La Filosofía de San Agustín: Un Análisis de 'La Ciudad de Dios' y su Impacto en la Historia del Pensamiento
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Contextualización de San Agustín
4.1) El presente fragmento pertenece a la obra más relevante de Agustín, es decir, “La Ciudad de Dios”. Es una obra enciclopédica y desordenada. Se tratan temas muy diversos como la naturaleza de Dios, el martirio o el judaísmo, el pecado, la muerte, la ley, el tiempo, la Providencia, el destino y la historia, entre otros muchos. En ella se explica el sentido de la Historia, desde la creación del mundo hasta el Juicio final. Es una historia lineal y no circular, en contra de la concepción griega, dividida en seis edades, correspondientes a los seis días bíblicos de la creación del mundo.
Está dividida en dos partes. Los primeros diez capítulos atacan las opiniones de los que creen que el culto a los dioses paganos tiene utilidad en esta o en la otra vida.
Los últimos doce capítulos tratan del origen de las dos ciudades, de la creación y del origen del mal, de su desarrollo y de su desenlace. Al hablar Agustín en el libro XI de Dios, de su bondad y de la creación, compara a la Trinidad con el alma humana y esto le lleva a las tres verdades que podemos descubrir por autoconocimiento.
La historia de las dos ciudades tiene como preámbulo la de las dos ciudades ultraterrenas: la de los ángeles sujetos a Dios con sumisión y amor y la de los demonios desventurados.
En la historia humana es imposible separar la ciudad terrenal de la ciudad celeste. La Iglesia, la Ciudad de Dios, alberga también hombres carnales, aunque tal vez deseosos de rendición.
Las obras de San Agustín son inseparables de su biografía, las cuales son: “Contra Académicos”, “De libero arbitrio”, la reflexión autobiográfica unifica toda su filosofía, la historia de su propia conversión, como muestra en sus “Confesiones”, la obra que reconstruye su evolución intelectual y moral. En su época de Hipona escribe el “Tratado sobre la Trinidad”. En Hipona escribirá también la “Ciudad de Dios” para defender el cristianismo de la acusación de ser el causante de la decadencia de Roma.
Se considera a San Agustín el fundador de la filosofía de la historia. La Ciudad de Dios es el primer intento de coordinar los acontecimientos históricos y el progreso de la humanidad, la lucha incesante entre las dos ciudades y la providencia de Dios. Agustín ofrece una visión de la historia universal a la luz de los principios cristianos, donde ni el azar, ni el destino o la fortuna representan papel alguno, ni las decisiones o las pasiones de los seres humanos, porque todo está ordenado por Dios sin limitar la libertad del hombre.
Su obra supone la primera gran síntesis entre el cristianismo y la filosofía platónica, y ejerce un influjo considerable en la práctica totalidad de pensadores cristianos durante siglos.
La Filosofía de Agustín de Hipona
4.2) La filosofía de Agustín de Hipona se sitúa entre dos épocas, con ella culmina la primera etapa de la filosofía cristiana y se abre paso a un largo periodo en el que la filosofía será “sierva de la teología”, entregada incondicionalmente a demostrar las verdades de la fe cristiana.
Las influencias que recibió San Agustín fueron por parte del maniqueísmo, del cual se sirve para obtener un concepto del mal. Del estoicismo, las razones seminales. De Platón, el dualismo antropológico, el objeto de conocimiento solo puede ser lo inmutable y eterno y la distinción de los grados del conocimiento. Y de Plotino se sirve del concepto de mal como privación y la colocación de las Ideas en la mente de Dios.
La lectura de Plotino le descubrió el concepto de realidad inmaterial y una explicación del mal más convincente que el maniqueísmo. La filosofía neoplatónica le permitió una interpretación racional del cristianismo, y su crisis espiritual se resolvió al convencerse de la verdad de esta religión. Se convierte al cristianismo y, a partir de entonces, dedicará toda su energía a combatir los enemigos de la fe mediante su obra escrita.
La filosofía de Agustín tendrá continuidad en el agustinismo medieval. El platonismo cristiano será decisivo hasta el siglo XIII. Lutero y Calvino se inspiraron en la ética agustiniana, ya que priorizaba la voluntad sobre el entendimiento. En Descartes, debido a que su filosofía parte de la duda hasta alcanzar el hecho indudable de la existencia. Y de la concepción lineal de la historia, el concepto de creación y la noción de libre albedrío marcaron la cultura occidental general.