El manejo del tiempo narrativo y la estructura temporal en la novela
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El uso subjetivo del tiempo narrativo
Desde el punto de vista del tiempo narrativo, destaca el uso subjetivo del tiempo.
Estructura y ruptura de la linealidad
Teniendo en cuenta que la novela está estructurada en tres partes, que se emplea la repetición y la variación para narrar los sucesos, y que es una novela de personaje, observamos que:
- Libros quinto y sexto: Los hechos solo se relatan de una forma temporal lineal.
- Cuatro primeros libros: Existe una ruptura de la linealidad y se mantiene un juego constante con el tiempo mediante la reiteración de sucesos, la aparición de anécdotas fugaces y retrocesos temporales.
En estos primeros apartados, importa más el personaje que los hechos que protagoniza; asimismo, la relación entre el número de sucesos y la extensión del discurso también varía. El ritmo narrativo es lento en los cuatro primeros y se acelera en los dos últimos, donde los acontecimientos se precipitan hacia un desenlace trágico.
La tripartición del tiempo
La subjetividad con que se usa el tiempo se dirige también a intensificar el sentido de muchos elementos temáticos de la novela, lo que se manifiesta en la existencia de tres tiempos distintos:
- Tiempo concentrado: Se centra en los acontecimientos más importantes (5º y 6º), narrados de manera lineal y en un tiempo reducido, sin intervalos, lo que determina el ritmo rápido de la acción.
- Tiempo episódico: Ubica los episodios que rompen la rutina.
- Tiempo habitual: Expresa el vivir cotidiano.
El tiempo habitual y los personajes
El tiempo habitual aparece en los cuatro primeros libros, donde encontramos numerosas marcas que intensifican la idea de rutina o de tiempo puntual, con referencias temporales concretas. Mientras que el presente de indicativo queda reservado para referir los diálogos en estilo directo, el tiempo de los personajes más relevantes se enfoca en los sucesos destacados de su vida.
Por ello, el autor usa caprichosamente el tiempo con tal de incluir aspectos que ilustren o justifiquen conductas. Lo observamos en la amplia proporción de tiempo que se dedica a Paco, el Bajo o a Azarías: su vida en La Jara, haciendo cada día las mismas cosas, su fijación por la milana, las visitas a casa de su hermana y su afición por correr el cárabo en primavera.