Libertad Interna y Externa: Determinismo y Condicionamiento en la Filosofía

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Libertad Interna y Externa

La libertad externa consiste en que nadie nos impida trasladarnos y actuar del modo que parezca oportuno dentro de lo que permitan las leyes y costumbres del propio país. Debemos darnos cuenta de que todos estamos influenciados en mayor o menor grado.

La libertad interna consiste en poder decidir por uno mismo sobre las cuestiones que nos afectan; es la de querer una cosa u otra, también llamada libertad de voluntad. Por ejemplo, decidir estudiar o no. Si esta no existiese, no tendría sentido reclamar la libertad política, puesto que la libertad interna es moral. Para privar a una persona de su libertad interna, es preciso anular su voluntad.

Determinismo y Libertad Interna

Sabemos que la filosofía surgió en Occidente cuando algunos pensadores griegos buscaban las causas de todas las cosas. Fue difícil intentar explicar cómo es posible la libertad interna. Si esta es la facultad de la voluntad para actuar en un sentido u otro sin ser determinada por algo ajeno a ella, debe ser capaz de iniciar causas sin que el acto por el que se inician tenga una causa, ya que, si no, el acto no sería libre.

Desde antiguo, el fenómeno de la libertad ha conducido a una aporía, a un “callejón sin salida” entre dos actitudes:

  • La de quien está convencido de que nada acontece sin causa, actitud que es determinista si pretende explicar también causalmente la conducta humana.
  • La conciencia espontánea que tenemos de actuar en ocasiones libremente, aunque estemos condicionados a obrar en un sentido u otro.

Condicionamiento y Determinación

Estar condicionado es distinto de estar determinado. Lo primero significa que no se tiene una libertad absoluta y total, pero que se conserva la libertad suficiente como para saberse responsable de los propios actos. La libertad humana está condicionada por factores como el medio social, la educación, la economía, etc. Por otra parte, estos factores condicionantes no solo eliminan la libertad, sino que pueden potenciarla.

El Destino: Determinismo Cosmológico

Los estoicos, en el siglo IV a.C., consideraron indispensable averiguar cuál es el orden del cosmos para saber cómo comportarnos en él, y para ello recurrieron a la doctrina de Heráclito de Éfeso, según la cual todo se explica por alguna razón y, como la serie de razones no puede ser infinita, ha de haber una razón primera, una razón común que es la que rige el universo. Los estoicos tomaron esta cosmología de Heráclito y entendieron que esa razón es la ley del universo y también el destino, según el cual todo sucede fatalmente.

De esta doctrina debería haberse derivado que los hombres nada pueden contra el destino. Sin embargo, los estoicos se dedicaron a la pedagogía y la ética, enseñando cómo se debe obrar, lo que muestra que creían espontáneamente en la libertad. El ideal de sabio será, según ellos, el que, consciente de que toda felicidad exterior estará en manos del destino, intenta asegurarse la paz interior, haciéndose insensible al sufrimiento y a las opiniones ajenas. La imperturbabilidad es la única fuente de felicidad.

Con esto empieza a abrirse una distinción entre dos mundos:

  • El de la libertad interior, que está en nuestras manos.
  • El exterior, que no depende de nosotros.

La sabiduría consiste en asegurar los bienes internos y despreciar los externos.

La Predestinación: Determinismo Teológico

El problema de compaginar el orden causal del mundo con la libertad aflora de nuevo, aunque en versión teológica, con la Reforma protestante y con la réplica de la Contrarreforma católica. Dos nuevos factores venían a agudizar el problema: si Dios lo sabe todo, será porque él mismo ha determinado todas las cosas según su criterio y, si es la causa de todo, también lo será de las acciones humanas.

Los reformadores protestantes insistieron en que el ser humano carece de libre albedrío y está predestinado. Los teólogos católicos, por su parte, intentaron contrarrestar el determinismo, manteniendo que Dios y el hombre son conjuntamente los autores de los actos humanos.

El Determinismo Científico

Intenta dar una razón de la conducta humana desde las explicaciones que nos puede proporcionar una determinada ciencia. Este modo de pensar forma un reduccionismo, porque reduce la complejidad y riqueza de las dimensiones humanas a una sola.

  • Monismo fisicalista: reduce el universo a materia y los movimientos de los cuerpos a movimientos mecánicos, incluido el psiquismo humano.
  • Determinismo fisiológico: los actos que llamamos libres son en realidad reflejos condicionados muy elaborados.
  • Determinismo genético: de las corrientes sociobiológicas, que ven en la dotación genética de cada uno de nosotros las causas de todas nuestras actuaciones.

Crítica al Determinismo

Frente a los determinismos, Kant propuso distinguir entre dos modos de utilizar la idea de causa en la investigación científica:

  • El uso regulativo, que consiste en investigar todo fenómeno como si siempre estuviese producido por una causa. El científico puede entonces buscar todas las causas, pero ha de saber que nunca podrá explicarlo todo causalmente, porque adopta un método de investigación que no tiene por qué coincidir con la estructura de la realidad.
  • El uso constitutivo, que consiste en creer que la estructura de la realidad es causal, confundiendo el método de investigación con la realidad.