La Filosofía de San Agustín: Cosmología, Teología y la Naturaleza del Hombre

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IV. La Realidad: Cosmología Agustiniana

  1. Dios crea el mundo por amor

    Dios (trascendente) crea el mundo a partir de la nada y fuera del tiempo; con la creación comienza el tiempo. La materia también ha sido creada por Dios, no puede ser origen del mal, con lo que se separa del platonismo y neoplatonismo.

  2. Creación conforme a un plan

    Dios posee las “rationes seminales” (ideas ejemplares) y el mundo sensible es creado conforme a estas ideas inmutables previamente existentes en la mente de Dios (ejemplarismo).

  3. Libre voluntad y providencia

    Dios crea el mundo por su libre voluntad, por amor. Las criaturas dependen de Dios (providencia).

  4. Conclusiones

    • Optimismo cosmológico: No existe un principio del mal (≠ maniqueos) ni es mala la materia (≠ neoplatónicos), ya que ha sido creada por Dios.
    • Aunque se dan estas semillas, no hay evolución; las especies son inmutables.
    • No hay mundo de ideas distinto de la mente divina, ni demiurgo distinto de Dios, ni materia eterna.
    • Dios es trascendente; no es parte del mundo.

V. Dios: Su Existencia y Esencia

  1. La existencia de Dios

    Para San Agustín, la existencia de Dios es evidente y no necesita demostración, aunque es razonable:

    • Hay un impulso hacia Dios en todo.
    • Hay un consentimiento universal.
    • Dios es el fundamento de la verdad, pues las “ideas” (conocimiento racional) exigen una fuente inmutable.
    • Hay diferentes grados de perfección que exigen un Ser perfecto.
    • Debe haber algo anterior en el tiempo.
  2. La naturaleza de Dios

    La naturaleza de Dios está más allá de nuestra comprensión y expresión. Se aplica la teología negativa: de Dios no se puede hablar con propiedad; más bien se puede decir lo que no es que lo que es.

    Podemos decir que es espíritu viviente, inmutable, único, infinitamente perfecto y eterno, el bien.

  3. Revelación y Conocimiento

    Dios se revela en el corazón del hombre. Si el hombre, alejándose de lo sensible y retornando a sí mismo, sigue su impulso hacia la verdad y el amor, se encontrará con Dios. El hombre se autotransciende también en su querer, en la voluntad: busca la felicidad, el amor de Dios.

    El conocimiento de Dios se logra a través de la Razón y la Fe, caminos hacia Dios.

VI. Antropología Agustiniana

  1. La “Magna Quaestio”

    “Qué misterio tan profundo es el hombre”. La solución se halla sintetizando la tradición bíblica (unidad cuerpo/alma) y la platónica (dualismo). En las Confesiones, filosofía autobiográfica, relata el camino a sí mismo y hacia la verdad.

  2. Dualismo Antropológico

    Agustín se muestra platónico mientras lo permita su fe: el alma racional tiene un cuerpo mortal y terreno para su uso.

    Naturaleza del Alma

    • Es creada y, por tanto, temporal. En principio aceptó el traducianismo (el alma generada por los padres), pero finalmente mantuvo el creacionismo (creación individual).
    • Es inmaterial e inmortal, ya que conoce verdades eternas.
    • Es sustancia independiente que posee tres facultades: memoria, entendimiento y voluntad (imagen de la Trinidad).
    • A diferencia de Platón, no existen pluralidad de almas y la unión no es por castigo.
  3. Relación Alma y Cuerpo

    El alma es el principio que da vida al cuerpo (platonismo). Es el compuesto lo que constituye al hombre; ambos han sido creados por Dios, por lo que no se da ni preexistencia del alma ni castigo, aunque debido al pecado original el cuerpo se ha convertido en prisión del alma.

  4. Psicología Agustinista

    Psicología del amor y de la memoria.

    • Las facultades (memoria, inteligencia y voluntad) son una imagen de la Trinidad divina.
    • El alma posee facultades cognoscitivas constituidas por razón inferior (conocimiento sensible, ciencia) y razón superior, que, cercana a Dios e iluminada por Él, halla la sabiduría.
    • Prioridad a la voluntad y al amor sobre el conocimiento (voluntarismo).
  5. El Libre Albedrío

    El hombre es libre. Se distingue entre:

    • Libre albedrío: Libertad como elección entre el bien y el mal.
    • Libertad: Capacidad para hacer buen uso del libre albedrío.

    Esta libertad está condicionada por el pecado, que la inclina al mal, y por la gracia de Dios, que la empuja al bien. Dios sabe quiénes serán condenados, pero estos continúan siendo libres de salvarse. Dios ofrece la posibilidad de salvación a los hombres, pero estos, libremente, la rechazan.