundaron las Universidades de Bolonia, Sorbona, Oxford, Cambridge, Salamanca y Coímbra. La escolástica alcanzó su apogeo con Tomás de Aquino, influenciado por las traducciones del árabe (averroísmo). El derecho romano comenzó a influir en los reyes, que se consideraban a sí mismos como emperadores en su reino.
Los conflictos se intensificaron a medida que la sociedad crecía, incluyendo herejías, revueltas campesinas y urbanas, la represión de todas ellas y las guerras feudales.
Alta Edad Media
La Alta Edad Media se extiende desde la caída del Imperio romano de Occidente hasta aproximadamente el año 1000, un período de resurgimiento económico y cultural. Tres imperios compitieron por la supremacía: el bizantino, el árabe o islámico, y el carolingio.
En el siglo IV, el Imperio romano entró en crisis económica, política y social, mientras que varios pueblos germánicos presionaban sus fronteras. El emperador Teodosio I logró la paz mediante un pacto de amistad con el jefe visigodo.
Tras la muerte de Teodosio I en 395, el imperio se dividió entre sus dos hijos: Honorio en Occidente y Arcadio en Oriente. Esta división provocó la ruptura de los acuerdos con los visigodos, cuyo jefe, Alarico I, inició una campaña de depredaciones en la península balcánica. Arcadio, bajo el pretexto de una disputa por Iliria, dirigió a los visigodos hacia el Imperio occidental, donde se establecieron definitivamente. Poco después, en 406, el Imperio romano fue invadido por pueblos germánicos en busca de nuevos territorios.
En 423, Valentiniano III sucedió a Honorio, asimilando a los invasores en sus tropas y mercenarios. Durante su reinado, el imperio sufrió un importante avance de los hunos, liderados por Atila, pero fueron detenidos en los Campos Cataláunicos gracias a una alianza romano-germánica. El Imperio se encontraba en franca disolución, y en 476, Rómulo Augústulo, el último emperador de Occidente, fue depuesto por Odoacro, marcando el fin del Imperio romano de Occidente y la fragmentación del territorio en reinos romano-germánicos.
El Fragmento del Mio Cid
La organización social de la Alta Edad Media se caracteriza por el feudo o señorío, compuesto por una fortificación, generalmente un castillo, y sus tierras adyacentes. Este feudo era un área cerrada que obedecía al poder político del Señor, cuyo título de nobleza dependía de sus éxitos guerreros. Económicamente, el feudo se autoabastecía con la producción rural y artesanal, basada en el trabajo de colonos (ocupantes libres de las nuevas tierras conquistadas o reconquistadas por el señor, pero sujetos a impuestos y trabajo personal) y siervos (una forma de esclavitud). La subordinación al Señor era absoluta, ya que ejercía el poder judicial sobre los habitantes del señorío. Además de ser una unidad política, militar, económica y judicial, el feudo era también una unidad religiosa, con una iglesia o capilla cuya jurisdicción coincidía con la del feudo. Este núcleo social era fuertemente estratificado, jerarquizado y sin fluidez, donde el señor mantenía un vínculo de vasallaje tanto con sus caballeros (los que combatían a su servicio a caballo) como con sus colonos, y a su vez, mantenía vasallaje con el rey.
El vasallaje consistía en que el Señor se comprometía a defender y proteger a sus vasallos, quienes a su vez juraban fidelidad a su señor, obligándose a combatir a su lado. El vínculo vasallático era tan fuerte que el vasallo debía combatir contra sus propios parientes o amigos si eran enemigos de su señor.
Baja Edad Media (Siglos XI al XV)
La Baja Edad Media es un término que a veces genera confusión, derivado de un equívoco etimológico entre alemán y castellano: baja no significa decadente, sino reciente, en contraposición a alta de la Alta Edad Media, que significa antigua (en alemán alt: viejo, antiguo). No obstante, desde una perspectiva historiográfica, puede verse al período medieval como un ciclo de nacimiento, desarrollo, auge y caída de una civilización, modelo interpretativo iniciado por Gibbon para el Imperio romano. Así, se asigna el nombre de Plenitud de la Edad Media al período de la Historia de Europa que abarca los siglos XI al XIII, terminando con la crisis del siglo XIV, donde sí se aprecian procesos decadentes, y es habitual calificarla de ocaso u otoño. Sin embargo, los últimos siglos medievales están llenos de hechos y procesos dinámicos, con enormes repercusiones y proyecciones en el futuro, prefigurando los nuevos tiempos de la modernidad. Al mismo tiempo, los hechos, procesos, agentes sociales, instituciones y valores caracterizados como medievales han entrado claramente en decadencia, sobreviviendo gracias a su institucionalización (por ejemplo, el cierre de los estamentos privilegiados o la adopción del mayorazgo), lo que indica la necesidad de defenderlos en ese momento.
Introducción
La Edad Media o Medievo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV.

Su comienzo se sitúa en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del Imperio Bizantino, fecha que coincide con la invención de la imprenta (Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años.
Romero propone una periodización sencilla pero efectiva: temprana, alta y baja edad media, para facilitar la comprensión de los cambios entre las etapas. En la temprana edad media encontramos:
- La crisis del Bajo Imperio romano y la transición al medioevo.
- La formación de los reinos romano-germánicos.
- El Imperio bizantino.
- El mundo musulmán: desde Mahoma hasta la dinastía Oméyade.
- Carlomagno: dinastía carolingia, gestión imperial y sus problemas.
http://www.czech.cz/es/Objevte-CR/Fakta-o-CR/Historie/Rany-stredovek
La invasión y asentamiento de los pueblos germanos dentro de las fronteras del Imperio Romano dio lugar a la formación de diversos reinos a principios del siglo V. La caída de Rómulo Augústulo, último emperador romano, terminó con la autoridad imperial en occidente en el año 476; la parte oriental del imperio asumió entonces la herencia política de Roma.
Los bárbaros germanos instalaron sus reinos dentro de las antiguas fronteras del imperio y en zonas que nunca habían sido ocupadas por Roma, como Alemania. Estos reinos evolucionaron y dieron origen a las monarquías medievales europeas.
Los ostrogodos, uno de los pueblos germanos, se asentaron en Italia conducidos por Teodorico y formaron uno de los reinos más importantes de los siglos V y VI. A fines del siglo V, los francos, otro pueblo germano, sentaron las bases de lo que posteriormente sería uno de los reinos medievales más poderosos de Europa. Su rey Clodoveo, convertido al catolicismo, logró atraer a la población de la antigua Galia mediante la fusión de los galorromanos y los francos.
En la península ibérica, los visigodos formaron una monarquía próspera y culta, fundiéndose en ella los rasgos germánicos y las tradiciones romanas. Sin embargo, dicho territorio fue ocupado por los árabes a principios del siglo VIII y en pocos años el poder visigodo se extinguió, iniciándose una nueva etapa en la península y Europa con la expansión del Islam.
Durante el siglo VI, el reino de los francos, bajo la dinastía merovingia (descendiente de Meroveo, personaje semilegendario), sufrió repartos entre los sucesivos herederos de la corona. Estas divisiones fueron la causa de su estancamiento político y cultural, lo que permitió la intervención de los lombardos de Italia. Dicha situación se mantuvo hasta principios del siglo VII, cuando se consiguió la unidad territorial que permitió la aparición de la dinastía carolingia, fundada por Pepino o Pipino el Breve.
Tras la conquista del reino ostrogodo por el emperador bizantino Justiniano I (siglo VI) ocurrieron importantes sucesos en Italia. En esa época el imperio bizantino alcanzó un gran apogeo político y cultural. Justiniano I intentó reconquistar la parte occidental del antiguo Imperio Romano y restablecer la unidad del Mediterráneo.
Los lombardos, también de origen germánico, conquistaron el norte de Italia y junto con los bizantinos se repartieron la posesión de este territorio, el que a fines del siglo VI se encontraba casi totalmente bajo el dominio lombardo.
En Gran Bretaña, la invasión de anglos y sajones, de origen germánico, a mediados del siglo V, tuvo como consecuencia que los britanos, antiguos habitantes de la isla, se refugiaran en Cornualles, Gales y Escocia o se sometieran al nuevo poder.
Todos estos reinos surgidos en occidente dieron una nueva fisonomía a Europa; pero a pesar de todo se mantuvieron algunos rasgos propios de la cultura romana, como el orden y el derecho, los que fueron mezclándose con características propias de cada uno de los pueblos invasores.
http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/segundo-ciclo-basico/historia-geografia-y-ciencias-sociales/edad-media/2009/12/79-5962-9-temprana-edad-media.shtml http://www.las9musas.net/edadmedia/cid/cricid.html
http://www.monografias.com/trabajos89/cid-mito-y-historia/cid-mito-y-historia.shtml