La Metafísica de Tomás de Aquino: Esencia, Acto de Ser y Ontología

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La Metafísica de Tomás de Aquino

La principal aportación de Tomás de Aquino a la historia de la filosofía es su metafísica, por la que dota a las nociones de acto y potencia de un nuevo significado que no se encontraba en Aristóteles. Santo Tomás asumió las distinciones aristotélicas entre materia y forma, entre sustancia y accidente, y entre potencia y acto; pero, además, añadió a esta última un nuevo sentido que concierne a todos los entes creados.

La esencia (aquello que el ente es) se comporta como potencia con relación al esse (acto de ser), realmente distinto de ella. De acuerdo con esta distinción, estableció diversos niveles en la estructura de los entes creados, según se trate de sustancias materiales o inmateriales.

Estructura de las sustancias materiales

Las sustancias materiales son accesibles a los sentidos. Su estructura ontológica puede considerarse en tres niveles, dependiendo de la conjugación del acto y de la potencia. Dos de estos niveles establecen la estructura hilemórfica planteada por Aristóteles, mientras que el tercero recoge la nueva composición propuesta por Tomás de Aquino:

  • Nivel sustancial: La materia prima es potencia con relación a la forma sustancial, que es el acto que confiere la determinación esencial a la sustancia. Un ser humano, por ejemplo, es un ente material o corpóreo que está compuesto por una materia (el cuerpo) y una forma sustancial (el alma), sin la cual no se podría hablar de una sustancia humana. A su vez, esta esencia se relaciona con el esse como la potencia con el acto.
  • Nivel accidental: La sustancia primera se comporta como potencia con relación a los accidentes, que son sus determinaciones o actos segundos. Por ejemplo, Sócrates se compone de sustancia (este hombre) y accidentes (filósofo, ateniense, etcétera).
  • Nivel trascendental: Todo aquello que el ente es sustancial y accidentalmente se considera como su esencia, que se comporta como potencia respecto del acto de ser. El ser llega a todo lo que Sócrates es —este hombre filósofo, ateniense— precisamente en la medida en que todo ello es.

Estructura de las sustancias inmateriales

La estructura de las sustancias inmateriales o espirituales distintas de Dios es más simple. Estas sustancias son formas puras, carentes de materia, como sucede, por ejemplo, con los ángeles o los demonios de los que habla la Escritura. Según Santo Tomás, tales sustancias, aunque carezcan de materia, se componen de la misma manera de acto y de potencia, pues en ellas también se distingue realmente la esencia y el acto de ser (esse).

La distinción entre el Creador y las criaturas

Los entes creados por Dios poseen una esencia que es potencia de ser y que se distingue realmente de su propio acto de ser. Pero en Dios no se establece tal distinción: Dios es el ser subsistente (ipsum esse subsistens), cuya esencia es idéntica al ser. Dios es ser por esencia.

Dios es el ser como identidad entre su esencia y su acto de ser, mientras que las criaturas son inidénticas. Las criaturas tienen el ser como en préstamo; ninguna de ellas se apropia del ser de modo que lo tenga por esencia, pues solo Dios es el ser por esencia.