La Regencia de Espartero (1840-1843): Un Periodo Clave del Liberalismo Español

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Tras el final de la Primera Guerra Carlista, se inició en España una etapa conocida como el «régimen de los generales», caracterizado por el predominio del estamento militar en la vida política. Entre las figuras más destacadas de este periodo se encontraba Baldomero Espartero, cuya regencia es el objeto de este estudio.

El Autoritarismo de Espartero y sus Consecuencias

Tras la renuncia de María Cristina, Baldomero Espartero fue nombrado regente. Espartero nunca tuvo mayoría en el Congreso de los Diputados, pero gobernó con un marcado talante autoritario.

Mientras se formaban las nuevas Cortes, el regente tomó medidas significativas:

  • Nombró directamente al presidente del gobierno.
  • Derogó la Ley de Ayuntamientos.
  • Organizó un poder de tipo populista, cuya base social se sustentaba en las clases medias y los militares que habían luchado con él en la Guerra de Independencia de las colonias americanas.

Espartero exigió ser regente único, lográndolo el 8 de mayo de 1841. Su peculiar forma de gestionar el gobierno propició que solo hombres incondicionales a su persona formaran parte de su gabinete.

Relaciones con la Iglesia y Política Económica

Estas medidas se tomaron en un contexto de nulas relaciones con Roma. Como consecuencia de las leyes desamortizadoras y las exclaustraciones, la Santa Sede se había mostrado favorable a la causa carlista, lo que llevó a la expulsión de su representante en Madrid en 1840.

La política económica de librecambismo, sumada a la notoria injerencia del embajador británico en la política española, suscitó un profundo recelo en la oposición, que llegó a acusar a Espartero de «haberse vendido a los ingleses».

La Crisis de la Regencia y el Bombardeo de Barcelona

En el verano de 1842, la regencia de Espartero comenzó a fraguar su crisis. Los dueños de fábricas y comercios del sector textil catalán se vieron gravemente amenazados por la política librecambista, que facilitaba la entrada de tejidos británicos más baratos y de mayor calidad. A esta situación se sumó el problema del contrabando de tejidos.

El propio Espartero se ocupó personalmente de la represión del motín resultante, ordenando el brutal bombardeo de Barcelona. Entre el 3 y el 4 de diciembre, más de 800 bombas cayeron sobre la ciudad, resultando en la destrucción de 400 edificios y centenares de muertos.

El Fin de la Regencia de Espartero

La inestabilidad de esta etapa culminó cuando un diputado progresista, opositor a Espartero, provocó una nueva crisis. Espartero reaccionó disolviendo las Cortes, pero esta medida no evitó que la rebelión se extendiera por toda España. Progresistas y moderados, con el apoyo del general Ramón María Narváez, recién llegado de París, se enfrentaron al ejército leal al regente.

Ante este resultado adverso, Espartero renunció a la regencia.

En medio de un profundo desprestigio, finalizaba su mandato, lo que obligó a adelantar la mayoría de edad de la reina, de tan solo