La Ley General de Ferrocarriles de 1855: Contexto histórico y valoración
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COMENTARIO
1. LOCALIZACIÓN
El texto presentado es un fragmento de la Ley General de Ferrocarriles, un documento histórico de naturaleza legal y contenido económico. Fue aprobado el 3 de junio de 1855 y publicado en la Gaceta de Madrid el 6 de junio, por lo que es de carácter público y dirigido a todos los españoles.
El autor de la ley es el Parlamento, siendo su principal impulsor Francisco Luxan, Ministro de Fomento. La ley fue ratificada por la reina Isabel II. El objetivo del texto es claro: el gobierno pretende construir una red ferroviaria y, para fomentar y dirigir este proyecto, especifica las pautas que deberán seguir los particulares y los beneficios que obtendrán a cambio.
2. CONTEXTO HISTÓRICO
Durante gran parte del reinado de Isabel II (1843-68), gobernaron los liberales moderados. En el Partido Moderado convivían diferentes corrientes, desde los reaccionarios hasta los aperturistas, pasando por un centro poderoso encabezado por Narváez. Las rivalidades internas se intensificaron desde 1852, cuando el Gobierno se vio implicado en un caso de corrupción y un sector del partido le retiró el apoyo.
Para cambiar de Gobierno se recurrió a la fórmula clásica del pronunciamiento militar dirigido por Leopoldo O'Donnell en Vicálvaro, de ahí su nombre Vicalvarada. El pronunciamiento estuvo acompañado de una fuerte movilización civil en Madrid, donde destacó el Partido Demócrata, nueva fuerza formada como reflejo de las revoluciones de 1848 y que desde entonces fue el principal defensor del liberalismo radical y el primer introductor del republicanismo.
El Gobierno progresista estuvo controlado por O'Donnell y Espartero, y su gran aportación fue sentar las bases para la expansión del capitalismo.
Los progresistas, en aras de modernizar el Estado, llevaron a cabo una serie de cambios en el ámbito financiero y administrativo. Entre ellos se encuentran la Constitución de 1856, la desamortización de bienes municipales impulsada por el ministro Pascual Mádoz (1855), la Ley de Sociedades Anónimas y la Ley General de Ferrocarriles. Tuvieron muy poco tiempo para poner en marcha estas leyes, ya que en 1856, O'Donell volvió a encabezar otro pronunciamiento militar que acabó con el Bienio Progresista.
La entrada en vigor de esta ley produjo una gran movilización de capitales en la cual intervinieron financieros extranjeros. La construcción y puesta en servicio de nuevas líneas fue espectacular. Esta Ley condicionó la estructura radial de la red ferroviaria española y el ancho de vías, que es distinto del ancho europeo.
Mientras que otros países de Europa estaban sumergidos en plena revolución industrial, España era una nación mayoritariamente agrícola. La sociedad burguesa escaseaba y no tenía iniciativa para emprender en industria.
3. VALORACIÓN
En diez años se construyó el entramado ferroviario que comprendía 4.500 km. Lo que a primera vista parecía un negocio rentable, no lo fue. El sistema de concesiones no trajo más que atraso en la economía del país. Algunas de las medidas que se tomaron no fueron las más acertadas, como el ancho de vía y el sistema radial. Sin embargo, el tren fue un avance para la articulación del medio de transporte y para promover un mercado nacional, abaratando el coste del producto. Con el tiempo, será de vital importancia para promover la industria. Se puede decir que con esta iniciativa se establecieron las bases de la modernización en España.