Metafísica Kantiana: Crítica, Límites y la Ilusión Trascendental
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La Metafísica Kantiana: Crítica, Límites y la Ilusión Trascendental
La metafísica es la rama más representativa de la filosofía. En ella, la razón intenta conocer la realidad de manera especulativa, al margen de la experiencia sensorial. Kant observa que esta disciplina apenas avanza, dominada por los desacuerdos debido al dogmatismo (calificación que Kant aplica a todo sistema metafísico) de algunos filósofos y al escepticismo de otros (el escepticismo niega toda posibilidad de establecer proposiciones universales y necesarias).
Para sacar a la metafísica de tal situación de confusión, Kant emprende también una investigación metafísica de carácter crítico. Crítica, para Kant, es demarcación, fijación de límites, operación que supera tanto la actitud escéptica como la dogmática.
La mayor preocupación de Kant es establecer unas líneas divisorias que separen unos dominios de otros para que no se confundan entre sí.
Funciones de la Crítica
La crítica tiene dos funciones:
- a) Negativa: impide la ampliación indebida de la razón.
- b) Positiva: impide la reducción del uso de la razón.
Kant soluciona el problema de la metafísica mediante una crítica entre conocimiento científico, metafísica dogmática y filosofía moral. De semejante separación se siguen tres importantes consecuencias:
- 1º: La posibilidad de la metafísica como teoría acerca de los fundamentos del conocimiento y de la ciencia.
- 2º: La posibilidad de la metafísica como conjunto de creencias morales (libertad, alma, mundo) exigidas por la razón práctica.
- 3º: La imposibilidad de la metafísica como ciencia que conoce realidades más allá de la experiencia (alma, mundo y Dios no son cosas en sí, sino simples ideas de la razón).
De ahí que Kant lleve a cabo una crítica demoledora a la metafísica dogmática, en tanto que se presenta como ciencia. Tal crítica muestra que la metafísica no es conocimiento, sino una ilusión.
Ahora bien, esta ilusión no se produce por azar, sino que es inevitable, puesto que tiene su origen en la naturaleza de la razón humana, que tiende siempre a la metafísica. Por eso, la metafísica es más antigua que las ciencias, y seguiría existiendo aunque estas desaparecieran.
Facultades del Conocimiento y las Ideas de la Razón
Kant distingue dos facultades del conocimiento: la sensibilidad y el entendimiento. Además, distingue una tercera facultad en el hombre: la razón. La razón no es una facultad de conocimiento.
La razón, que Kant llama Ideas (Ideas de Platón), realiza esta vocación de generalidad. Porque las Ideas son nociones generalísimas, de carácter absoluto, más allá de toda experiencia posible, que resultan de sintetizar series potencialmente infinitas. La razón recorre de un golpe la serie de fenómenos.
Tres son las Ideas de la razón, que Kant relaciona con los tres grandes temas de la metafísica tradicional: el alma, el mundo y Dios. Así, con la idea de alma, la razón piensa en la unidad del sujeto. Con la idea de mundo, en la unidad de todos los fenómenos. La idea de Dios es la unidad de todos los objetos de pensamiento y el fundamento de las otras dos Ideas.
Estas Ideas son legítimas, pues, siendo exigidas por nuestra razón, son simplemente eso, Ideas, que no implican realidad o existencia de sus correspondientes contenidos.
Las Ideas poseen la virtud de situar el término ideal de la investigación empírica a la altura suficiente para que no se limite el campo de la investigación de la experiencia y el conocimiento se prolongue indefinidamente. Así, la investigación ha de ser “como si” se fuese a encontrar efectivamente esas realidades.
La Ilusión Metafísica
El hombre no puede pensar sin categorías, por eso, en el mismo momento en el que la razón, por un lado, produce Ideas generalísimas y el entendimiento, por otro lado, opera con categorías que las aplica a la experiencia, se dan las condiciones de la ilusión metafísica. Entonces tiene lugar esta ilusión, específica de la metafísica, en el que mundo, alma y Dios son cosas en sí, realidad y no simples Ideas, meros límites en la investigación.
Con esta bella imagen, Kant hace referencia a la ilusión metafísica: Así, el metafísico es tan iluso como una paloma que al sentir la resistencia del aire mientras vuela preferiría volar en un espacio vacío, sin advertir que el vuelo sería imposible, privadas sus alas de todo apoyo.