Matemáticas en Educación Infantil: Procesos y Conceptos Lógico-Matemáticos

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Objetivo

Las matemáticas en la etapa infantil deben favorecer la adquisición de una buena estructuración mental.

Mecanismos del proceso lógico-matemático

La estructuración del pensamiento es un proceso que se desarrolla y perfecciona a lo largo de la etapa infantil. Sus mecanismos son:

  • Manipulación
  • Imitación
  • Clasificación
  • Representación

1. Manipulación

Es el mejor camino que las criaturas tienen a mano para conocer el mundo que les rodea. Desde bebés, la criatura toma el objeto, lo palpa, lo observa y lo lleva a la boca. A través de esta manipulación conoce los objetos y realidades externas observables. Esta primera fase es necesaria para:

  • Conocimiento físico: permite captar la realidad externa observable (color, peso, forma) a través de los sentidos.
  • Conocimiento lógico-matemático: consiste en las relaciones que se establecen entre los objetos (clasificar por color, suponer que algo es más largo que otro, más pequeño que otro).

2. Imitación

  • Inmediata y presente: la criatura ejecuta a la vez lo que ve y lo que le muestra el adulto. Ej.: poner una figura dentro o fuera, esconderla.
  • Diferida y representada mentalmente: la criatura ejecuta la acción sin la presencia ni ayuda de la persona adulta, aunque previamente lo ha visto hacer o lo ha descubierto.

3. Clasificación

Permite organizar de forma espontánea la realidad circundante: ordena los objetos según su parecido, diferenciarlos y reconocerlos.

4. Representación

Aproxima a la criatura a la relación entre significado y significante, entre realidad y valor arbitrario simbólico. Es decir, primero aparece un símbolo, al que se le asigna un valor o relación subjetiva con la realidad que representa. Ej.: ♥ amor.

Conceptos lógico-matemáticos en la etapa infantil

El trabajo sensorial comienza con la observación y la experimentación de las cualidades físicas de los objetos, con lo que la criatura se prepara para la adquisición de los conceptos de cantidad, espacio y tiempo, que le permitirán relacionarse y operar.

Cualidad

Son las propiedades que tienen los objetos. En las primeras edades, las criaturas manipularán los objetos que tengan a mano y experimentarán sus cualidades a través de los sentidos. A medida que la criatura vaya creciendo podrá identificar, definir y reconocer cualidades físicas y sensoriales como color, temperatura, sonidos, grosor, medida y materiales. Esto le permitirá agrupar los objetos a partir de las cualidades.

Cantidad

Se adquiere después de la cualidad. En la etapa infantil no se suelen diseñar actividades para cuantificar, sino para facilitar la observación y la manipulación, aprovechando situaciones en las que se propicien experiencias numéricas o de medida. Ej.: cuando se coloca delante del espejo y se pregunta cuántos ojos tiene, o cuando se llena o vacía un recipiente.

Actividades sugeridas: comparar muchos-pocos, más o menos, nada-ninguno.

Número

Desde pequeñas, las criaturas cuentan elementos de un grupo, identifican el grafismo de un número y expresan con sus dedos la edad. Sin embargo, esto no indica que hayan asimilado la idea de número. Para que así sea, es importante verbalizar las relaciones establecidas, denominarlas correctamente y evocar posteriormente la actividad realizada, representándolas también con dibujos.

Medida

Es una comparación de dos cantidades de magnitud. La etapa infantil debe optar por establecer nociones básicas relacionadas con la medida y debe fijar unas relaciones de similitud o diferencia perceptibles, como:

  • Longitud: largo, corto, ancho, estrecho.
  • Superficie: grande, pequeño, cuadrado.
  • Volumen: grande, mediano, pequeño.
  • Peso: pesado, ligero.

Tiempo

La criatura adquiere este concepto después de las nociones espaciales, ya que interioriza el tiempo a través de las rutinas y actividades cotidianas, que le dan seguridad y le ayudan a adquirir un ritmo. Con ayuda del adulto verbaliza las palabras que se refieren al tiempo: ahora, luego, antes de comer, después del baño. Las criaturas más pequeñas viven el tiempo sin necesidad de medirlo, y no les supone un problema hasta que, a partir de los 3 años, necesitan analizarlo.