Fundamentos de la Ética Platónica: Virtud, Alma y Trascendencia

Enviado por Sanson y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 2,74 KB

La Ética de Platón: El Camino hacia la Felicidad

En la ética, Platón nos enseña que el bien supremo para el hombre es la contemplación de las ideas, lo cual solo se consigue cuando el alma se libera del cuerpo; momento en el que se alcanza la felicidad total. Para liberar al alma de la prisión del cuerpo, es necesaria la virtud, que dominará las pasiones.

Las Cuestiones Fundamentales de Platón

Platón se plantea dos cuestiones esenciales:

  • Cómo se alcanza la virtud: Necesariamente conociendo lo que es el bien y el mal.
  • Naturaleza de la virtud: Distingue cuatro virtudes esenciales.

Las Cuatro Virtudes Cardinales

  • La sabiduría o prudencia: Conocer lo que se debe hacer en cada ocasión y saber lo que es bueno en sí, justo en sí, etcétera.
  • La fortaleza o valentía: La voluntad de comportarnos en cada momento según lo que nos dicta la prudencia, renunciando a los placeres excesivos.
  • La templanza: Nos ayuda a moderarnos en nuestros deseos para que estos no perturben el alma constantemente.
  • La justicia: No es una función aislada del alma; su fin es conseguir la armonía entre las otras tres virtudes, de tal forma que no se es justo si no se poseen las tres.

El Destino del Alma

Cuando por medio de la virtud dominamos las pasiones, amamos las ideas y hemos purificado nuestra alma. Tras la muerte, nuestra alma es juzgada por un tribunal presidido por el rey Minos.

Tipos de Almas y su Destino

Existen tres destinos posibles según el estado del alma:

  • Almas purificadas: Irán al mundo de las ideas y serán felices eternamente.
  • Almas no purificadas del todo: Estarán un tiempo en los Campos Elíseos, donde experimentarán cierta infelicidad temporal.
  • Almas pecadoras: Irán al Hades, donde sufrirán castigos.

La Reencarnación y el Ciclo de la Vida

Después de cierto tiempo, las almas purificadas a medias y las pecadoras volverán a pasar por un tribunal llamado de “las tres parcas”, donde cada alma elige en qué se quiere reencarnar nuevamente, siendo responsables de su propia decisión. Antes de esto, beben agua del río Ameles, que les hace olvidar su vida anterior, lo que explica por qué al nacer no recordamos nada de lo vivido previamente.

Después de las reencarnaciones que sean necesarias, las almas acabarán viviendo finalmente con las ideas.