Nietzsche y la Superación del Cristianismo: El Superhombre y la Voluntad de Poder
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Crítica al cristianismo: La muerte de Dios y el superhombre
Nietzsche se convirtió en el máximo crítico del cristianismo junto a Marx y Feuerbach, quienes defienden la teoría de la alienación. Critica la religión porque la considera artificial, infiel a este mundo y creadora de un mundo inventado, presentándolo como el único "bueno", lo cual guarda similitudes con el platonismo. Crea un mundo de culpa que rechaza lo real del mundo sensible.
Sin embargo, ahora afirma que "Dios ha muerto"; es decir, que la religión ha terminado y que debemos construir un mundo sin Dios, lo cual nos llevará al nihilismo y a la creación de nuevos valores. La muerte de Dios es también la muerte de los valores clásicos y de todo lo que ha tenido valor y sentido hasta ahora, como la razón.
Esta muerte abre el camino al Superhombre. Nietzsche habla de una triple transformación del espíritu:
- El camello: Un animal cargado con los valores religiosos y la culpa.
- El león: El espíritu fuerte que rompe con las cargas, vuelve al instinto y se rebela.
- El niño: Representa la inocencia; frente a la culpa anterior, le gusta jugar e inventar.
En conclusión, este es el Superhombre que inventa nuevos valores y es fiel a este mundo. La evolución darwinista tiene que dar pasos hacia un nuevo hombre que ame la vida y aumente su fuerza.
La voluntad de poder y el eterno retorno
Schopenhauer defendía que el mundo es voluntad de vivir, pero Nietzsche va más allá: piensa que la vida es una lucha constante de fuerzas. Habla de una fuerza cósmica o caótica que es lo que hace que desarrollemos nuestra vida. Para Nietzsche, vivir es intentar ejercer esta fuerza, y a eso lo denomina voluntad de poder: expresar la pasión por vivir tanto en el mundo físico como en el humano.
El Superhombre será aquel que sepa aumentar esta fuerza. En su última época, el filósofo se centra en la voluntad de poder y en el eterno retorno. Considera que Occidente ha interpretado este mundo como algo temporal y lineal —siguiendo a San Agustín—, donde nada puede repetirse y la eternidad se sitúa en "otro mundo" (como, por ejemplo, el de Platón). Nietzsche quiere recuperar la eternidad para este mundo: que todo se repita una y otra vez, rompiendo así con el modelo lineal del cristianismo de San Agustín. De esta forma, hacemos eternos los instantes.
Gianni Vattimo, filósofo italiano, ve una contradicción entre la voluntad de poder y el eterno retorno, aunque Nietzsche cree que en la repetición se encontraría la fuerza eterna del mundo.
Comparativa: La crítica a la religión y a los valores en Marx y Nietzsche
La Ilustración comenzó con la crítica a la religión. Marx continúa la tesis sobre la religión de su maestro Feuerbach, quien defendió que la religión es una forma de alienación humana. Según él, es el hombre quien crea a Dios y no Dios al hombre; por ello, debemos transformar la teología en antropología (el estudio del hombre).
En su libro La esencia del cristianismo, Feuerbach defiende que hemos proyectado todas nuestras características positivas y las hemos elevado al infinito, creando con ello a Dios. De este modo, el ser humano queda empequeñecido porque ha trasladado a otro (alienado) lo mejor de sí mismo. Marx recoge esta teoría: la religión es una alienación, por eso afirma que es el "opio del pueblo". Es necesario criticar la religión como paso previo para criticar la sociedad, la economía y la política, porque la alienación fundamental no es tanto la religiosa como la económica.
La explotación hace que el trabajador no reconozca el producto de su trabajo (está alienado) porque lo convierten en mercancía para que el capitalista obtenga sus plusvalías. Marx considera que los valores son parte de la superestructura ideológica que impone la clase dominante. Para explicarla, debemos bucear en la infraestructura económica, formada por los medios y las relaciones de producción. La superestructura la impone la clase dominante para justificar su explotación; es una falsa mirada del mundo.
Por su parte, Nietzsche critica la religión por ser la máxima expresión de la metafísica. La religión es una manifestación de valores decadentes, contrarios a la vida. Pero con la muerte de Dios y la llegada del nihilismo, se produce la aparición del Superhombre. Tras destruir este la religión y realizar la transmutación de los valores, afirmará la voluntad de poder y el eterno retorno.