Orígenes y Evolución del Español: De Iberia Prerromana al Castellano
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Etapa Prerromana
Los primeros pueblos prerromanos que habitaban en la península ibérica eran:
- Íberos: De origen norteafricano, se extendieron más allá de los Pirineos y ocupaban zonas del interior.
- Celtas: Llegaron de Centroeuropa y se extendían por la región centro y oeste peninsular.
- Vascos: Se asentaban en el norte de la península y a ambos lados de los Pirineos.
- Tartesios: De origen mediterráneo, ocupaban Andalucía y el sur de Portugal.
- Otros pueblos: Fenicios (asentados en Cádiz y Málaga), Griegos (en Alicante, Denia y Ampurias) y Cartagineses (en Cartagena), cada uno con su lengua de origen.
Romanización
La romanización designa el proceso por el cual los antiguos pueblos de la península fueron incorporados al mundo cultural latino. Los orígenes del español están muy anclados en la lengua latina, por lo que forma parte de las lenguas romances. En la península ibérica, la romanización comenzó con la llegada en el siglo III a.C. de los primeros conquistadores (itálicos) y se completó en el siglo I d.C. Los invasores romanos no imponían su lengua de forma coercitiva; los hispanos usaban el latín en la vida pública y, al principio, sus lenguas maternas en privado. Sin embargo, finalmente el latín se impuso de manera única. El latín hablado en cada zona empezó a diferenciarse debido al sustrato lingüístico (la influencia de las lenguas indígenas sobre el latín hablado por los conquistados).
Invasiones Germánicas
En el siglo V d.C., se desvaneció el Imperio Romano debido a la invasión de diversos pueblos germánicos. Los primeros (suevos, vándalos y alanos) se repartieron el dominio de la península, lo que contribuyó a la fragmentación lingüística del latín vulgar. El latín comenzó a desarrollarse de manera diferente según las zonas, influido también por la lengua de estos nuevos invasores, un proceso conocido como superestrato. En una segunda oleada llegaron los visigodos, un pueblo germánico que, sin embargo, estaba ya muy romanizado por su contacto previo con el Imperio. La invasión de los visigodos provocó una ruptura territorial, cultural y jurídica, pero no lingüística, ya que adoptaron el latín.
La Invasión Árabe
Con la invasión árabe, iniciada en el año 711, casi toda la península fue ocupada, a excepción de algunas zonas montañosas del norte. En estas zonas del norte renacieron los reinos cristianos (herederos de los visigodos), que progresivamente fueron recuperando los territorios conquistados a los musulmanes en un largo proceso conocido como la Reconquista. Los ocho siglos de presencia y contacto con los árabes provocaron la entrada en España y, a través de ella, en Europa, de numerosos elementos de la cultura oriental. Asimismo, se incorporaron más de cuatrocientas palabras procedentes del árabe a nuestra lengua.
Dialectos del Latín y el Mozárabe
Durante este periodo de aislamiento y fragmentación, se desarrollaron diferentes dialectos romances derivados del latín en la península (gallego-portugués, astur-leonés, castellano, navarro-aragonés, catalán). A ellos hay que añadir el mozárabe, que era el conjunto de hablas romances utilizadas por los cristianos que vivían en los territorios bajo dominio árabe (Al-Ándalus). El rasgo que más lo diferenciaba era su carácter arcaizante, conservando formas más antiguas del latín. El mozárabe se perdió progresivamente tras la Reconquista, a medida que los conquistadores cristianos imponían sus propias lenguas y dialectos en los territorios recuperados.
Nacimiento y Expansión del Castellano
El castellano nació en el Condado de Castilla, una zona del norte de la actual Cantabria y Burgos, en contacto con el área donde se hablaba vascuence, lo que pudo influir en algunas de sus características fonéticas. Las primeras manifestaciones escritas que se suelen considerar como proto-castellano, datadas en el siglo X, son las glosas (aclaraciones en romance anotadas en los márgenes de textos en latín, como las Glosas Emilianenses y Silenses).
La expansión del castellano comienza cuando Castilla se convierte en un condado independiente de León y, posteriormente, en un reino (1035). El reino castellano se impulsó militar y políticamente muy rápido, extendiéndose hacia el sur durante la Reconquista. La extensión de la lengua fue pareja a la del territorio. El castellano se impuso en zonas fronterizas con otros dominios lingüísticos, como León y Aragón. Tan grande fue su influencia sobre estos reinos que, con el tiempo, se adoptó el castellano como lengua de cultura y administración, con lo que el leonés y el aragonés pasaron a ser considerados dialectos o hablas regionales, aunque conservando su propia identidad.