Naturaleza Humana y Contrato Social: Perspectivas de Hobbes y Rousseau
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Thomas Hobbes: El hombre es un lobo para el hombre
En la actualidad, deja de aceptarse la idea del ser humano como animal social. Thomas Hobbes (1588-1679) defendió que el ser humano es malo por naturaleza: egoísta, ambicioso e individualista. Según su visión, el individuo utiliza a los demás para satisfacer sus propias necesidades y deseos; lo único importante es nuestra voluntad, bajo la premisa "Homo Homini Lupus".
El estado natural, que lleva a la gente a actuar por voluntad e impulso para satisfacer necesidades propias, es un estado de guerra de todos contra todos. El gobierno se establece entonces para evitar nuestro propio exterminio; se pacta la sociedad, la cual es inventada y no está dentro de nuestra naturaleza. En este pacto, todos renuncian a sus deseos con tal de que el resto también lo haga; es un mal necesario que nos obliga a renunciar a nuestros deseos e impulsos primarios.
Jean-Jacques Rousseau: La bondad natural y la crítica al estado de guerra
Rousseau critica esta idea, afirmando que el estado natural de guerra de todos contra todos es falso y nunca ha existido. Tampoco apoya la tesis de que el ser humano sea un ser social por naturaleza. Por el contrario, sostiene que el hombre es bueno por naturaleza, ya que se guía por los sentimientos y no por la razón.
Sentimientos naturales y la sociedad primitiva
El ser humano es capaz de sentimientos positivos por naturaleza, tales como:
- Amor propio: El deseo de querer conservar nuestra propia vida.
- Compasión: El sentimiento de querer el bien para los demás.
No todos nuestros sentimientos están orientados a la satisfacción egoísta de necesidades. En la sociedad primitiva, los seres humanos vivían guiados por sentimientos positivos en su estado natural. Era una sociedad igualitaria, cooperativa y sin egoísmo, en la que todo el mundo podía perfeccionar su vida y naturaleza. Vivían guiados por los sentimientos y no existía la moral (la denominada Edad de Oro).
La propiedad privada y el origen de la desigualdad
Con la introducción de la propiedad privada, se crea una diferencia que rompe con el estado natural, basándose en sentimientos negativos. Al igual que Locke, Rousseau señala que la propiedad privada emana del trabajo. Sin embargo, con ella nace el egoísmo, la avaricia y la ambición: sentimientos negativos artificiales que anulan los positivos.
Esto genera una transición a la vida civil basada en la desigualdad. Se crea un Estado que protege la propiedad privada de los ricos y de los menos pobres. Bajo esta óptica, todo Estado es injusto y ha sido creado con ese propósito. Finalmente, cualquier persona que quiera salir de la sociedad pensando que es injusta, termina siendo el más egoísta, injusto e individualista, y consecuentemente, el más afectado por la sociedad.